8 de marzo de 2021
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Santos destacó en Armenia el papel de la prensa regional

15 de octubre de 2011
15 de octubre de 2011

"Hace cuatro meses estuve en Manizales, festejando los 90 años del diario La Patria, que por cierto se creó cuando Armenia y lo que hoy es el Quindío todavía hacían parte del Viejo Caldas", recordó el jefe de Estado.

"La semana pasada -agregó- celebramos los 30 años de la agencia Colprensa, que reúne más de una docena de medios regionales en todo el país.También la semana anterior, en los tradicionales premios de periodismo Simón Bolívar, los dos grandes galardones se los llevaron dos periodistas regionales con una gran trayectoria: el director de información de El País, de Cali, y el jefe de redacción y subdirector de La Opinión, de Cúcuta".

Los siguientes son los principales apartes de la intervención de Santos en Armenia:

Y, por si fuera poco, esta semana la revista Semana entregó por quinto año consecutivo su Premio de Periodismo a los mejores periodistas y los mejores trabajos de los medios de comunicación regionales.

Sin duda, es un buen momento para el periodismo regional y no me extraña, porque también estamos trabajando para que sea un buen momento para las regiones del país.

Son dos aspectos relacionados directamente: regiones más fuertes y más prósperas necesitan de una prensa regional igualmente fortalecida, y –por otro lado– una prensa regional en buen estado salud es garantía de una región mejor informada y con políticas más transparentes.

Como lo dije en el evento de Colprensa, ejercer el periodismo, y en particular el periodismo regional, donde las presiones se hacen más más fuertes y los riesgos más latentes, es también un acto de coraje, coraje que nunca falta a los periodistas colombianos.

Ustedes y yo hemos ejercido ese oficio al que Camus denominó el mejor oficio del mundo, y sabemos de sus complejidades y dificultades, pero también de sus recompensas y la pasión que despierta.

Esas recompensas morales, esa pasión por informar, ese deseo de servir a su región, son las razones que han mantenido viva y con buena salud a La Crónica del Quindío durante las últimas dos décadas, y la garantía de que seguirán sirviendo a sus lectores y a la comunidad por muchos años más.

Desde aquel 3 de octubre de 1991, cuando salió a la luz su primer ejemplar, hasta hoy –incluso superando pruebas tan difíciles como el terremoto de 1999–, La Crónica no ha cesado de cumplir con su misión periodística, con el empuje y la laboriosidad que caracteriza a los quindianos.

Hoy rendimos homenaje a ese grupo de pioneros que sacaron adelante este proyecto, comenzando por el recordado exgobernador Rodrigo Gómez Jaramillo, quien dirigió el diario por sus primeros nueve años.

Al doctor Gómez Jaramillo le sucedieron otros intelectuales y líderes regionales como Jaime Lopera, Evelio Henao y Jorge Iván Salazar, hasta llegar a su director actual, Jorge Eliécer Orozco, quien ha mantenido la calidad del producto original, con una dosis siempre importante de innovación.

Jorge Eliécer es, sin duda, un ejemplo de buen periodismo no sólo en el Quindío sino en el país; un modelo a seguir por las nuevas generaciones de comunicadores.

Y me consta su capacidad porque, desde cuando trabajaba en RCN –donde lideró el servicio de noticias en el departamento y luego a nivel nacional– hasta hoy, cuando está al frente de La Crónica, siempre que he venido al Quindío me ha entrevistado con la sagacidad e inteligencia del mejor reportero.

Al doctor Orozco, a la gerente Sandra Cecilia Macías, al jefe de redacción Leonardo Zúñiga, a todos los periodistas y empleados que logran cada día el milagro de la emisión matutina.

Sé muy bien lo que eso es: sacar un diario todos los días es un esfuerzo muy importante de mucha gente, que siempre está en el anonimato pero que contribuye tanto como el director o el gerente para que eso sea posible.

Y a los cientos de miles de lectores de La Crónica les expreso hoy mi felicitación por estos primeros 20 años. Esos lectores que son el principio diario de cualquier periódico. Eso lo decía Eduardo Santos. Yo les debo a mis lectores, porque todos los días hacen un plebiscito sobre la calidad del periódico. Si la calidad no les sirve, dejan de comprar el diario. Por eso hay que mantenerlos permanentemente contentos con la calidad de la información y de las opiniones que se dan. Eso requiere todo un esfuerzo, que La Crónica lleva haciendo 20 años.

También quiero felicitar a los quindianos ejemplares que han sido reconocidos hoy por su mérito empresarial, su mérito social y su emprendimiento desde la juventud.

Ustedes son modelo de las virtudes que pueden hacer la diferencia en el camino del Quindío y de Colombia hacia la prosperidad.

No puedo dejar de destacar el importante papel que ha jugado La Crónica como veedora y vigilante continua del buen proceder de los gobernantes, y del uso transparente y eficaz de los recursos públicos en el departamento.

La prensa regional se ha convertido, cada vez más, en una herramienta eficaz y un aliado de las autoridades en la lucha contra la corrupción, que roba no sólo los recursos sino el futuro de los colombianos.

Hoy quiero invitarlos –como lo estoy haciendo en todos los municipios y departamentos que visito– a que nos ayuden especialmente en estos días, cuando estamos apenas a dos semanas de las elecciones regionales, a crear conciencia en la población sobre la trascendencia de su voto y su elección.

