6 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

LA ÉTICA ÚTIL

1 de noviembre de 2011

Los participantes demostraron su vivo interés en ver cómo podían implantar en sus empresas una cultura ética, porque no basta el convencimiento teórico sobre la importancia de la ética en el mundo de hoy, sino que hay que pasar a los hechos, a ver cómo se pone en marcha un plan ético que involucre a todos en la organización.

Se firmó una “Carta ética”, publicada con las Ponencias del Foro en el que participaron 3 expertos extranjeros (Joan Fontrodona de España, Franchi Raúl Martínez de México y Alberto Ballvé de Argentina) y 3 nacionales (Hugo Niño, Carlos Bernal y Jorge Yarce). Ese compromiso es un primer paso al que debe acompañar la voluntad política de los directivos de cada empresa de decidirse a construir culturas éticas en sus respectivas organizaciones. Afortunadamente ya hay algunas empresas que pueden mostrar su resultados en ese campo, y el Foro fue una buena oportunidad para compartirlos.

Del dicho al hecho

Destaco brevemente los aspectos principales de la “Carta ética”: “promover la adopción de estándares éticos para lograr una efectiva mejora del clima moral de nuestras organizaciones”; “fomentar al interior de nuestras empresas y en relación con sus grupos de interés, actitudes y comportamientos que construyan una mejor sociedad”; “cero tolerancia frente a la corrupción y campañas internas para promover esa política”; “apoyo al Estado en su misión de de implementar una cultura ética pública y en su propósito de impulsar una pedagogía social de los valores que eleve el nivel ético de la nación”.

Para que el paso del dicho al hecho sea efectivo, tanto los empresarios privados como las entidades públicas, deben estructurar un plan integral de ética que comprende políticas, estrategias y prácticas:

a) Políticas éticas claras para fortalecer los comportamientos éticos en todos los colaboradores y en los demás grupos de interés vinculados a la empresa;

b) Estrategias para que exista una conciencia ética que lleve a que todo el mundo hable el mismo lenguaje; para que haya razonamiento ético, se sepa juzgar lo que debe y puede hacerse y lo que no; y, sobre todo, acción ética que es la que demuestra si verdaderamente la gente hace lo correcto, no aisladamente sino en forma de hábitos estables que marquen la cultura corporativa.

c) Prácticas éticas, o sea, cómo vivir lo establecido en el código ético, en el manual de valores o en otros instrumentos, y así ir acumulando experiencia para resolver los conflictos de intereses, los problemas de seguridad y privacidad de la información y otros dilemas éticos.

Tener muy en cuenta que:

• La ética es una e indivisible: se es ético personalmente, se es ético corporativamente y se tienen unas responsabilidades éticas como directivo en la empresa.

• No bastan la teoría ética ni las buenas intenciones: hay que gestionar la ética creando estructuras, procesos y aportando recursos de personas y de medios.

• La ética contribuye a fortalecer la empresa como un sistema generador de riqueza, pero también como un sistema humano que busca calidad de vida de las personas y desarrollo de la comunidad.

• El punto de partida es el compromiso de los directivos con la cultura ética y su contribución permanente a la ejecución de las políticas, estrategias, y prácticas, a partir de su propio ejemplo como dirigentes éticos.

• Es una tarea necesaria, atractiva y fácil si hay voluntad y constancia para perseverar hasta ver los frutos de la acción ética en el trabajo de las personas y en los resultados de la organización.