25 de septiembre de 2021
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Un sabio en la sombra

20 de noviembre de 2011

La idea de contactar en Medellín al Contraplano es producto de la preocupación por las que este científico en la sombra llama “las tragedias del cambio climático que apenas estamos comenzando a entender y cuya falta de gerencia son peores que la corrupción”.

Para fundamentar su aserto, el estudioso lamenta ese afán de querer resolver a las carreras todos los problemas al mismo tiempo, en virtud de que lo encuentra más deletéreo que la podredumbre misma, ya que no va a las causas; se queda en las apariencias y pone un barniz de simulación. Menciona al alcalde Juan Manuel Llano que “todo lo tiene resuelto en sus declaraciones”. Y subraya que el agua y la saturación de los suelos no dan espera. Por ejemplo: el famoso tubo no construido,  cuando hubo una cierta tregua con cara de verano.

Este amante del anonimato creía que Corpocaldas se había anticipado y celebró el año pasado que en la primera “Niña” no se hubiera presentado ni un deslizamiento en Manizales.

Narró que un profesor americano con quien entabló conversación durante un vuelo de la difunta “Aces”, entre Bogotá y Manizales, le  decía que iba cada año de visita para ver la maravilla ecológica de una ciudad construida sobre una cuchilla verde de la cordillera, única en el mundo. El extranjero aplaudía en el avión los esfuerzos de la “Cramsa” de entonces para evitar que Manizales, Aranzazu y Salamina siguieran rodándose . "Allá se rueda hasta la escritura de la casa", decía con cierta guasa el contertulio.  Sin embargo, parece que van ganando los suelos inestables; que las tecnologías son para otros mundos o que los caldenses se durmieron sobre los laureles.

Subraya a renglón seguido que “eso no autoriza, sobre todo al señor Abad Faciolince, a venirse como un Júpiter tronante, como es su costumbre”. Y señala: ”No me parece válido de su perspectiva confundir la crítica literaria a los grecocaldenses con los actuales problemas de administración del poder. No podemos olvidar que cuando los grecocaldenses, Manizales, con Mr. Cofee, era un centro de poder económico notable en el país, y nada menos que con la Federación en sus manos. No podía alegarse que lo grecocaldense fuera un freno a la vocación económica y al ejercicio del poder. La confusión de planos lleva a conclusiones lamentables. El mundillo literario no permite generalizaciones y simplificaciones sobre todo tan ofensivas”.  

Otras consideraciones de nuestro interlocutor: “El estilo  literario de los grecocaldeses, casi todos grandes tribunos, no tenía, para poner un ejemplo práctico,  por qué impedir la buena conducción del poder económico del café en aquellos tiempos de Don Manuel Mejía o de don Arturo Gómez Jaramillo y mucho menos convertirse en la razón de ser de la tragedia invernal. No se puede, como Faciolince, salir a culpar a la ciudadanía de Manizales por sus infortunios ecológicos y hasta por la deficiente administración del Alcalde Llanos y muchísimo menos por venir a escarbar el estilo grecolcaldense como fuente de supuestas debilidades”.

Habló de los diques de New Orleans que se rompieron cuando el Katrina: se sabía que tenían límites de tolerancia, pero fueron barridos. Planteó que lo mismo pasó con el tsunami de Japón y la planta nuclear. Explicó que los proyectos conjugan ecología, tecnología, política y gerencia, pero no son omnipotentes frente a las fuerzas naturales. Y recomendó aprender de los errores; no queda más remedio, sobre todo cuando estas obras serán las claves de la supervivencia futura frente al cambio climático. Hay que aprender de este trópico inestable.

La apostilla: Un ingeniero caldense comentaba durante una faena de pesquería, cerca de Villavicencio: pueden hacer mil veces la vía al Llano y mil veces fallará, porque los suelos son como bizcochuelo. Hay que buscar nuevas opciones como túneles, tal como lo plantea la propuesta de las Autopistas de la Montaña, por ejemplo. El sabio en la sombra sostiene que lo importante será no botar por la borda lo aprendido con tanto dolor.