9 de diciembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Guillermo González Ospina, una historia por escribir

8 de octubre de 2011
8 de octubre de 2011

guillermo gonzalez

Guillermo González con su eposa

Con algunos escritos periodísticos y referencias de la tradición oral, tratamos de reconstruir la vida del poeta de Anserma (Caldas), Guillermo González Ospina, a quien sólo se le conoce por su poema Feria de Manizales, pieza que llevó al pentagrama el músico y miembro de la banda española El Empastre,  Juan Mari Asins, fallecido el 9 de agosto de 2006.

Llama la atención que el pasodoble Feria de Manizales se interprete en cada faena gloriosa de los ruedos taurinos de la capital de Caldas y del país; y en los tablados, casetas, clubes sociales y fiestas en las ferias de enero, y que nadie conozca la vida y obra de su compositor. Es más, ni en la Academia de Historia de Caldas hay referencias ni fotografías de un personaje de la talla de Guillermo González Ospina. En su memoria, sólo el olvido y la ingratitud de sus coterráneos.
guillrmo gonzalez
Sin embargo, algo hemos rescatado de sus 49 años de vida.
Nació en 1913 en Anserma, municipio del Alto Occidente de Caldas, conocido como Santa Ana de los Caballeros y donde poco o nada se sabe de su corta vida, pero fructífera existencia.

Poemas
Son varios los poemas de Guillermo González Ospina, pero muy poco conocidos, por el imperdonable olvido de los caldenses en rescatar la historia literaria del escritor ansermeño y recopilarlos en una obra que perpetúe su memoria.

El periodista, poeta y escritor de Anserma,  Augusto León Restrepo y el periodista Orlando Cadavid Correa, quienes desde hace varios años han investigado sobre la vida y obra del poeta de las ferias, han contribuido con sus hallazgos, para escribir esta historia inconclusa.
Ellos han confesado con toda sinceridad, que sus intentos de hacer un compendio notable de González Ospina ha sido una tarea harto difícil, por la poca información que existe. Sin embargo, su contribución fue muy valiosa.

Augusto León Restrepo nos aportó un poema. “De la obra de González Ospina sólo conozco su  Salmo Imperial dedicado a la reina de la Feria de Manizales en 1957, Julieta Jaramillo Botero, año en que su obra inmortal, el pasodoble Feria de Manizales, se oficializó como el himno de las ferias de la capital caldense. Como todo poeta que se respete, era bohemio, enamorado y jugador. Lamento que ni en Anserma, ni en Manizales, ni en ninguna parte, se le haya hecho el reconocimiento que merece”.

guillermo gonzalez

El Poema Salmo Imperial fue declamado por su autor a la bella Julieta en el acto de coronación como reina de la tercera versión de la Feria de Manizales.

Salmo Imperial

Para Julieta de Manizales

-I-

Bajo tu frente de cristal y brisa,

su mejor tallo dio la primavera

para la floración de tu sonrisa.

Y una rosa de gracia volandera

en este cielo de alabastro y grana,

florece con tu cuerpo de bandera.

Julieta: en el jarrón de tu ventana

el sol vierte los oros de su vaso

y atesora esmeraldas la mañana.

-II-

Presa en estuche de satín y raso,

cuaja el café su gota alucinante

con el rubio champaña del ocaso,

y cabe el limonero susurrante,

la ternura del viento, estremecida,

acaricia la almendra de diamante.

Campánula de miel adormecida

en un breve regazo de granada;

lágrima en la esperanza detenida.

-III-

Es un arpa de trinos la alborada

y en el espejo móvil del rocío

se maquilla de sol la madrugada.

Mientras avanza por su quieto río,

como un lento perfume el medio día,

que ilumina el paisaje a su albedrío

por un mar de fugaz marinería,

navegan los bajeles del verano

hacia la playa azul de la alegría.

-IV-

Oros y seda y sangre; y son gitano

como un guerrero; el diestro, en las arenas,

pasea con la muerte de la mano,

mientras cálidas palmas agarenas

dejan el abanico y la mantilla

para arrojar un ramo de azucenas.

Pandereta de luz y maravilla,

el redondel, de cromos encendido,

se embriaga con la ardiente manzanilla

y un silencio de pánico rendido

crece con la marea atardecida

cuando agoniza el semental herido.

