6 de mayo de 2021
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Seguridad social y salario de los sacerdotes varía según vulnerabilidad de la región

1 de octubre de 2011
1 de octubre de 2011

Un sacerdote que pertenece a una comunidad religiosa específica, tiene la seguridad social cubierta, además de otros gastos como vestimenta o celulares.

Mientras, los sacerdotes diocesanos acceden a la seguridad social cotizando como independientes para salud y pensión. El sacerdote César Balbín, Coordinador de mutuo auxilio sacerdotal de la conferencia Episcopal Colombiana, explicó que “los dineros salen de las ofrendas de los feligreses y los aportes que las parroquias dan a las diócesis. Otra forma es crear fundaciones que tengan como objetivo recaudar fondos para la seguridad social del clero”.

Para subsidiar los demás gastos, los sacerdotes no reciben emolumentos (una especie de salario que proviene de las ofrendas de los fieles). Cada diócesis, con el obispo a la cabeza, determina el monto. En promedio, un cura recibe entre 800 mil y un millón doscientos mil pesos.

En Bogotá y Cundinamarca la situación de los sacerdotes diocesanos es favorable, porque las parroquias cuentan con fondos organizados, que apoyan a las iglesias que reciben menos recursos.

En zonas como Montería, la situación es preocupante. El Padre Eliecer Guerrero, de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen de Córdoba, afirmó que “en este momento la diócesis está ilíquida. Ellos nos cubrían la mitad de los seguros, pero hace alrededor de 5 meses tenemos que cotizar con nuestra cuenta. Algunos sacerdotes consiguen benefactores o realizan actividades para recaudar fondos”.

En este momento, es difícil hablar de sacerdotes pensionados, porque sólo desde el gobierno de Virgilio Barco se ha podido cotizar como independiente. Así pues, desde hace alrededor de 15 años se ha insistido en la importancia de que los sacerdotes diocesanos aporten a los fondos de pensiones.

“Lamentablemente muchos sacerdotes terminan su ministerio sin una seguridad social, sin contar con una pensión. El apoyo en estos casos le corresponde a las diócesis o a sus familias”, explica el padre Balbín.
Si bien, la mayoría de los sacerdotes gozan de cobertura de salud, vivienda y alimentación, en materia de seguridad social, uno de los principales retos de la Iglesia Católica es establecer alternativas contundentes para ofrecerles a sus sacerdotes una calidad de vida óptima para el final de sus días, tras su servicio a la comunidad.