24 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Inteligencia emocional

13 de diciembre de 2011

Al paso que nos hemos apropiamos del espacio sideral y la ciencia, la tecnología y los sistemas de información avanzan a grandes marchas y duchos como somos en descubrimientos, en la programación de máquinas, en el uso de las redes sociales, en el aprovechamiento de los recursos naturales, el comportamiento de los mortales como que ha degenerado a mínimos sorprendentes.

Hombres y mujeres se agreden material y sicológicamente, florece esa otra forma de intimidación que es el acoso laboral, los niños son ultrajados, los adolescentes se pelean y seres humanos que se ensañan con esas otras creaturas llamadas simplemente animales, que vayamos a saber que tan irracionales sean si de comparar se trata la nobleza y bondad de sus conductas con las de bastantes que han pasado por las pilas bautismales.

Benditos sean los perros que por estos días han levantado protestas públicas por el miserable trato que reciben y con esos reproches hay que convenir porque, igual que nosotros los demás peregrinos, también hacen parte de la obra de la creación.

Mientras tanto no merecen igual activa reprobación social los daños que se hacen entre esposos, novios o amantes, padres e hijos y hermanos, entre profesores y alumnos, como tampoco tienen las condignas sanciones civiles y penales, bien por ese silencio cobarde que brota de la pobreza del espíritu, de la falta de carácter, de la ignorancia, de las almas manifiestamente débiles, o porque las autoridades sirvan para menos que los mamelones de los machos de todas las especies.

La sociedad está enferma al punto que aún personas ilustradas, de nombradía y posición, soportan el flagelo de la violencia a cambio no necesariamente de dinero, porque ingresos tienen, sino de la adicción al mero “goce pagano”, como bellamente llamó el poeta Jorge Santander Arias al ejercicio erótico sexual que antes fuera de cantina y ahora mismo es de motel y playas.

Aboguemos por el respeto por la persona humana, huyamos de violentos y abusadores como de la peste, reivindiquemos la consideración y el respeto por el prójimo en toda la extensión de las relaciones humanas, auxiliemos al maltratado, denunciemos toda forma de violencia, declarémonos en rebeldía contra la opresión y toda forma de intimidación y construyamos desde el hogar y de ahí en adelante una sociedad respetuosa de la diferencia y del otro, para que en adelante la paz no se construya en las comisarías y en los estrados judiciales, sino en las mentes liberadas de todo ánimo pugnaz.

La clave está en obrar siempre con inteligencia emocional, esa que nace de la bondad del alma desprevenida, esa que en palabras breves y suficientes define el gran genio y maestro Leonardo Da Vinci como el arte de llevarnos siempre bien con todos los demás.

Tiro al aire: el domingo los bellanitas eligen quien será el nuevo alcalde. Bello es una gran ciudad que mucho ha progresado en los últimos ocho años y hago votos porque el merecido éxito acompañe con largueza a Carlos Muñoz, ese gran líder candidato del Partido Conservador.