-V-

El año está creciendo.

En la vencida linfa del tiempo que jamás se para

surge, de enero, la fragancia ardida

para que reine tu belleza clara,

niña de amor, de lino y de desvelo,

cofre de sueños, mariposa rara.

Qué flor para la seda de tu pelo

borda el estilo, pálida doncella?

Sólo el jardín de argento y terciopelo,

enjoyelando su mejor estrella,

te ofrendaría una rosa duradera,

mas no por eso lucirás más bella.

Qué otra miel a tus labios de quimera,

que ésa manzana en flor que está en tu boca

mielando tu dulzura verdadera?

Y cuál arcángel con violencia loca,

formó de nardos esos brazos tuyos

que guardan la caricia que te invoca?

Reina de ensueños, de jazmín y arrullos

bajo tu imperio se corola el día

con la eclosión de todos los capullos.

Eres lumbre, canción y epifanía

sobre un trono, grácil, reclinada.

Pomo de aromas, lira de armonía,

que al posar tu silueta enamorada

con la suave indolencia de un suspiro,

finges una magnolia desmayada

en el borde de un vaso de zafiro.

En 1958 escribió el poema Canto a la Doncella Coronada, dedicado  a Luz Marina Zuluaga Zuluaga, año en que obtuvo el título de  Miss Universo en Long Beach, California.

Esta pieza literaria reposa en el archivo de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, en su revista Civismo número 112 del año 1958, junto con otros poemas de diferentes autores, quienes acudieron a una convocatoria de los Juegos Florales abiertos por la Oficina de Fomento y Turismo de Manizales, con motivo del retorno de Luz Marina a la ciudad de las Puertas Abiertas, después de su triunfo internacional como la mujer más bella del mundo.

El poema desconocido de Guillermo González Ospina a la bella Luz Marina es como sigue:

Canto a la doncella coronada

Fragmento

Luz Marina, alto signo para el ritmo del viento

encendido en un fuego lento y  acrisolado;

ni la seda, ni el lirio, ni la perla, ni el canto,

entregan esplendor a tu reino de nardo.

Para decir: Dulzura! La miel buscó tus labios,

y formó con tus labios el panal de los sueños

de la bella núbil, tu boca, donde el amor escancia

las ardientes burbujas un licor de embeleso.

En tu límpida frente la belleza comienza

como empieza en la rosa la fugaz primavera;

anidan tu cabellera los dedos de la brisa

que con  aire jubiloso con tu piel juguetea.

Caminos de alabastro  van bordando tus plantas

mientras canta el ensueño su rondel en la tarde;

ánfora de armonía, efundes, trino a trino,

como un arpa que pulsa la caricia de un ángel.

Cual si un grumo de cielo que tu aroma destila,

Luz Marina, tu nombre, bebemos gota a gota,

y así, para llamarte, la voz limpia sus timbres

y un clavel impalpable nos perfuma la boca.

Tras la estela difusa de los astros distantes,

navegas, capitana de un navío argento,

mientras signan tu ruta la estrella de la tarde

y una flor sin aroma: la rosa de los vientos.

Sobre un turbio hemisferio de menguados metales

la belleza dormía, quieta como una lámpara:

arcángel marinero, tú, gaviota ilusoria,

surcando las mareas llegaste a despertarla.

Otros dos poemas de González Ospina, que logró rescatar el periodista Orlando Cadavid son La Espina y Te estoy queriendo, al comentar que ”las preciosas letras son dos bambucos escritos en octavas por el bardo ansermeño a los que puso música el cantautor de Manzanares, Fabio Ospina López, fundador del Trío Caldas, en remotos tiempos de bohemia en la tierra del buen sabor, entre los 50 y los 60”.

La Espina”

Quedó en mi alma clavada

con dolor, con pena y llanto

una espina de quebranto

que me lanzó tu mirada.

Pero tu boca adorada

rosa de ensueño y quimera

me ofreció la primavera

y me curó la punzada.

Tus manos lirios de estío

el adiós de alma indecisa

con su ternura sumisa

embellecieron mi estío.

Dios te bendiga bien mío

por tu miel, por el murmullo

de tu voz y por tu arrullo

que encendió mi desvarío.

Y por la profunda herida

que hiciste en mi corazón

yo te concedo perdón

aunque se me va la vida.

