26 de octubre de 2021
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La tragedia de los palestinos

29 de octubre de 2011
29 de octubre de 2011

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroEste largo conflicto hunde sus raíces en los albores de la era cristina, cuando un alto porcentaje del pueblo judío abandonó su patria y se estableció en Europa. Por la disciplina, deseo de superación y hermandad religiosa, se fueron abriendo campo en el comercio, en la cultura y en las principales actividades laborales hasta despertar celos entre las poblaciones autóctonas, lo que desarrolló el antisemitismo. Como consecuencia se despertó la conciencia histórica del pueblo judío y un vivo deseo por recuperar su territorio perdido desde hacía dos mil años; así surgió el sionismo, fundado en Basilea en 1897, con el objetivo de restaurar su propio Estado en Palestina.

De aquí en adelante la Organización Mundial Sionista promovió la emigración y colonización de la región conocida como Tierra Santa, una zona poblada por árabes mayoritariamente musulmanes. Por supuesto empezaron los enfrentamientos entre árabes y hebreos. Desde hacía 400 años Palestina era gobernada por el Imperio Otomano, pero en 1922 quedó como un protectorado de Gran Bretaña, país que se comprometió a organizar, en ese lugar, un Hogar Nacional Judío.

Llegó la Segunda Guerra Mundial, la persecución Nazi, el Holocausto, el complejo de culpa de los europeos y se dieron las condiciones para crear el Estado de Israel; pero olvidaron que Palestina ya tenía dueño y que los árabes no estaban obligados a pagar por las locuras de Hitler. Así, en 1947, la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 181 sobre la partición de Palestina y la creación de un Estado judío y otro árabe; Jerusalén fue declarada entidad especial, administrada por la ONU. Desde este momento empezó el choque cultural entre dos pueblos diferentes.

Israel “le madrugó” al problema y se preparó para rescatar toda la “tierra prometida”; estrechó relaciones políticas y económicas con las potencias y se organizó militarmente para asumir grandes retos: entre noviembre de 1947 y en mayo de 1948  proclamó su “independencia”, llegó el rechazo de las naciones árabes, empezó la guerra civil y los palestinos perdieron el 77% de su territorio; las tropas israelíes expulsaron a más de 700 mil palestinos.

Pasaron los años, cientos de miles de palestinos fueron expulsados o huyeron de su patria; mientras tanto el Estado de Israel siguió modernizando su ejército y se preparó para una contienda mayor. El 5 de junio de 1967 se desató la Guerra de los Seis Días, cuando Israel se enfrentó a la coalición de países árabes integrada por Egipto,  Jordania, Irak y Siria. Como era de esperarse alcanzó una fácil victoria y se quedó con los territorios de Franja de Gaza, Península del Sinaí, Cisjordania, Altos del Golán y Jerusalén Oriental. Como consecuencia llegó el arma del terrorismo a lo que Israel respondió con golpes contundentes; en esta etapa se destacó Yasser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). El resultado es preocupante pues los palestinos tienen cuatro millones de refugiados y se convirtieron en una nación sin Estado; mientras tanto continúan los asentamientos judíos, dentro de la estrategia israelí de crear situaciones de hecho.

La nueva estrategia de Mahmud Abbas

En una audaz jugada, Palestina pide su reconocimiento. El pasado 23 de septiembre, en sesión de la Asamblea General de la ONU, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, pidió que a su pueblo se le reconozca como un Estado Independiente, en los territorios ocupados por Israel desde 1967. Exige, además, que se suspenda la colonización del territorio para poder reanudar las negociaciones. Mientras tanto el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sigue llenando el territorio de colonos que llegan de todo el mundo. El presidente palestino busca también aislar a Israel y para ello tiene el apoyo de 130 países y, al mismo tiempo, desafía la autoridad estadounidense que nunca ha tenido una posición imparcial. En cuanto a la ONU esta vez tendrá que comprometerse más, pues al fin y al cabo es la madre de Israel. El reconocimiento de Palestina como Estado y la convivencia pacífica con los israelíes ayudaría a construir la esquiva paz en  Oriente Medio. Lo más importante es que Palestina tiene el apoyo de la mayoría de los países del mundo.

La posición política de Estados Unidos

La primera potencia del mundo no la tiene fácil y está contra la pared, pues ha venido perdiendo influencia en el Oriente Medio por su política ambigua, frente a los cambios que vive la región en el último año. El presidente Obama está comprometido con la poderosa comunidad judía que tiene mucha influencia en el Partido Demócrata y por ahora está en juego su reelección.

El mandatario explicó que apoya el establecimiento de un Estado Palestino pero a través del diálogo, y anunció que bloqueará la demanda palestina en el Consejo de Seguridad de la ONU; esta posición, tan comprometida con Israel, enredará más la política de Washington y ahogará sus esfuerzos por construir nuevas relaciones con los países árabes. Si Estados Unidos utiliza el veto en el Consejo de Seguridad recibirá un terrible golpe diplomático; si esto llegara a ocurrir Palestina no sería reconocido como Estado miembro de la ONU, pero sí en calidad de observador. Lo anterior le permitiría llevar las acciones consideradas criminales, de los israelíes, a tribunales internacionales.

Barack Obama se encuentra atrapado en la telaraña de los intereses políticos y económicos, pues necesita el apoyo de los judíos en Estados Unidos y porque el militarismo, la industria militar y el sector financiero, tienen fuertes vínculos con Israel.

¿Cómo juega Colombia?

En 1947, cuando las potencias crearon el estado de Israel, la delegación colombiana dirigida por Alfonso López Pumarejo se abstuvo por prudencia, frente al descontento que se iba a producir entre los países árabes; pero hoy el juego político  es diferente, especialmente por la “carnada” del TLC. Hoy, mientras los gobiernos latinoamericanos en forma mayoritaria, respaldan la justa aspiración  del pueblo palestino, la cancillería colombiana se sumó a la posición liderada por Estados Unidos e Israel. Otra vez aparece Colombia como el Caín de América Latina.