8 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Sí serán capaces de hacerlo

2 de octubre de 2011

Curiosamente esta iniciativa no ha provocado la reacción que se esperaría de jóvenes, de progresistas y, sobre todo de las mujeres.

El sábado pasado Socorro Ramírez escribió sobre el Estado palestino, y Adriana la Rotta sobre el cigarrillo. No leí lo que escribieron María Elvira Samper o Cecilia Orozco, y ¿quién sabe qué estará pensando María Isabel?

Si las mujeres no se ocupan del tema es porque quizás no creen que los hombres que están promoviendo este retroceso de la legislación logren su cometido. Tampoco están alarmados los laicos, los que apoyan el control de la natalidad o los que creen que la Corte Constitucional encontró una fórmula moderada, realista y humanitaria cuando determinó que hay circunstancias en las que el aborto es admisible.

Cuando le dije a mi dentista que me preocupaba la iniciativa legislativa en contra del aborto y de la anticoncepción me miró incrédulo por encima de sus anteojos y preguntó "¿sí serán capaces?".

Es posible que no, pero esa no es una razón para no hacer algo. Las colombianas y los colombianos que creen en un Estado laico, en la libertad, en el derecho de las mujeres y de los hombres de tomar las decisiones importantes sobre su propio cuerpo y sobre su desarrollo individual no pueden ser espectadores pasivos en esta circunstancia, como no lo deben ser en ninguna iniciativa que trate de coaccionarlos o de quitarles libertades y derechos que legítimamente han adquirido.

En Alemania todavía le preguntan a uno los ancianos qué podían haber hecho para oponerse a Hitler o al Holocausto. Posiblemente cuando ya los nazis se habían consolidado en el poder los ciudadanos ya no tenían mucha probabilidad de éxito si se oponían al régimen, y si lo hacían corrían riesgos hasta de muerte. Pero tres o cuatro años antes sí hubieran podido contribuir a parar al monstruo que después los gobernó. No lo hicieron, muchos de ellos porque no creyeron que estaban votando a favor de un viaje al infierno, sin retorno. Estas cosas hay que pararlas en sus orígenes porque después no hay quién las detenga.

En ese sentido, está circulando una carta abierta al Congreso en rechazo a la iniciativa legislativa de reforma al artículo 11 de la Constitución que busca eliminar el aborto en casos extremos, elaborada por Mónica Roa, la abogada que hizo el argumento jurídico e inició el trámite en la Corte Constitucional que culminó con la despenalización del aborto en esos casos (http://www.estadolaico.info/Carta-abierta-en-rechazo-a-la.htm). En dicha carta se esbozan los principales argumentos jurídicos, humanitarios y de salud pública a favor de la legislación vigente y los peligros de aprobar la iniciativa. Un paso que deben dar todos los que creen que no se puede permitir que ella avance es firmar esa carta.

Pero no se debe parar ahí. Detener esta iniciativa requiere acciones que van mucho más allá de enviar una carta abierta. Como este es un proyecto del Partido Conservador, quienes se oponen a él, particularmente las mujeres, deberían anunciar que no van a votar por ningún conservador en las próximas elecciones excepto en casos en los cuales los candidatos declaren públicamente no estar a favor del proyecto. También deberían organizar demostraciones frente a los directorios conservadores y en las sedes de campaña, y poner una gente con carteles alusivos frente a la casa de lenocinio del pariente del presidente del Partido Conservador en Cali.