A los próximos gobernadores y alcaldes les corresponderá administrar recursos como nunca antes en el pasado, y de ahí la importancia de elegir a los más honestos, los más pulcros y los más capaces.

Sobre todo, a aquellos sobre los que no pese la menor sombra de corrupción o de alianzas con grupos irregulares.

Miren este dato: según los cálculos de Planeación Nacional, en la década pasada al Quindío le correspondió, por concepto de regalías, un promedio anual de 2 mil millones de pesos.

Pues bien, con la reforma a las regalías se espera que el departamento reciba, entre el 2012 y el 2020, un promedio anual cercano a los 58 mil millones de pesos. ¡Casi 30 veces más!

Esos y otros recursos deben usarse con eficiencia para que generen progreso regional y bienestar para los quindianos, y por eso es tan importante que escojan los mejores dirigentes.

Yo sé que en La Crónica contamos con un gran aliado para hacer llegar este mensaje.

De mi parte, como lo saben bien, pueden contar con un Presidente que no sólo se precia de ser su colega sino que está comprometido –y así lo reitero hoy en Armenia– hasta el fondo de su ser, por convicción democrática, con el respeto y la garantía de la libertad de expresión y la libertad de prensa.

En mi caso, la importancia de la libertad de prensa no la aprendí en los textos, como decía mi abuelo. El periodismo se puede aprender en las escuelas, pero se aprende mejor en la vida real. Sino que además, por pertenecer a la familia que he pertenecido, la libertad de prensa está grabada con tinta indeleble en mi ADN.

Yo aprendí a que la mejor definición del periodista es la de ser perro guardián de la sociedad. Los perros guardianes generalmente se quedan callados, dormidos, cuando no ven nada raro. Pero gruñen o muerden cuando ven algo extraño. Es un oficio que para los gobernantes es difícil. Porque uno les dice que por qué no baten la cola cuando ven las cosas bien. Pero el periodismo tiene esa característica especial de concentrarse en ser críticos. Y eso está bien, porque esa función es la que el gobernante requiere todos los días como una ducha de agua fría, para que le muestren dónde están los errores, para que le muestren dónde están las equivocaciones, para que le muestren si hay que rectificar el camino.

Bien decía Darío Echandía, en una carta que escribió en 1948, unas frases que yo también suscribiría:

“La libertad ilimitada de la prensa ha sido una de las características de nuestra vida democrática (…) Entre los males y abusos que de tal libertad puedan resultar (y de los cuales tradicionalmente han sido víctimas los mandatarios colombianos, aun los más rectos) y el daño que causaría la represión o censura a la expresión del pensamiento o la crítica a las actividades del gobierno, es preferible como mal menor el extremo de la libertad aun cuando ponga a prueba hasta el máximo límite la paciencia de los funcionarios”.

Y es cierto. Cuando uno sopesa qué es mejor para una sociedad: ¿una prensa que a veces se extralimita o una prensa que está controlada?, sin duda alguna para una democracia y para un gobierno es mejor una prensa que se extralimite.

Hay que insistir, por supuesto, siempre, en la inmensa responsabilidad que tienen los periodistas, el llamado Cuarto Poder, pero no por ello puede uno irse al otro extremo.

Por eso quisiera también aprovechar esta oportunidad y manifestar mi desacuerdo con el fallo de un juez en Fusagasugá, que condenó a 20 meses de prisión a un periodista de un periódico regional por un editorial escrito el año 2008, que criticaba a una persona de la vida pública que quería lanzarse a una posición de elección popular.

Creo que la crítica no debe penalizarse. Bajo ninguna circunstancia debe penalizarse la crítica.

Vuelvo e insisto: la responsabilidad de los periodistas es muy importante que la ejerzan, pero de la misma manera, como decía aquí, los periódicos se someten a un plebiscito diario con sus lectores por la calidad de su información. Ahí está, tal vez, la más importante teoría frente a los periodistas. Pero penalizar la crítica me parece que no es sano para la democracia.

Vuelvo y repito: respeto, por supuesto, y acato todas las decisiones de la justicia. Pero no puedo compartir, como demócrata y como amante de la libertad de prensa, fallos como el que vimos, en donde por una crítica envían a 20 meses de prisión a quien escribió un editorial.

Yo estoy listo a ejercitar mi paciencia, pero nunca a censurar ni a cuartar el ejercicio legítimo del periodismo ni su deber de informar con libertad a los colombianos.

Y hablando de libertad, espero de todo corazón que dejen libre a esta niña en Arauca. Yo autoricé para que el Ejército dejara de hacer operaciones entre las 10:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, por solicitud de la Cruz Roja Internacional. Queda hora y media. Espero que en hora y media esta niña esté libre. Es tipo de delito, de crimen atroz, tal vez no hay nada más cobarde que el secuestro, y sobre todo el secuestro de una niña. Y que gracias al clamor de la gente en Arauca y de toda Colombia, espero que estos bandidos que la tienen en su poder se vean obligados a liberarla y que la liberen en la próxima hora y media. Ojalá sea así.

De nuevo, amigos de La Crónica, muchas felicitaciones y muchos éxitos en los muchos años por venir. Muchas gracias”.