6 de marzo de 2021
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El matriarcado 2012-2015

5 de noviembre de 2011
5 de noviembre de 2011

Históricamente, desde la creación del departamento es la primera vez que simultáneamente, gobernador y alcalde de la ciudad capital pertenecen al sexo femenino. Nada le impide ahora a los ciudadanos colombianos sentirse libres, la política ha dado muestras de madurez en este sentido y una prueba de ello es lo que acaba de pasar en Armenia, donde una candidata a la alcaldía mujer, se enfrenta a dos candidatos varones aspirantes al primer cargo político de la ciudad y les gana en franca lid.

Bien pudiera decirse que este es un reconocimiento a la dignidad y en general a los valores de la mujer. Independiente de las circunstancias previas a las candidaturas a la gobernación, aspiración saturada con nombres de mujer, aspecto que por lo demás, reafirma el concepto de libertad y de igualdad que se está dando en el país y especialmente en el Quindío. Sandra Paola Hurtado disminuye en número la distancia entre los hombres que han sido gobernadores y las mujeres que han logrado esa posición y Luz Piedad Valencia se convierte en la tercera mujer alcaldesa de Armenia durante los últimos 15 años, las tres elegidas popularmente.

Ahora, ¿por qué puede llegar a ser importante el fenómeno para el departamento y la ciudad? La excelencia profesional es un valor en alza y en los casos de una y otra, es decir, de la gobernadora y la alcaldesa, se trata de dos profesionales que tienen superado el equívoco cultural machista que discriminó en el pasado a la mujer.

Las dos son mujeres de carácter, el suficiente para no doblegarse ante ninguna circunstancia, por más que en cualquiera de los casos, alguien pretenda meterle diente a la administración. La que resulte proclive a esa sin razón, perderá terreno, le quitará peso a la credibilidad y a la confianza en la mujer. “La cultura del pelotazo” expresión acuñada desde hace algunos años en el mundo de la corrupción y que se refiere a esa habilidad siniestra de conseguirlo todo en el mínimo tiempo y sin el mínimo esfuerzo, tiene que ser erradicada, a la región no le cabe una fechoría más y especialmente en el municipio de Armenia se puede tener la certeza de la llegada de una mujer con la suficiente experiencia y conocimiento del municipio, dispuesta por lo demás a recuperar el tiempo perdido en la ciudad por la poquedad moral, ética y profesional de las tres últimas administraciones municipales.

A la gobernadora electa por su parte, le corresponde demostrar su capacidad y competencia, la cual tendrá poco significado si no va unida a la competitividad del departamento que va a administrar y para lograrlo, tendrá que hacer uso exclusivamente de sus potencialidades particulares. Cualquier desliz sospechoso afectaría el nombre de la mujer joven, decidida y como ella misma ha dicho, “frentera”, una mujer que parece no sentir miedo sino de que le llegue a dar miedo.

Estamos en manos de un binomio de mujeres, de un liderazgo político femenino obligado a probar la capacidad de la mujer pública contemporánea. El trabajo como actividad central de la existencia humana, le tiene que quedar bien hecho a las dos señoras elegidas en el Quindío para regir los destinos del departamento y la ciudad capital respectivamente.

La responsabilidad profesional es una parte importante de la cultura cívica puesto que supone trabajar bien, luego lo tienen que hacer porque esa es la mayor responsabilidad de las dos mandatarias. Se tienen que dar al servicio de la sociedad promoviendo y mejorando la convivencia entre sus miembros, no de otra manera podrán mostrar saldos o balances positivos al final de sus gobiernos. Ahora, quien se niegue a hacerlo, cargará con la falta que sin duda estará cometiendo en una región con muchos requerimientos, entre ellos, la paz y la moral política, la armonía ciudadana y por supuesto, el desarrollo integral del departamento, de Armenia y en general de los municipios quindianos.