27 de noviembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Pereira crece y progresa, pero es una ciudad desordenada.

20 de enero de 2012
20 de enero de 2012

En los últimos años  se ha despertado interés por los aspectos que circundan el aeropuerto matecaña, e igualmente por la recuperación y armonización del centro. Hoy surge la preocupación por la circunvalar, donde pese al predominio de actividades  comerciales, de entretenimiento y diversión, se mezclan otras distintas que pueden ser objeto de perturbación, pues allí cohabitan clínicas y residencias. Al coexistir diversos intereses y necesidades, se hace necesario replantear las estrategias.

Casi que por generación espontánea se van definiendo las vocaciones del uso de suelos y por ello es posible, que funcione un motel al lado de un hospital, permitiendo la confusión entre alaridos y quejidos. Tenemos lugares destinados a las frituras que expelen olores ofensivos, fuera de producir desaseo y pisos comunes regados con grasa. Existen sitios donde las areperías se han apoderado impunemente del espacio público. Las grandes superficies no  construyeron en su mayoría bahías de acceso ni puentes peatonales imprescindibles y no los menciono para no incurrir en la promoción de publicidad gratuita. Aquí nos pareció bien que en nombre de la renovación urbana, había que cortar la carrera 10 en la calle 18, a propósito, de ahí hacia arriba opera una galería satélite.
Concesionaros de autos y talleres  son dueños reales del espacio público, pues invaden andenes con sus productos y publicidad. En la ciudad cada cual se las ingenia para destacar su actividad comercial como si no existieran normas de regulación. Se ha confundido la libre competencia económica y el derecho al trabajo, con el irrespeto por la norma y el bienestar colectivo. Consentimos la contaminación visual y auditiva, males tan entronizados que ya forman parte del paisaje. En estos hechos participan comerciantes formales e informales.
El centro es tema aparte. Simboliza la arbitrariedad y el desorden, el desarreglo de la cara de ciudad. Su intervención no ha sido permanente ni integral. Su transformación serviría para impulsar una campaña más exitosa de mercadeo de ciudad. Ordenar mínimo la sala de la casa es y ha sido, la atención inicial que se le ofrece al visitante.
Volviendo al asunto principal de este comentario, leí en La Tarde que existe un proyecto, bien intencionado por supuesto, de convertir a la circunvalar en sitio turístico, bajo la denominación de zona c, por iniciativa de Asobares y la administración municipal. En términos generales este sector es agradable, caminable y llamativo. Es una porción de ciudad que merece un tratamiento especial, con base en premisas de mejoramiento de infraestructura, amoblamiento y  ornato, de pactos ciudadanos, de cultura ciudadana, de control y autoridad, de conciliación de diversos intereses.  El tratamiento de estos asuntos  pasa por la coacción, la cultura ciudadana y sobre todo por la voluntad política.La Tarde.