28 de noviembre de 2021
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El ministro Cardona

13 de enero de 2012

mario de la calleNo necesita defensa, repito, pero sí pienso que quienes lo admiramos debemos salirle al paso a las exageraciones y verdades a medias de otro de nuestros prohombres, el doctor Luis Prieto Ocampo, un caballero a quien también mucho hemos admirado por sus contribuciones en favor de la capital de Caldas, pero quien, ahora obnubilado por la frustración de ver en aprietos el gran proyecto de Aeropalestina, en el cual efectivamente nos metieron sin suficientes estudios. Ignorándolo todo sobre la geología, y faltos de estadísticas de mercadeo que pudieran justificar la magna obra.

La gran acusación del prócer contra el Ministro es que, en la finca del primero, el segundo se mostró muy entusiasta y efusivo en pro de la construcción del aeropuerto. En esa época todos, incluso Germán Cardona,  sentíamos que las condiciones meteorológicas de  La Nubia aconsejaban su traslado a mejores aires (cosa que sigue siendo verdad). Hasta allí, todo bien. Tomada la decisión del traslado, tendrían que seleccionar el sitio, establecer sus características de suelos, lluvias y vientos, y, tal vez lo más importante, analizar las posibilidades de aumentar el tamaño de las aeronaves que hicieran uso de la instalación, o de aumentar sus frecuencias, o de establecer vuelos internacionales, o de fundar en el sitio la gran central de carga con la que algunos soñaban. Nada de eso se hizo y arrancamos a construir un gran aeropuerto para aviones grandes, con rutas hacia diferentes partes del continente y con la posibilidad de manejar contenedores para la exportación de productos.

El que mucho abarca poco aprieta, decíamos los muchachos de mediados del siglo pasado. Quienes pensaban únicamente en reemplazar a La Nubia por un campo de aviación con mejores condiciones de clima y menos cierres por mal tiempo, pensaban en una pista de no más de 1.600 metros de longitud (sin perjuicio de que se adquirieran desde el principio todos los terrenos necesarios para futuras ampliaciones), y una terminal pequeña, proporcionada, con aproximadamente la misma capacidad de la de La Nubia, o poco más. Pero se les fue la mano. Si se pudieron adecuar –pensaban– terrenos en muchos barrios (como Campohermoso, por ejemplo), por el sistema de bombeo, se podrían construir gigantescos terraplenes como el 8 o el 10 de Aeropalestina, obras faraónicas que en realidad se han chupado toda la plata del mundo. Una pista de 1.600 metros ya estaría funcionando y la inversión estaría perfectamente justificada. La de 2.600 o 3.500 en que se ha estado pensando, tal vez nunca se verá.

En resumen. El gran pecado del ministro Cardona, según el doctor Prieto, fue haber reconocido, como todos en Manizales, que se necesitaba un aeropuerto de mejores condiciones climatológicas. Y haber descubierto con el tiempo que quienes trataron de sacar adelante el proyecto se habían metido en camisa de once varas y lo habían convertido en algo muy cuestionable, muy poco defensable y, casi seguramente, sin futuro.

Lo que más molesta es que alguien tan ponderado como el doctor Luis Prieto Ocampo caiga en exageraciones tan desproporcionadas como ésta: “La vía a Bogotá, no es más que el camino indígena que sirvió de base para construir lo que se llamó irónicamente una carretera”. Tampoco. Tendrá problemas, por supuesto, pero decir que esa no es una carretera no es una teoría sostenible. ¿Y qué tal esto?: “Las otras vías, están lejos de calificar como tales”. (¿En ellas se incluirá la doble calzada a Chinchiná?) ¡Qué horror!

Por otra parte, subyace en el escrito del doctor Prieto contra el Ministro Cardona, una insinuación imperdonable: que le echemos tierra a todas las barbaridades que se hayan cometido o se cometan. Que sigamos el ejemplo que, según él, nos dan Antioquia o de la Costa Atlántica, que han escondido maliciosamente todos sus elefantes blancos. (Ahora mismo hay una gran polémica en Medellín, porque parece que el Túnel de Oriente, obra que ya se inició, no tuvo los estudios y las licencias ambientales que se necesitaban, y el proyecto arriesga gravemente a dejar a Medellín sin agua, no por 20 días como a nosotros, sino de manera definitiva). El Ministerio del medio ambiente ordenó suspender la construcción. Con la teoría de Prieto Ocampo, deberían haberla continuado, calladitos, porque qué pena que en Colombia se sepa sobre ese elefante blanco. De modo que obra muy bien el señor Ministro al hacer este alto en el camino de Aeropalestina, y esperar a que se sepa si lo que se ha construido hasta ahora sirve y, en caso contrario, dejar de meterle plata.