5 de diciembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¡Arriba Quindío!

3 de febrero de 2012
3 de febrero de 2012

Crónica del Quindío

Cuando el café era capaz de soportar una gran parte del peso económico nacional, el Quindío con una superficie de apenas 1.845 kilómetros pesaba en la economía nacional. La Federación Nacional de Cafeteros valoraba inmensamente al Quindío.


El Comité Departamental de Cafeteros inició labores en 1966, el mismo año en que fue inaugurado el departamento y su presupuesto fue de 4 millones 500 mil pesos. 10 años después el comité había manejado presupuestos por valor cercano a los 400 millones y el departamento se había beneficiado porque los caficultores asociados del Quindío a través de Federación con su Comité Departamental, habían invertido en electrificación rural 227 millones, en construcción de escuelas más de 110 millones, en carreteras 83 millones, en estudio de aguas 1 millón 500 mil pesos, en acueductos más de 32 millones y en la protección de sus aguas 1 millón 700 mil pesos de la época. —Mucha plata—, y entonces corrida esa primera década del departamento su nacimiento a la vida jurídica colombiana se justificaba por la existencia del Comité y por su vida paralela en el tiempo.

Hace 35 años no existían ni carruseles ni carteles de la contratación como ocurre hoy, cuando sujetos del sistema hostigan y producen inseguridad e incredibilidad en la transparencia pública. Mucho pícaro detrás dándole latigazos a la economía de la nación y sus departamentos, debilitándola para ellos quedarse con parte de los recursos. Haciendo que se hagan menos obras con más dinero y empañando a diario la moral de la República.

El café se derrumbó porque su economía —la que por tanto tiempo estuvo relacionado con los acuerdos internacionales— acabó con su fuerza y la de los caficultores. La importancia de la caficultura y de sus productores, no la conocen muy bien las nuevas generaciones de la política y tampoco les importa; hoy las cosas se manejan de otra manera, los corruptos viven al acecho y algunos gobernantes los cotejan.

Sin embargo, hoy existe un nuevo motivo gremial para decir ¡Arriba Quindío! La Asociación Hortofrutícola Colombiana maneja el fondo nacional del sector, con una estructura muy parecida a la de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, por supuesto, con menos historia y sin los efectos del café en el desarrollo del país.

La Asociación Hortofrutícola Colombiana agrupa a los productores de frutas, hortalizas, verduras, plantas medicinales y aromáticas y cuenta con capítulos regionales que están operando en procura de proteger a sus asociados en todo el país. Y decimos ¡Arriba Quindío! por la moñona que está haciendo en la Asociación Hortofrutícola Colombiana. Desde hace algún tiempo está al frente de la presidencia gremial el abogado, académico, pero también agricultor quindiano Octavio Arbeláez Giraldo y por si fuera poco, otro abogado quindiano, Álvaro Palacio Peláez es el gerente nacional de la asociación.

El campo colombiano ha pasado por muchas dificultades —casi siempre—, pero los fondos nacionales que se han creado alrededor de organismos como la Federación Nacional de Cafeteros o como el fondo de los hortofrutícolas, le han servido a la nación, como no está escrito todavía en la historia económica del país.

Por eso registramos con absoluta y sincera complacencia la destacada y sobresaliente presencia del Quindío en esta federación. La junta directiva nacional y sus principales capítulos se van a reunir la próxima semana en la hacienda Paraguay y será desde el Quindío que ahora se mire la suerte, el estado actual y las perspectivas de la hortofruticultura del país.

Vale reconocer una vez más la vocación agrícola de la región, sus mejores tradiciones y la calidad de la gente que a través del tiempo ha estado comprometida en la lucha por la sostenibilidad de la agricultura cultivada en una de las tierras más pródigas y fértiles de la patria Colombia. ¡Arriba Quindío! y ¡viva el surco redentor que está empezando a florecer!