2 de marzo de 2021
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Los grecocaldenses II

19 de noviembre de 2011

Hacendistas y banqueros como Hernán Jaramillo Ocampo, Bernardo Mejía Palacio, Arcesio Londoño Palacio, Gilberto Arango Londoño y esa prosapia de economistas como Guillermo Ocampo Avendaño, Alfonso Muñoz Botero, Eduardo Arias Robledo y Mario Calderón Rivera.

El columnista Héctor Abad que tiene sus méritos literarios como escritor, pero asume el papel de Pontífice sociológico, ego inflado, por el elogio desmesurado de sus obras que lo conducen al error de desconocer el germen formativo de los procesos históricos de quienes iniciaron las diáspora cuando llegaron de España desde 1700 y se instalaron en las montañas para llegar después a las colinas de Morrogacho y San Cancio, limitados por el río Arma en Caldas, el Otún en Risaralda, la hoya del Quindío fecundo.

Los íconos caldenses del grecolatinismo, tuvieron rica influencia de franceses e italianos. Autores que leyeron, estudiaron o tradujeron de sus idiomas nativos al castellano. Ponemos por caso el de Aquilino Villegas, quien se atrevió a traducir el encuentro de Ulises, de D´Annunzio, o el milagro de san Sebastián que escribiendo siendo de nacionalidad italiana, en francés. Silvio Villegas, tradujo a Rilke, Flaubert, Claudel. Los clásicos castellanos, Garcilazo de la Vega, El Guerrero, Los Luises. De Góngora, Teresa la Grande de Castilla. La novela de Wassermann, el Hombrecillo de los Gansos. La novela de Walter Peter, el Héroe pensativo, Andre Gidé, el Hijo pródigo.

Añadimos la lectura de Guevara Reloj de príncipes, libro áureo de Marco Aurelio 1529. Valdez más eramista que Erasmo, quien estuvo presente en la dieta de Worms. Vives: Introducción a la sabiduría, diálogo de Mercurio y de Carón.
Saavedra Fajardo 1584 – 1648. Idea de un príncipe político cristiano. Baltazar Gracian, el discreto, oráculo manual y arte de la prudencia.

En La Crónica hemos sido sorprendidos y notificados por uno de sus columnistas, que sacó a relucir sus abolengos patrios. El admirado Óscar Piedrahíta González, es pariente según sus palabras del doctor Carlos Arango Vélez “El ave de tormenta”, liberal, candidato a la presidencia de Colombia en 1942. Abuelo de uno que sí fue presidente, Andrés Pastrana Arango, conservador. De donde se sigue como en la prosapia de Óscar, corren mezclados ancestros de poder, repartidos en los dos partidos tradicionales, liberal y conservador.

Heráldica que él asume sólo por galantería hereditaria y bizarría conceptual para defender a Manizales de los “exabruptos” del paisa medellinense. Ellos, sostiene Óscar Piedrahíta, llegaron de Sonsón. Pero para “colmo” nos cuenta Óscar, que no se descuide Héctor Abad, porque ellos son parientes. Allí fue Troya. Los problemas de la sangre, de los genes, nada menos que del linaje, de su abuela materna doña Sista Tulia Vallejo Abad, de Jericó Antioquia, el pueblo del doctor Héctor Abad su padre….

El poeta y académico ha creado un nuevo sortilegio, su cuna se la disputarán ahora Caicedonia por nacimiento, Armenia por adopción, Manizales por los Arango, Medellín por los Abad. Y colorín colorado este cuento ha terminado.
En el Gran Caldas tenemos también un muestrario al mestizaje, que no se debe eludir. De español e india, nació el mestizo; de mestiza y español, el castizo; de castizo y española, el español; de español y negra, mulata. De español y mulata, morisco.

De español y morisco, Albino; de español y albina, negra-torna atrás; de Tente en el aire y mulata, albarrasado; de albarrasado e india, barcino. De barcino e india, campa mulato “vende verduras” en cestos de paja; de india y mestiza, coyote “vendedor de esteras”. Tomado del museo América de Madrid, pintor mexicano allí se observa la clase social, oficio, modales, lenguaje corporal que desde la óptica de la época correspondía a cada casta. Cuadros del siglo XVIII. Crónica del Quindío.