27 de noviembre de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Así como todo cambia, que yo cambie no es extraño…

11 de octubre de 2011
11 de octubre de 2011

Entonces, entonando otro tango igualmente famoso, hizo un “cambalache” y se fue para la campaña del doctor Juan Manuel Arango, y no precisamente porque éste esté encabezando las encuestas para ocupar la alcaldía de Pereira, sino por pura “dignidad”. En otras palabras, ha declarado sentirse “indignado”, pero no como los del movimiento español sino el tratamiento que le daban en el partido de la “U”, como segundón y no como capitán. Y el premio ha sido, tal como lo registra la prensa, ascenderlo a “general” en la campaña de Juan Manuel.
Y como decimos que todo cambia, que todo se transforma, es un hecho evidente que los que ayer fueron Partidos políticos (con mayúscula), hoy han sido reemplazados por “Empresas electorales”. Esto quiere decir que se compran y se venden conciencias, puesto que la rentabilidad, como último objetivo, se puede lograr cuando se accede a la repartición del erario público por medio de un cargo burocrático, ya sea de elección o por nombramiento del jefe de turno.
Basta con observar aquellas empresas electorales con nombres tan sugestivos como “Por Pereira con amor”, “De todo corazón por Pereira”, “Colombia de mi corazón” y una infinidad de movimientos que hoy en día se pueden perfectamente comparar con las empresas electorales tradicionales, desde el punto de vista del manejo de poder. Hay, desde luego, empresas que tienen pesos pesados, como la “U”, que es una conjunción de antiguos conservadores, liberales y galanistas arrepentidos como Roy Barreras y Juan Lozano.
El partido verde, el partido de la esperanza, que nació como una opción de centro, es decir, manteniendo un equilibrio entre los extremos de derecha y de izquierda, igualmente ha naufragado ante la competencia de las agencias electorales. La dirección nacional de dicho partido ha quedado desmantelada ante la salida de Antanas Mokus que de jefe político se convirtió en una especie de “gurú” o de obispo de una secta religiosa. Siguió el camino Enrique Peñalosa, quien por el camino opuesto se dedicó a hacer “Talleres democráticos” al estilo del doctor Uribe y finalmente, Luis Eduardo Garzón a quien pudimos observar con corbata, es decir, muy tieso y muy majo, acompañando al presidente Santos en una de sus giras por el exterior, a cambio de integrar la mesa de Unidad Nacional. Con todo ello, los procesos que se venían dando a nivel regional, se fueron al traste y en el caso concreto de Risaralda, después de haber recibido la promesa por parte del Secretario General del Partido, de dar el aval a Hernán Roberto Meneses, tomaron la decisión inconsulta de respaldar la candidatura del doctor Enrique Vásquez. La decisión se toma, supuestamente porque las encuestas daban un porcentaje muy bajo de aceptación para el candidato del partido verde. Pero no se tuvo en cuenta que los candidatos de la “U” y del partido liberal, llevaban ya muchos meses atrás en plena campaña. Pesaron más los cálculos electorales que los principios. Así que apagué y me fui, porque si todo cambia, no puede extrañar que yo también cambie. Y la lupa se pondrá en las elecciones, pues personas de bien hay en todas las empresas, como también quienes le apuntan al cambalache.