20 de junio de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El arquero que carece de brazos.

12 de noviembre de 2011
12 de noviembre de 2011

Efectivamente, Carlos Rafael nació hace 27 años en la Jagua de Ibirico, Cesar, en donde la curiosidad invadió el pueblo y se llegó a manifestar a su familia que era un "castigo de Dios". Por tal razón fue llevado al poco tiempo a San Juan del Cesar, Guajira, en donde vivió sus primeros años siendo víctima de improperios, de permanente rechazo y la curiosidad de propios y extraños. Nada lo amilanó, por cierto. Jugaba como mediocampista en los improvisados campos de futbol guajiros, pero para garantizar su continuidad decidió, paradójicamente, hacerse arquero, pues este puesto pocos lo quieren y se le entrega, por aquella época, a quienes no sabían tocar bien la pelota.

Prácticamente ha humillado a muchos goleadores, pues ataja el balón con pies, con piernas, con el cuerpo, poniéndole el pecho o la cabeza y aun sorprende también con jugadas maravillosas cuando emplea los hombros y levanta el balón por encima del horizontal. "Soy un hombre echao pa´lante. No me importan lo que digan. Mi deseo es salir adelante en cualquier actividad que realice. En el futbol me ha ido bien y en la vida igualmente. Aspiro graduarme pronto y actualmente hago mis practicas jurídicas en la Fiscalía 18 de la Seccional de Valledupar", sostiene con ahínco y decisión.

Pronto empezará el ejercicio profesional de la ciencia jurídica, una vez le entregue el título de abogado la Universidad Popular del Cesar. Sostiene que nada le ha sido fácil pero que con la ayuda de Dios y una convicción férrea de hacer las cosas bien, todo es superable.

Maneja tractor y carro sin problema. Hace solo, y a diario, todas sus actividades personales con perfección memorable. Se corta las uñas y se afeita tranquilamente. Se pone una camiseta con mayor rapidez que cualquiera de nosotros y desde niño siempre se la ha puesto con espíritu de coraje y valor, ejemplarizantes.

No le duele una muela y subraya que una mente creativa e innovadora supera cualquier dificultad por grande que ella sea. "La mente lo puede todo", concluye López Mejía.

"Aja… pues… Vamos pa´lante", replica tranquilamente y de continuo no solo cuando juega hasta en improvisados y polvorientos campos deportivos del Departamento del Cesar sino también en las aulas de clase y, desde luego, todos los días de su existencia en las agradables avenidas vallenatas que recorre con alegría inusitada.

arquero

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