Tú serás mi bien querido

yo soñaré ser tu dueño

y estarás sobre mi ensueño

como una estrella encendida.

Te estoy queriendo

Te fui queriendo, queriendo

sin saber cómo ni cuándo

mientras tú vas ignorando

la pasión que estoy sintiendo.

A tu ventana gimiendo

le he contado mis querellas

y hasta las mismas estrellas

callan lo que estoy sufriendo.

Yo sólo sé que te quiero

porque te quiero querer

sin importar ni saber

si me quieres, yo te quiero.

Mi amor te quiso primero

con tal ardor sin medida

que me ha quedado una herida

esperando lo que espero.

Mi amor avanza, que avanza

sin realizar sus empeños

y se marchitan sus sueños

añorando su añoranza.

Sólo interrogar alcanza

cuál amor es más dolor

si la espera de tu amor

o el amor de mi esperanza.

Feria de Manizales

El himno taurino de Colombia, Feria de Manizales, es la pieza más conocida, o tal vez la única, del poeta Guillermo González Ospina. Su obra maestra se hizo inmortal, quizás por la casualidad, o por el destino.

Cuando González Ospina escribió su letra, pensó en musicalizarla en ritmo bambuco. Buscaba quien se la llevara al pentagrama, cuando un día del año 1955, fue a la oficina de Óscar Hoyos Botero, el inspirador de la Feria de Manizales, y se la mostró.

Contaba el taurófilo manizaleño, Hernán Jaramillo Jaramillo,  en su libro Toros, que Óscar Hoyos Botero, al leer la letra de ese canto a Manizales, se llenó de entusiasmo y pidió a Guillermo González que se la cediera “para hacer de ella, con música torera, un pasodoble que fuera nuestro himno ferial. Con la audacia y optimismo característico, marchó Oscar a México en busca de don Agustín Lara, para que el precioso poema quedara convertido en música del gran compositor.

Por esta época, había contratado a la española Banda del Empastre para que actuara en nuestras ferias y allí encontró al compositor ideal: Juan Mari Asins, quien ni corto ni perezoso puso manos a la obra para dejar plasmado en música tan marcial como torera, la letra escrita por el inolvidable Guillermo González Ospina, que con el maestro Asins ha quedado incrustado en el escudo de nuestra ciudad y el pasodoble himno ferial es ahora un galardón, pues sólo se escucha en una corrida, cuando una gran faena así lo amerita.”

El pasodoble se interpretó por primera vez el 26 de enero de 1956 en la Plaza de Toros de Manizales.

Pero existen otras versiones acerca de tan notable pasodoble.

El periodista y comentarista taurino de Caracol Radio, Guillermo Rodríguez, comentó en un informe del 9 de agosto de 2006, cuando falleció Juan Mari Asins: “Dicen las malas lenguas que hay acordes en ese pasodoble  Feria de Manizales similares, parecidos o copiados, según el grado de la maledicencia, a «Carmen, señora de España…” Yo soy Carmen la gitana, cigarrera de Sevilla, que a los guapos de Triana hago andar de coronilla», etc.

Esa discusión está zanjada por la grandeza del pasodoble, por su estructura melódica y rítmica, por la aceptación popular, por su calidad letrística y musical”.

Rodríguez expresó en su nota periodística que el maestro mexicano Agustín Lara fue invitado por los años 50 a Manizales, según le contó en una entrevista Óscar Hoyos Botero. “La idea era que conociera la ciudad, la feria y que si de pronto se inspiraba, le compusiera un pasodoble. No pudo ser. El compositor se tomó todo el whisky que le ofrecieron, admiró la belleza de nuestras mujeres, degustó nuestra comida, fue a las corridas, se divirtió y al despedirse les dijo sobre el pasodoble, algo así como  Ya veremos«.

En efecto, no se concretó, pero Manizales tuvo la suerte de que el autor de piezas tan emblemáticas como Novillero o Silverio, compusiera la música  tal poema de Guillermo González Ospina.

