24 de septiembre de 2021
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La sencillez de un sabio

23 de octubre de 2011

La efemérides se presenta dos meses después del deceso, también en la capital del país, de su hijo homónimo, el notable jurista Emilio Robledo Uribe, a los 104 años, cuya partida reseñamos en reciente Contraplano.

Copiamos de su autobiografía cinco segmentos claves en la fecunda existencia de este colombiano ejemplar:

El nacimiento: Nací en Salamina, el 22 de agosto de 1875, cuando aquella amada ciudad pertenecía al departamento de Antioquia: soy, pues, antioqueño-caldense. En dicha población y al cuidado de mis buenos padres don Pedro M. Robledo y doña Rosa María Correa recibí mi educación hasta que tuve 16 años, cuando la familia se trasladó a vivir a Manizales.

La medicina: En Manizales trabajé en un banco, pero sin abandonar mis estudios, y en 1893 mi hermano Eusebio Robledo fue nombrado secretario de la Universidad de Antioquia, me llevó consigo a continuar estudiando en aquel Instituto, en el que obtuve el diploma de bachiller en 1895 y continué estudiando medicina. Fui nombrado secretario tesorero de la Universidad, cargo que desempeñé hasta 1900, pues el 20 de agosto de aquel año –en plena guerra de los mil días– recibí el grado de doctor en medicina y cirugía.

Ciencia y civismo: Mi experiencia profesional en Manizales fue de 20 años de actividad extraordinaria. Aquella sociedad me dispensó plena confianza y grandes favores y yo procuré corresponderle trabajando con gran tesón, estudiando asiduamente los casos que se me presentaron y tratando de colaborar con generoso empeño en sus obras de civismo. (Fue cofundador de la Sociedad de Mejoras Públicas, médico jefe del Hospital, cirujano ad honorem y presidente del Concejo de Manizales). Entre 1905 y 1906 hizo cursos de especialización en Londres, Paris y Lyon. Y regresó a la ciudad que acababa de convertirse en capital del naciente departamento de Caldas.

Gobernador: En 1912 fui nombrado por el presidente Carlos E. Restrepo gobernador de Caldas, entidad administrativa que se formó de porciones segregadas de Antioquia, Cauca y Tolima. Fui el tercer gobernador. En mi administración se puso la primera piedra del Instituto Universitario y se adelantó hasta dejarlo organizado bajo la rectoría eficaz de Valerio A. Hoyos. Se empezó el trazado del Ferrocarril de Caldas. En agosto de 1914 renuncié y fui reemplazado por el doctor José Ignacio Villegas.

Volver, volver: El 20 de noviembre de 1920, cuando tenía ya 9 hijos y varios de ellos necesitaban estudios profesionales, resolví trasladarme a Medellín. Entre 1922 y 1925 fui nombrado dos veces rector de la Universidad de Antioquia, interin en el que no pude aceptar el Ministerio de Instrucción Pública que me había ofrecido el presidente Pedro Nel Ospina. En mi condición de senador fui presidente del Congreso de la República en dos oportunidades. En la Academia Colombiana  de Historia ocupé el sillón de los ex presidentes Suárez y Abadía.

En 1954, en Medellín, al ponerle un colofón a su autobiografía (que hemos resumido arbitrariamente) el erudito Robledo Correa escribió: ”Como se ve, mi vida no tiene complicaciones y no interesa al respetable público, por lo cual, mejor sería no importunarlo con este relato intrascendente y resignarnos a vivir en el olvido y a morir en paz con Dios”.

La apostilla: A una pregunta de un reportero de El Espectador sobre el por qué había dejado la poesía, el doctor Emilio respondió: ”Dejé de hacer versos desde que fui médico, por el hecho de serlo, y porque no es tolerable la mediocridad en los poetas”.