3 de agosto de 2020
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“La salud en Colombia es una guerra de intereses”: Fabio Echeverri

5 de diciembre de 2011
5 de diciembre de 2011

Él acepto, y desde entonces, primero como consultor y luego como Presidente de la junta directiva, emprendió la tarea de rescatar financieramente la clínica, un trabajo en equipo que ha dado sus frutos. Hace unos días la Shaio inauguró el Centro de Imágenes Diagnósticas y Terapéuticas que lleva su nombre. Echeverri no era ajeno al tema de la salud, pues había formado parte de la junta directiva del Instituto de Seguros Sociales  (ISS), pero su relación directiva con la Shaio le ha servido para tener una visión más completa de la situación de la salud en el país. Echeverri, que siempre ha sido un hombre de ideas claras, habló sobre la crisis que atraviesa el sector y dio luces sobre qué se debe hacer para salir de ella.

El gobierno hizo una radiografía calamitosa de la salud en Colombia, ¿cómo la ve usted?

Mal. El problema de la salud es grave desde finales del siglo pasado. Desde 1997 o 1998, cuando se vino encima la quiebra del Instituto de Seguros (ISS) por los malos manejos que hubo por parte de algunos de quienes lo administraron. El Seguro Social había sido tradicionalmente la entidad que había fijado las políticas en materia tarifaria y de procedimiento. Tanto, que en la jerga de negociación se decía: tarifa ISS más 5% o menos 3%. Esos eran los términos en los cuales negociaban las clínicas y hospitales con las EPS aseguradoras.

Hoy en día las tarifas del Seguro Social de 1998 son las mismas y ningún gobierno las ha revisado. Nadie las ha actualizado. Tampoco los procedimientos. Y resulta que en casi quince años todo ha cambiado y todo necesitaría haber sido revisado y modificado. Cuando el gobierno del doctor Uribe terminaba se declaró la emergencia en salud, emergencia que se dio por terminada legalmente, pero que aún continúa. Y desde entonces y hasta hoy no ha habido ni normas ni decretos, ni leyes ni una reglamentación clara que defina el estado general de toda la salud. Y ya van dos gobiernos: el del doctor Uribe y este.

Usted ha dicho que, contrario a lo que ocurre hoy en Colombia, se deberían separar los roles: las EPS, las aseguradoras dedicarse a lo suyo y las clínicas hacer lo que les corresponde.   

Sí, yo creo que las clínicas deben dedicarse a hacer medicina y las aseguradoras a hacer su oficio, pero aquí se ha pretendido hacer una integración vertical de todo: de la compañía aseguradora, las importadoras de equipos y de medicamentos, las lavanderías, los restaurantes, las basuras, la limpieza de los hospitales, etc. Y que todo lo maneje una sola compañía. Eso termina con la capacidad de que las cosas se hagan bien hechas.

La medicina se ha deshumanizado y se ha limitado la capacidad de conocimiento de los médicos, que son personas que han estado 12, 14 o 15 años estudiando para ejercer. A pesar de que son individuos de alto conocimiento y preparación, no son ellos quienes dicen qué hay que hacer. Quien decide es un funcionario que, por teléfono o computador, dice a qué clínica debe ir el paciente y a qué tipo de intervención se debe someter.

Cuando alguien llega a un hospital hay que preguntarle cuál es su aseguradora, cuál es su EPS, luego llamar a esa EPS, dar los datos de la persona que llegó a la clínica y preguntar si se puede recibir. Es un centro de control es el que decide todo.  Y eso no tiene sentido.

¿Y en medio de ese oscuro panorama dónde quedan los médicos?

Los médicos quedaron en un limbo. La opinión de ellos no está contando lo que debería contar. Pongo un ejemplo, hay unos dispositivos llamados Stents que se usan en las arterias obstruidas. Hay Stents fabricados en Estados Unidos, Inglaterra o Alemania que cuestan  6, 8 o 10 millones de pesos. Pero también hay Stents de la China cuyo valor es de un millón de pesos. El médico quisiera poner el mejor, pero es muy posible que en la EPS no lo autoricen. El problema es que en medio de una cirugía de urgencia, el médico no puede llamar a la aseguradora para preguntar qué Stent puede colocar. Y los médicos prefieren poner el mejor, porque de no hacerlo podrían enfrentar una demanda por un mal procedimiento. Están en una encrucijada.

