4 de diciembre de 2021
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A la cárcel homicidas de los dos sacerdotes en Bogotá

15 de febrero de 2012
15 de febrero de 2012

Bogotá, 15 de febrero (RAM).Gildardo Peñate Suárez alias «Gavilán» e Isidro Castiblanco Forero, alias «Gallero» fueron enviados a distintos centros carcelarios, Castiblanco principal testigo de la Fiscalía, será recluido temporalmente en el Bunker de la Fiscalía debido a que ha recibido amenazas de muerte.


El juez 31 de garantías consideró que los dos presuntos homicidas eran un peligro para la sociedad y eventualmente obstruían a la justicia, el juez argumentó que la gravedad de los delitos y como sus penas superan los cuatro años eran merecedores de la medida de aseguramiento.

En el caso de Isidro Castiblanco, el juez consideró que su vida corría peligro, ya que en reiteradas ocasiones Gildardo Peñate lo había amenazado de muerte para que no confesara nada en la Fiscalía, razón por la cual se consideró recluirlo temporalmente en los calabozos del bunker de la Fiscalía en Bogotá, mientras se define su sitio de reclusión.

De la misma forma fueron puestas ante el juez unas presuntas amenazas de muerte contra los familiares de Castiblanco ya que fue el testigo clave de la Fiscalía para esclarecer el crimen de los sacerdotes.

La Fiscalía imputó a los indiciados los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas.

Según el dictamen de Medicina Legal, el padre Rafael Reátiga murió por 2 impactos de bala de revólver calibre 38 en el cráneo, mientras que Richard Piffano murió por 3 impactos de bala calibre 765,2, dos en la cabeza y uno en el cuello.
De acuerdo con la Fiscalía, un día antes de los hechos, el 25 de enero del 2011, se reunieron los dos sacerdotes y los sicarios manifestando que habrían insistido en repetidas ocasiones suicidarse.

«Ellos me manifestaron (‘Gavilán’) que querían pagar por su muerte, ya que previamente lo habían intentado en el sector de Pescadero, en Santander, sin lograr hacerlo», dijo la fiscal Larrota.

Agentes del CTI de la Fiscalía barajaron en los más de 13 meses de investigación las hipótesis de un atraco, un crimen pasional, un saldo de cuentas con un grupo alzado en armas que operaba en la localidad, e incluso un asesinato accidental.

El padre Reátiga hacía parte de la Diócesis de Soacha y párroco de la Catedral Jesucristo Nuestra Paz, en el mismo municipio, mientras que el padre Piffano pertenecía a la Diócesis de Fontibón.