25 de septiembre de 2021
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La crisis universitaria.

27 de octubre de 2011
27 de octubre de 2011

victor zuluaga

Entonces vendría la respuesta que se ha venido haciendo famosa que una cosa es Dinamarca y otra Cundinamarca. Pero la cosa no puede quedar ahí, de alguna manera resignándonos a que se nos siga señalando como uno de los países más corruptos del Planeta, sólo superados por Nigeria y Méjico, entre otros.
Y uno de los problemas para que sigamos reproduciendo los mismos vicios y no nos preocupemos por la educación y formación de seres humanos con un accionar ético; con un respeto a la libertad individual pero entendiendo que el libre desarrollo de la individualidad  es la incapacidad para comprender que ello sólo es  posible  por medio de un colectivo al que hay que potenciar.
Desafortunadamente dentro de la lógica del “dejar hacer dejar pasar”, el Estado quiere entregar al sector privado la educación, de la misma manea como lo ha hecho con los servicios públicos y con la salud. En esta última  ya hemos visto la catástrofe que se ha presentado cuando se trata de mirar la salud como una fuente de ganancia para el sector privado. Por lo mismo, quiero retomar las declaraciones del presidente de la Asociación de Universidades, José Fernando Isaza, quien resume de manera magistral lo que ocurrirá si se aprueba la reforma que propone el gobierno:
 “El Gobierno propone mantener en términos constantes su aporte (según el Índice de Precios del Consumidor, IPC) más un porcentaje del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), pero no igual a todo el porcentaje del PIB. Eso implica que la participación financiera del Estado en las universidades públicas disminuye como porcentaje del PIB. Quiere decir que lejos de aumentar, disminuye.  En los próximos años el aumento de la calidad implica aumento de costos unitarios, porque aquí no hay economía de escala. Si le sumamos el aumento de la cobertura, el aporte del Estado a la universidad pública no puede ser simplemente mantenerlo en términos constantes y un porcentaje del PIB.  Si se quiere aumentar cobertura y calidad, eso cuesta, tiene costos y hay que reconocerlos. Si se quiere que todo el aumento de cobertura vaya únicamente con las universidades con ánimo de lucro, se pone en gran riesgo el concepto de calidad.”
Porque el problema no es simplemente crecer, ampliar la cobertura, sino hacerlo pero con calidad, no sólo para los nuevos profesionales sino también para el cuerpo docente que cada vez más se ve sometido a condiciones indignas de tipo laboral, como lo que ocurre en este momento, cuando sus contratos se encuentran suspendidos debido al paro estudiantil. Pero si así no fuera, que lo es, también es aberrante que la mayoría de los docentes de la UTP no son de planta sino por contrato, a saber, que terminado el semestre, su contrato caduca, como si en vacaciones los  profesores no tuvieran que pagar arriendo, servicios, comida y transporte.
Mayor cobertura a costa de los derechos profesorales, no es justificable por ningún motivo. La inconformidad es apenas razonable.