22 de mayo de 2022
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Del olvido que padecemos.

30 de noviembre de 2011
30 de noviembre de 2011


victor zuluaga

Pero si hacemos el rastreo correspondiente para observar los antecedentes de lo que sería el Partido Liberal, tendríamos que hablar de muchos de los “Draconianos”, como Tomás Cipriano de Mosquera y José María Obando, abanderados de la liberación de los esclavos, al igual que lo harían los “Gólgotas”, aquellos civilistas que jalonaban un proceso de “libre cambio” y desde luego, la liberación de los esclavos, a la cual se opondría de manera absoluta el Partido Conservador. Los “Gólgotas” se transformarían luego en “Radicales” quienes fijaron a la larga posición diferente frente a los “Draconianos”

Triunfaría el modelo conservador con la Constitución del 86, una Carta clerical, centralista y por sobre todo, que desconocía por completo a las minorías étnicas del país, como eran los indígenas y la población afrocolombiana. Es más, cuando los constituyentes se dan cuenta que no hay mención alguna de la población aborigen, expedirían la Ley 89 de 1890, cuyo encabezado diría: “Ley por medio de la cual se regirán los bárbaros que se vayan reduciendo a la vida civilizada”.

Casi todo el siglo XX significó la pugna partidista, en donde podríamos decir que no había votantes sino militantes y además fundamentalistas. Los pereriranos recuerdan los bochornosos espectáculos que se daban en las elecciones, en donde, por ejemplo, encontraban en la caja “triclave” al famoso líder popular, Perches Giraldo, no cuidándola propiamente sino cambiando votos. Sangre, lucha, odio hasta cuando finalmente se le puso final a esos enfrentamientos con el Frente Nacional.  Y si bien éste significó el fin de la violencia, también en cierto que podría definirse como el fin de los Partidos, porque fue a partir de ese momento que se entronizó la costumbre de repartir el poder entre los políticos de los dos únicos Partidos, olvidando la ideología que los inspiró y les daba su identidad.
El remate final vendría a ser la Constitución del 91, que permitió, para darle la estocada final al “Bipartdismo”, la aparición de pequeñas, medianas y grandes Empresas electorales, que lejos de pensar en el país, en sus gentes, buscan afanosamente repartirse los presupuestos de las entidades territoriales, con unos socios que juegan al “Carrusel de las contrataciones”.

Creo que es a partir de este marco en donde se hace necesario analizar el resultado de las elecciones, no sólo en Pereira. Decir que el doctor Uribe ganó en Pereira con el Alcalde electo, sería como decir que el doctor Uribe perdió la gobernación de Antioquia y la alcaldía de Medellín. La alcaldía de Medellín la ganó la empresa liderada por el Liberalismo y creo que en ello no tuvo mayor incidencia la figura del doctor César Gaviria, como para que venga a decirse que aquí en Pereira fue derrotado el doctor Gaviria por el expresidente Uribe. Cualquier colegial suma los votos liberales de Pereira para el Concejo y de lejos, con sus aliados, hubiera elegido alcalde. Aquí sí pues, hubo votantes pero no militantes.