26 de febrero de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Una segunda alternativa ante el descalabro de La Línea

24 de noviembre de 2011
24 de noviembre de 2011

Al tiempo que los expertos de Colombia siguen señalando que en materia vial el retraso más profundo consiste en la falta de vías transversales para poder doblegar las barreras topográficas relacionadas con las cordilleras e integrar la geografía del país, nos encontramos ahora conque tampoco las precarias vías que marchan de oriente a occidente gozan de las medidas de estabilidad relacionadas con la adaptación al calentamiento global.

Es el caso de la Línea que ahora se ve sometida a un cierre indefinido y que hace parte de una de las dos transversales cafeteras del país, toda vez que su complemento natural e histórico ha sido el paso por Letras cuyos niveles de destrozo se han acentuado con las niñas del 2007, 2008,2010 y 2011, y que también podría colapsar de prosperar la Niña que viene insinuándose desde el pasado mes de septiembre cuando en esta columna lo advertimos con una nota titulada “llega el invierno y la vulnerabilidad qué”.

En el  último gobierno  la vía a Letras, que hoy se reclama, no contó con obras y, a pesar de que los funcionarios caldenses siempre la transitaron, nunca reclamaron por el evidente abandono y dejadez a la que era sometida, hasta que tuvo que llegar el nuevo ministro del Transporte para que se reactivaran las obras que hoy se observan y sin las cuales estaríamos en la misma condición que se encuentra hoy la vía por la Línea.

Caldas también ha recogido la solicitud del ministro de presentar propuestas para hacer de la ruta por Letras una vía importante para el país: hace meses se presentaron dos versiones del Túnel Cumanday, la primera con un túnel de 13 kilómetros para una vía de 60 kilómetros por hora y que en conjunto daría una solución similar a la que se tendrá entre Armenia e Ibagué con el Túnel de la Línea, ruta que se critica por varios asuntos.

La segunda versión del Túnel Cumanday, constituida por un túnel de 24 kilómetros  que se articularía a una vía de 80 kilómetros por hora para unir a Pereira con Bogotá por Letras, sería entonces una propuesta sin antecedentes por su enorme impacto para la economía nacional ya que al comparar las dos transversales cafeteras, la de Caldas sacaría ventajas respecto a la de la Línea al reducir el tiempo de recorrido de seis a cuatro horas y la distancia de 350 a 300 kilómetros y generar economías de transporte entre Bogotá y Pereira del 20%, cuantía no despreciable toda vez que la gran ruta quedaría en el centro de gravedad de la zona Andina colombiana donde se genera el 70% de la carga nacional.

Le pedimos entonces al señor ministro que mire con detalle las ventajas de esta segunda alternativa, máxime cuando en el país las fuerzas políticas pueden obstruir un proyecto de esta naturaleza. A modo de reflexión, mientras  en Europa las vías troncales que se destinan para el flujo de tractomulas y vehículos de carga  son de 80 kilómetros por hora, esta transversal que se propone con el túnel largo entre Sabinas y Herveo para complementarse luego con viaductos, sería la única ruta compatible con las troncales que avanzan por el Valle del Cauca, la Autopista del Sol y las Autopistas de la Montaña, lo que no ocurre con las actuales transversales que se vienen concibiendo para 60 kilómetros por hora como ocurre en el caso del Túnel de la Línea.

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