9 de diciembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Los niños están en el bar

20 de enero de 2012
20 de enero de 2012

¿Cuáles sanciones se le aplicarán a ese centro comercial, que contraviniendo las normas que les permiten tener abiertos sus locales y negocios, decidieron violarlas? ¿Porqué se permitió vender licor a menores?
La escena era contundente. Miembros de la policía y de la Alcaldía, tuvieron que ejercer una labor que en primera instancia les compete a los padres de familia.
Los papás, muchos tal vez sin mucha pena, tuvieron que ir a recoger a sus hijos a primeras horas de la mañana del domingo a donde fueron llevados. Ya se estudia incluso la posibilidad de que a la reincidencia por tercera vez de la violación de la norma, pierden la patria potestad.
Se podrá argumentar que un niño o una niña de 15 años ya es mayorcito para saber lo que hace. Eso no exime a nadie de cumplira la norma. Según la Constitución Política de Colombia, hasta que no cumplan los 18 años, son considerados menores de edad.
Bien importante sería que se continuaran haciendo estos ejercicios de autoridad, para controlar lo que toda la ciudad ve desde el día jueves: una frenética vida nocturna regada por todas las comunas, donde se vende licor sin ninguna restricción para menores; unos establecimientos que están abiertos hasta que el cansancio vence al último borrachito o borrachita, que usualmente va a parar a las aceras a dormir la ‘juma’.
Pereira no tiene un sistema de control a su vida nocturna que de verdad se cumpla. Los lugares para la rumba hacen lo que quieren (y los que no tienen esa destinación también, como el centro de comercio), en los horarios que les apetece, a los decibeles que se les antoja.
Al ritmo de esta mezcla de decibeles y alcohol, debe vivir el resto de los mortales, para los que no hay ninguna protección pública.

Editorial La Tarde