5 de diciembre de 2021
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Fabio Vélez Correa, cuentista

22 de enero de 2012
22 de enero de 2012

Por JOSE MIGUEL ALZATE

jose miguel alzateFabio Vélez Correa publicó en 1982 un libro de cuentos que, en Caldas, prácticamente pasó inadvertido para la crítica literaria. Sin embargo, para el novelista vallecaucano Gustavo Alvarez Gardeazábal, que por esas calendas publicada una columna semanal sobre libros en el suplemento literario de El Colombiano, la obra revestía importancia en la cuentística regional. El reconocido escritor hizo un análisis objetivo del libro. Se detuvo, exclusivamente, en la temática de las ficciones. En ningún momento hizo alusión a la modesta edición de 120 ejemplares, hecha en mimeógrafo. Lo que le llamó la atención fue la creatividad del autor, su talento para imaginar historias creíbles.

Casi treinta años después de la publicación de ese libro que, en mi concepto, se quedó inédito, Fabio Vélez Correa lanza una segunda edición, esta vez con calidad editorial.  El libro se llama “El frenesí de la paz”, y en sus páginas el autor recoge los mismos 22 cuentos de la publicación original. Es decir, nos es una edición aumentada y corregida, como suele decirse de esos libros que después de  varios años de haber sido publicados ven de nuevo la luz pública. Además, el número de ejemplares es mayor a los 120 que editó en aquel año gracias al mimeógrafo del Liceo Mixto Aranjuez, donde se desempeñaba como profesor. Conserva, eso sí, las ilustraciones que para la edición original le hizo su hermano Jorge.

En “El Frenesí de la paz” el título del libro no tiene relación con la temática de los cuentos. Es decir, no hay en este libro ningún relato que tenga como argumento el tema de la paz. Lo que el lector encuentra son unas ficciones con mucha creación literaria, pero sin ninguna relación con el título. Desde el epígrafe, una frase de Nicos Kazantzakis, el autor prácticamente le advierte al lector que lo que va a encontrar en el libro son cuentos fantásticos, donde se pone a prueba la imaginación. Inclusive, se advierte en algunos de ellos influencias directas de Edgar Allan Poe en el manejo del suspenso. Ocurre, por ejemplo, en el cuento “La Fotografía”. Aquí un personaje femenino ve asombrado cómo en el momento del revelado aparece una figura iluminada por una luz intensa.

“El frenesí de la paz” es lo que se llama un libro primigenio. Debido a que es la primera obra publicada por un escritor en ciernes, presenta deficiencias técnicas. Por ejemplo, escribe párrafos aislados, que le restan unidad al texto. Además, aísla la continuación explicativa de los diálogos; cuando este se cierra, utiliza el punto aparte para describir la actitud de los personajes. Se nota en el cuento “La poesía acudió a la cita” cuando el hombre pregunta: “¿Por qué se le ocurre pensar que soy poeta?” La frase siguiente, “Preguntó un tanto intrigado por la casi segura afirmación implícita en el interrogante del interlocutor”, debe ir después de la pregunta, precedida de un guion. Así, el párrafo alcanza unidad expresiva.

En el alma de Fabio Vélez Correa habita un excelente fabulador. Lo demuestran estos cuentos donde sorprende al lector con historias que tienen desde el comienzo un hilo conductor. Se advierte en el cuento “Comprensión final”, una narración corta, en tercera persona, con fuerza argumental, donde el protagonista recuerda los momentos antes de su muerte. También en el relato “Presencia del futuro”. Aquí el personaje femenino, Maritza Ferreira, se encuentra con su tatarabuelo. Y le dice que es su heredera. Lo paradójico es que el autor la ubica en el año 2088. El personaje explica que viene del futuro gracias al invento del transportador intertemporal.

Los cuentos de “El frenesí de la paz” tienen todos un hilo comunicante: su aire de fantasía. Desde la narración que abre el libro, “Liliput”, una historia donde un hombre se sorprende cuando ve a un gigante, hasta el cuento final, “La agonía de Superman”, donde el superhéroe presiente su muerte, el lector descubre a un autor con imaginación. Fabio Vélez Correa tiene la capacidad creativa para escribir un libro de cuentos que despierte el interés de la crítica literaria. Sobre todo porque en muchos de estos relatos alcanza una gran fuerza narrativa. Este libro confirma que en el escritor oriundo de Risaralda duerme un exquisito creador de ficciones.