26 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

LA DOCENCIA Y EL LIDERAZGO

27 de octubre de 2011
27 de octubre de 2011

La docencia por ejemplo, requiere un vuelco total en el tratamiento de los adolescentes, quienes tienen ahora, a su fácil alcance, todo tipo de información o la consiguen fácilmente con un buscador en internet o a través de los medios de comunicación. Los docentes están impelidos de abrir sus mentes, de capacitarse de continuo, de leer intensamente, de preparar con métodos actualizados e información reciente sus trabajos para el aula de clase.  El tema de que son autoridades -irreflexivas- en los salones de labor docente tiene que ser revaluado y redireccionado con un enfoque no de lineamientos mecanicistas sino organicistas.  Si efectivamente quieren ser respetados, ganar en reconocimiento y en admiración por los educandos, los docentes deben conseguir liderazgo entre los aprendices, con miras todo ello a construir nación progresista, sociedad seria y un cambio que posibilite que estas generaciones obtengan un país mejor para los suyos en donde haya solidaridad y responsabilidad edificante para todos.

Ciertamente el docente -discere- es quien instruye, el que enseña y discente es aquel que aprende, empero se requieren las condiciones mínimas de respeto bilateral basadas en un conjunto de normas que mantengan el orden en medio del encerrado cajón de paredes y ventanas que se denomina aula o salón de clase. El maestro -gran título otorgado a Jesús de Nazaret porque primero hacía y luego enseñaba, de allí el éxito en la propagación de su mensaje evangelístico hasta nuestros días-, de adolescentes, no sabe qué hacer cuando aparece frente a la puerta del salón de clase y encuentra situaciones de caos como las siguientes: Todos los estudiantes hablan sin cesar; el salón está lleno de basura y los puestos de trabajo escolar aparecen sucios y en mal estado; los libros y cuadernos están en desorden y los morrales yacen tirados en el suelo; algunos alumnos se agreden entre si y discuten fumando cigarrillos; otros están enajenados de cuanto ocurre porque juegan con blackberrys; unos cuantos mas no trajeron el uniforme y varios lanzan groserías y gozan con los piercing impetrados en los labios y en la nariz……

La problemática se tiene que abordar con la autoridad y respeto que concede la puesta en marcha de un liderazgo eficaz por parte del maestro del maestro, que sea propositivo, asertivo, progresista, alegre y dinámico y solamente así se pueden superar los escollos actuales,  pues de lo contrario, si el docente es autoritario y carece de comprensión y obediencia entre los liderados, encalla inevitablemente.

Si el maestro logra ascendencia de reconocimiento y admiración por parte de los educandos, es acatado, respetado y admirado como un líder que lleva a los suyos, a sus liderados, bajo postulados concretos, a puerto seguro y feliz final, las cosas mejoraran ostensiblemente. El líder en cualquiera de sus campos y más en el docente, indiscutiblemente, es obedecido y ejerce autoridad no por imposición sino por reconocimiento.

En un enfoque organicista, relativamente ideal, el alumno participa de su proceso educativo, coopera fácilmente y con entusiasmo, construye un mejor ambiente escolar, aprende rápidamente a discernir y a escoger entre las alternativas que más le convienen, amplia su radio de acción y aprende a tomar sus propias y justas decisiones, y entre sus compañeros y el profesor, que también es situación fundamental, promueve una relación de gran respeto y de mutua tolerancia.

En tal virtud los docentes particularmente de adolescentes, están hoy cambiando su manera de pensar y de actuar y están adaptándose a estos tiempos, teniendo en cuenta, entre muchas otras, las siguientes estrategias para el manejo de clase:

– Mantienen una secuencia de funcionamiento normal en el aula impartiendo códigos o instrucciones de orden y disciplina  e insistiendo en su observancia permanente.

-Preservan una sucesión ordenada de actividades produciendo hábitos de los estudiantes para realizarlas fácilmente, por tanto el maestro no se expone a sorpresas. 

-Efectúan una ocupación mental intensiva y por ello logran objetivos concretos y metas claras, posibilitando correlativamente una inducción y una realización de trabajos educativos permanentes.

-Desde el principio trabajan con toda la clase. Ocupan la atención de todos los estudiantes y les dan tareas definidas, mediatas e inmediatas, para que las hagan. Después atienden los problemas colectivos e individuales o dudas especificas.

-Rotan responsabilidades y roles de la clase: borrar el tablero, dirigir comités, tomar lista, hacer el recuento de falta de estudiantes, efectuar saludos cordiales entre sí, es decir todos de manera alegre y ordenada establecen puntos de valida interactuación.

-Recogen las tareas y los trabajos asignados y conceden tiempos precisos para llevar a cabo actividades preasignadas.

Los tiempos de la imposición de la autoridad en los salones de clase, están por finiquitar su existencia. Si los docentes son verdaderos líderes en las aulas y sus liderados los obedecen y admiran y reconocen con entusiasmo y sensatez su autoridad, hemos ganado muchísimo en la preparación y formación de los nuevos líderes que está esperando la nación para encausar a las nuevas generaciones, estratégicamente, por senderos de liderazgo efectivo, de  justicia social y de gran desarrollo socioeconómico.