La versión de Augusto León Restrepo es como sigue: “Óscar Hoyos Botero le llevó la letra a Agustín Lara y le ofreció 20 mil dólares para que le pusiera música al poema de González Ospina. Lara rechazó el ofrecimiento aduciendo que la letra y la música de sus canciones siempre habían sido y lo serían de su propio caletre. Entonces, Hoyos se la entregó al Maestro Asins, director del Empastre, y éste inmortalizó el maravilloso pasodoble, que he tenido la oportunidad de oír como marco a grandes faenas en las principales plazas del mundo taurino”.

Lo cierto es que el pasodoble Feria de Manizales lo interpretó por primera vez la banda El Empastre en 1956 en la Plaza de Toros y hoy es una pieza musical considerada un clásico que identifica las fiestas taurinas de los ruedos colombianos. La letra del pasodoble Feria de Manizales, que inmortalizó a Guillermo González Ospina dice así:

Fiel surtidor de hidalguía, Manizales rumorosa,
bajo tu cielo de rosa canta el viento su alegría.
Tan dulce es la tiranía de tu belleza preclara,
que antes de que yo te amara, mi corazón te quería.

Ay! Manizales de malva; ay, Manizales de ensueño,
con los zafiros del alba borda su ofrenda mi ensueño.
Ay! Manizales de plata; ay Manizales de armiño,
prende a tu cuello de nácar el collar de mi cariño.

Toro de pena y desvío sobre el redondel del sonoro;
fingen caracolas de oro las «Carretas del Roció».
Toda la feria es un río de júbilo y azucena
y el sol cierra su faena con banderillas de estío.

Ay! Manizales de malva, ay, Manizales de ensueño,
con los zafiros del alba borda su ofrenda mi ensueño.
Ay! Manizales de plata, ay, Manizales de armiño,
prende a tu cuello de nácar el collar de mi cariño.

Cuando la tarde congrega sus claveles de verano,

El Ruiz con perlas ufano, teje guirnaldas de entrega.

Y cuando el sol se doblega sobre el paisaje ambarino,

alfombras de solferino sobre tus callados riega.

Ay! Manizales de malva; ay, Manizales de ensueño,

con los zafiros del alba borda su ofrenda mi ensueño.
Ay! Manizales de plata; ay, Manizales de armiño,
prende a tu cuello de nácar el collar de mi cariño.

Ay! Manizales de miel; ay, Manizales de arrullo,

para el nardo de tu piel, pule abanicos mi orgullo.

Premonición

En los días previos al terremoto del 30 de julio de 1962 que estremeció a Manizales, cerca de las 3:15 de la tarde, el poeta Guillermo González Ospina departía sus acostumbradas noches de bohemia en el bar Tropicana, frente al teatro Cumanday. Esa noche de tertulia con los poetas Fernando Mejía, Dorian Uribe, Iván Cocherín y Óscar Rubio, tuvo una fatal premonición. Relata el periodista Orlando Cadavid en una de sus columnas semanales  Contraplano, que el poeta ansermeño  solicitó la presencia en el establecimiento de la calle 20 entre carreras 22 y 23, del maestro Carlos Sarmiento Segovia “para que tomara la foto del grupo literato porque tenía la certidumbre de que uno de los contertulios iba a morir muy pronto.  El inspirado bardo que le cantó divinamente a la Feria de Manizales no precisó en el marco de la tertulia si el sombrío augurio tenía que ver directamente con él”.
El poeta Óscar Rubio contó a Cadavid Correa que González Ospina intercalaba sus tareas poéticas con las de funcionario de la Central Hidroeléctrica de Caldas, (Chec), empresa a la que estaba vinculado a la hora de su muerte, ocurrida durante el temblor a poca distancia del “Tropicana”, sitio de encuentro  donde intuyó con anticipación que la muerte rondaba cerca.

El día del terremoto, el poeta González Ospina estaba en la librería  Atalaya de Jorge Escobar Betancurt. A los pocos segundos de salir del establecimiento, ubicado en la carrera 23 con calle 20, el movimiento telúrico estremeció fuertemente la ciudad. Pedazos de una pared que se desprendieron con el terremoto, acabaron con la vida del creador del inmortal pasodoble Feria de Manizales, a sus 49 años de edad.

Sus restos reposan en el cementerio San Esteban de Manizales. La noticia del fatal desenlace de González Ospina llegó hasta Valencia, España, tierra de Juan Mari Asins, autor de la música Feria de Manizales, cuya composición también inmortalizó al valenciano.