26 de julio de 2021
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Correos de los lectores

12 de enero de 2012
12 de enero de 2012

Hace algún tiempo expuse a don Fidel Cano, director de El Espectador, la conveniencia de que se buscara algún mecanismo para controlar los mensajes que vulneran la decencia, y él me manifestó que era imposible poder hacerlo debido a la multitud de comentarios que entran por este medio moderno –¡qué horror!– ideado por la internet. Y el periódico no iba a suprimir dicho espacio.

En aquella ocasión, transmití a mi red de corresponsales la inquietud que tenía en ese sentido, que es la misma que hoy me acompaña frente al atropello impune que siguen cometiendo algunos participantes de dichos foros. He aquí varias de las opiniones que entonces recibí sobre tan espinoso asunto:

"No hay derecho a que los grandes medios de comunicación permitan que tanto bellaco suelto como hay por ahí insulte a la gente de bien. Esa plaga generalizada brota por doquier, emerge de las alcantarillas y hace de las suyas sin control ni castigo alguno. Y todo dizque por la libertad de opinión, cuando una cosa es opinar a favor o en contra y otra muy distinta insultar y ofender”. Hernando García Mejía, Medellín.

"Todos hemos sido víctimas de eso que nada tiene que ver con la libertad de opinión sino con desviaciones escatológicas que se esconden tras el anonimato". Humberto de la Calle Lombana, Bogotá.

"De seguir así, vamos a tener que tomar todos quienes escribimos en un medio público la opción que prefirió Daniel Samper Pizano, quien ante la avalancha de insultos e improperios, anuló la posibilidad de los lectores de opinar acerca de sus columnas. Porque no podemos aceptar que todos los resentidos y envenenados viertan su rencor contra quienes opinamos de buena fe". Pablo Mejía Arango, Manizales.

"Yo propondría que los foros no se activaran apenas se abre la columna, sino que hubiera que dar un paso adicional, voluntario por parte del lector. Como está la cosa, parece tener la misma importancia la columna que el texto del comentarista anónimo. Igualmente deberían eliminarse los comentarios más ofensivos. Si al periódico, por razones de exagerada apertura mental, esto le parece antidemocrático, por lo menos convendría ocultar los insultos bajo una  segunda cubierta”. Andrés Hoyos, Bogotá.

“Aquí los periódicos no publican nada anónimo. La persona que no quiera que aparezca su nombre, el periódico lo retiene pero sabiendo que el contenido o la crítica son responsables. Es decir, sin ofender, aunque la opinión sea contraria”.  Gloria Chávez Vásquez, escritora y periodista colombiana residente en Nueva York.

Sobre el mismo asunto se pronunció el novelista y periodista Tomás Eloy Martínez en reportaje de El País, de España, en febrero de 2009:

Mucha gente prefiere las versiones online de los periódicos, y yo les encuentro un riesgo, sobre todo en los comentarios a las noticias o a las opiniones. Por un lado, hay libertad necesaria para escribir y para expresarse con soltura. Por el otro, el anonimato de los posteos abre el camino a una peligrosa impunidad. No me preocupan tanto los descuidos y malos tratos a que se somete el lenguaje, que es nuestra herramienta esencial. Me preocupa más que se lea mal y que esa ligereza en la lectura derive en una ligereza en la acusación. El anonimato encubre una cierta infamia, encubre a veces sentimientos deleznables. Esto no es el periodismo, por supuesto: es una perversión del periodismo, pero es algo para lo cual el periodismo es un vehículo en este momento”.

Bogotá, 24-XII-2011.