28 de noviembre de 2021
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¿Se acabó el cuarto de hora paisa?

4 de septiembre de 2011

Antes de la ceremonia, presencié una clase. La esposa de un reconocido 'cacao' de origen judío, se me acercó y me entregó el libro De los judíos en la historia de Colombia , del antioqueño Daniel Mesa Bernal. Recomendó que lo leyera para que comprobara que lo que dijeron Rafael Uribe y Gabriel Arango Mejía, sobre las raíces vascas de los paisas, no era tan cierto.

Según el autor, quien cuenta la historia de los inmigrantes hebreos desde los tiempos de la conquista hasta la colonización antioqueña, los intelectuales paisas lograron distorsionar los comentarios que se hacían sobre sus ancestros judíos. "Ellos que se creían el ombligo político de Colombia -me dijo la mujer-, ya no lo son ni lo serán. Con la llegada de los bogotanos Santos y Vargas Lleras, se les acabó el cuarto de hora, por lo menos en estos 20 años siguientes".

Dejando de lado su origen, la verdad es que los antioqueños supieron enfrentarse a una región de tierras hostiles. Además, su casta bravía ha mostrado liderazgo. Por ejemplo, el Sindicato Antioqueño, exitosa aglomeración empresarial, ya lidera los mercados en la economía Latinoamericana.

Su carácter de emprendedores y su poder económico hicieron que se les mirara con desconfianza. Los periódicos bogotanos y costeños los llamaban maiceros, barbados, israelitas, políticos, villanos y judíos. Así que esa hostilidad no es nueva. Rafael Uribe Uribe escribió en un artículo: "abajo los antioqueños, que el grito sea proferido, no tanto por sentimiento del pueblo, sino por personas de ciencia, ilustración y notoriedad". Le escribió el general a un amigo: "¿Creerá usted que uno de los mayores obstáculos en mi camino es mi calidad de antioqueño?".

En la década de los 60, en los baños de la Universidad de Antioquia aparecían frases como: "Haga patria, mate un costeño". Allí mismo, los ofendidos respondían: "antioqueño hijueputa, fuera de la Universidad, porque ni grande ni pequeño lo aceptamos". Un enfrentamiento semejante, llevado a proporciones absurdas, originó el Holocausto, donde murieron millones de judíos.

Lo cierto es que el emprendimiento paisa ha contribuido a jalonar el desarrollo del país. Pero no siempre eso ha estado asociado a la estrategia o a personajes cultos. Y sí, en muchos casos, a cierta viveza. Dicen que a Pepe Sierra, propietario de extensos terrenos, su secretaria lo regañaba porque no escribía hacienda con h. Él, jocosamente, le preguntaba que cuántas haciendas tenía ella con h. Un industrial paisa evitó pagar impuestos en una gran importación de sandalias, entrando las del pie izquierdo por el Puerto de Buenaventura y por Barranquilla las del pie derecho.

Los antioqueños se sienten, antes que colombianos, antioqueños. El escritor Alejandro Restrepo dijo que "los antioqueños siempre vemos a nuestro territorio como un país que limita con otro llamado Colombia". Así que es posible que mi amiga judía se equivoque en que dejaremos de creernos el ombligo del país. Lo que sí quedó sonando en mi mente fue su augurio político. ¿Se acabaría nuestro cuarto de hora?