¿Entonces las políticas de salud en Colombia donde quedan?

La salud no tiene norte. Todo el mundo trata de hacer las cosas lo mejor posible, pero sin una orientación clara, sin un curso de navegación planeado y programado. Y en ese desorden están todos los subsectores de las salud como las EPS y los hospitales. Interviene mucha gente y todos no pueden intervenir al mismo tiempo. Están las clínicas y hospitales privados, los públicos, las que tienen integración vertical, y otras, como la Shaio, que tienen el norte fijado en hacer medicina. Pero nadie ha dicho: esto es lo usted puede y debe hacer y esto es lo que aquí se puede y debe hacer.

¿Cree que terminan primando los intereses particulares?

Sí, es una economía de guerra, de guerra de los intereses de cada uno. Y eso ocurre porque no hay normas claras ni una política que garantice la subsistencia, la vida y el progreso de los diferentes sectores. Dentro del sector de la salud impera una política que el gobierno colombiano tiene de mucho tiempo atrás en muchos sectores, si no en todos: la política del no pago. Aquí en Colombia a los profesores les pueden deber seis meses de sueldos y no pasa nada. Pero ellos no pueden faltar ni un día a clases. La teoría del no pago prevalece cuando de cuentas oficiales se trata.

En el sector salud sufrimos esa política. Por ejemplo FOSYGA le está debiendo dinero a todo el mundo. Creo no hay una clínica o un hospital a la cual no le deba varios muchos millones. Gran parte de esas clínicas y hospitales viven ras con cantidad. Más o menos al día. A uno le dicen que le van a auditar la cuenta, revisar, considerar, y se van 160, 180, 200, 240 días para que le paguen  una cuenta a una clínica. Y en cambio la clínica tiene que pagar de contado todos los servicios: agua, luz, teléfono, aseo, cafetería, aseo el oxígeno, los medicamentos. Porque si no paga le cortan el suministro. Y si a usted no le pagan es muy difícil mantener la capacidad de operar normalmente. Eso se suma a una gran corrupción en el sector, pero yo no generalizaría.

¿Cómo se podría enderezar el camino?

Primero el gobierno debe definir cuáles son las normas. Tiene que decir qué es lo que quiere que se haga. Porque han dicho que hay salud para todo el mundo; bueno, si la hay, ¿cuántas personas son todo el mundo? También han afirmado que a esas personas se les puede dar todas las atenciones. ¿Sí? Y cuáles son esas atenciones. Tercero, cuánto vale darle a todo el mundo todas las atenciones. Y lo último, y lo más importante, de dónde sale el dinero para darle a todo el mundo todas las atenciones. Esas preguntas no tienen respuesta.

Las urgencias también se han vuelto otro dolor de cabeza…

Sí, porque si a usted le llega a alguien a urgencias, tiene la obligación de recibirlo sin importa si viene con dolor de cabeza, de estómago, con una gripa, una fractura en un pie o un infarto. Muchas veces la clínica tiene que atender al que tiene una gripa, cuando detrás de él está entrando una persona que infartada. La obligación de recibir en urgencias a todo el que llegue es absurda porque no se elige de acuerdo al riesgo o al daño de cada paciente. El que está en la fila entra porque tiene derecho legal. No hay, entonces, poder de selección.

Cuando llegan accidentados también es un problema. Muchas veces las pólizas no pagan si no aparece el plano del accidente que levanta la Policía. Yo pregunto: ¿Qué hace un médico de urgencias para saber si los policías que atendieron el accidente levantaron o no los planos? Tengo casos de estar buscando planos de 6 u 8 meses porque sin ellos las pólizas no pagan.

La norma también obliga a las clínicas a recibir a todo el mundo en urgencias, sin considerar que el salón de urgencias se pueda llenar.

Usted lleva muchos años ayudando en la Shaio desde la Junta Directiva. Es una institución clave,  ¿cuáles son los proyectos futuros en la Shaio?

Todos estamos amarrados a las decisiones del gobierno. Para trazar un futuro tenemos que esperar a que haya unas normas claras. Que se sepa para donde va el  gobierno. De lo contrario, es imposible que en la Shaio podamos tomar determinaciones de endeudarnos o comprar, o hacer cualquier otra cosa. Si no hay norte en las políticas de salud, que es lo que ocurre, todo el sector seguirá paralizado. Sin norte.