3 de marzo de 2021
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Un día de reyes para la Leyenda

26 de noviembre de 2011

De toda la logística que apunta a garantizar el éxito del postrer homenaje manizaleño al número uno de la radio taurina de Colombia se ha encargado con amor y fervor admirables su discípula, la abogada y cronista taurina María Carolina Andrade.

El periodista Carlos Alberto Ospina Macías, uno de los siete hijos de “El Insobornable”, nos  proporcionó detalles complementarios  del tributo a la memoria de su entrañable progenitor, incluido merecidamente en la programación oficial de la edición 56 de la Feria Anual que el maestro amó con lealtad plena, sin fisuras, ni eclipses:    

“Encabezando el desfile de la Virgen de La Macarena irá la fotografía de nuestro padre. Se nos ha sugerido la imagen que pusimos  sobre su féretro, en el funeral,  o la que salió en el diario  El Mundo, porque expresan la alegría y la vivacidad de la mirada de "El Gordo". Igual ceremonial se llevará a efecto durante la llegada de la procesión a la Plaza. Allí se nos entregará a sus descendientes  el anhelado "Cordón de la Feria" y quizás una placa conmemorativa, de Cormanizales, antes del festival taurino, en horas del mediodía. Se optó por no llevar las cenizas durante el recorrido hasta la Plaza para no incomodar  a los toreros, debido a sus agüeros y supersticiones. A propósito: el director ejecutivo de la Corporación manizaleña, Juan Carlos Gómez, se puso a nuestras órdenes: "… Para Don Ramón, lo que necesiten".

La familia Ospina Macías, encabezada por doña Eufemia,  que estará en pleno en los emotivos actos, gestionará en la Alcaldía los respectivos permisos para poner pasacalles y pendones en puntos estratégicos del ámbito ferial con la frase pronunciada por Don Ramón cuando se retiró de la radio, mas no de los toros, dándole vuelta al ruedo: "¡Gracias, Manizales del alma… No sabía que me querían tanto”.

La ya casi sexagenaria Feria que subirá su telón en 34 días será la única en la que no estará  presente este gran valor humano que supo permanecer vigente en el medio con innegable liderazgo en sintonía por espacio de 55 años. Seguramente las emisoras locales recurrirán a sus archivos magnetofónicos para revivir sus memorables transmisiones taurinas que se escucharon, en su orden,  por las ondas de Transmisora Caldas, la Voz del Ruíz y Radio Manizales, desde el redondel sonoro de la Monumental del Paseo del Centenario.

Cerramos este Contraplano con el encabezado de una semblanza que preparamos por encargo para la edición decembrina de la revista “Mirador del Suroeste”, la provincia cafetera  antioqueña donde nació nuestro personaje, para que los lectores conozcan en detalle información que no manejamos en anteriores entregas:

Antes de hacerse  a puro pulso como el número uno de la narración taurina de Colombia, el joven Ramón Antonio Ospina Marulanda fue voceador de prensa, vendedor ambulante, instalador de vidrios y obrero raso de Coltejer, donde a través de la revista “Lanzadera” tomó su primer contacto con el periodismo de su natal Antioquia.

Huérfano de padre a los 18 meses de nacido, prácticamente desde la cuna que lo meció en Versalles, corregimiento de Santa Bárbara, este carismático personaje de la radio grande tuvo una infancia y una juventud muy sufrida, apasionada e intensa. A medida que se preparaba para el que sería el oficio de toda su vida fue novillero, futbolista, árbitro, ciclista, publicista, jefe de cobranzas del Banco Comercial Antioqueño y coordinador de promoción de Sonolux, en cuya condición descubrió, en una visita a Pasto, el que sería a la sazón el popular Trío Martino, el mismo de boleros tan exitosos como “Triunfamos” y “Noches de Bocagrande”.

La apostilla: El día de reyes, las cenizas de Don Ramón se encontrarán, por fin, en la cripta de la Catedral Basílica de Manizales, con las de sus entrañables amigos Pepe Cáceres y Ernesto Gutiérrez, dándole  cumplimiento a su última voluntad.