9 de diciembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Más seriedad con las regalías

7 de septiembre de 2011
7 de septiembre de 2011

El proceso electoral que avanza con miras al debate popular del 30 de octubre está encajonado, metido en el promeserismo de siempre no obstante la crisis de una política que no genera sino desconfianza, que carece de un discurso serio y de contenido práctico frente a la realidad social y económica y capaz de satisfacer los anhelos de progreso comunitario.

Los candidatos están abusando de la nueva ley de regalías en Colombia y sin ninguna seriedad le anuncian a la gente la destinación amañada de los recursos que la ley no ha reglamentado. Ahí se muestra la falta de seriedad. El acontecer histórico del país a partir del momento “en que se jodió Colombia” como el título de libro que hace varios años publicó editorial oveja negra en el que participaron cuando corría la década de los 80, Plinio Apuleyo Mendoza, Miguel Alfredo Maza Márquez, Rodrigo Llorente, Vera Grave, Darío Arismendi, Antonio Caballero, Juan Manuel López Caballero, José Salgar y Jaime Castro entre otros, nos muestra en cada campaña que prometer hasta lo imposible ha sido una constante del sistema durante la historia democrática del país. Territorialmente este cuento está por su primer cuarto de siglo, lo que hace que la reforma a la Constitución de Núñez determinó la elección popular de alcaldes y después de 1991 cuando la nueva Carta nos condujo en otro paso de avanzada democrática a la elección de los señores gobernadores.

Una serie de publicaciones en Colombia le muestran al país su realidad y nos permite a los colombianos confirmar que las campañas políticas siguen siendo la misma cosa y con tendencia a empeorar por mentirosas, mañosas y desabridas. Unas campañas descontextualizadas, salidas por completo de las realidades regionales.

Los puntos de referencia sobre los cuales se fundamentan las arengas de tablado, son los mismos. La diferencia la hacen el tono de voz de los candidatos y el volumen ensordecedor de los equipos de sonido. No hay variables conceptuales, casi todos los discursos se parecen, pero sobre todo, en el Quindío (como en todo el país) la plata de las regalías le está sirviendo a casi todos los candidatos como caballo de batalla; en sus promesas la reparten entre los municipios con lo que se demuestra la falta de seriedad, concepto que reclama el votante colombiano agotado de promesas que se repiten con el mismo lenguaje cada cuatro años en todos los rincones del país.

Los discursos de los candidatos se parecen mucho a los pronunciamientos de la Auditoría General de la República, otro de esos inventos de la legislación colombiana, cuando a los gobiernos y a los “padres de la patria les da por hacer más grande el Estado y más pequeños sus recursos. O dicho de otra manera, cuando les pican las ganas de crear la forma de tirarse la riqueza del país. Así se reparten los dineros públicos, una buena tajada se la lleva la corrupción, otra el sistema despilfarrador, hay que ver lo que le cuesta al país el Congreso de la República y sus arandelas, una buena parte del presupuesto nacional, departamentos y municipios del país se diluye en gastos innecesarios y la cuota mínima es para la infraestructura nacional. Sin embargo, cada día le echan más cuentos al pueblo.

La auditoría encargada de vigilar a las contralorías les acaba de pedir que incorporen una línea de auditoría correspondiente al tema de contratación y con el argumento de controlar y verificar la existencia de las llamadas “nóminas paralelas”. Discursos chimbos, —nóminas en el mismo sentido se repiten en los propios entes de control—.

El país está hasta la corona de escuchar cuentos chinos, de oír decir mentiras, de campañas políticas sucias y de contralorías que no cumplen su misión, que no son más que –la misma cosa del negocio politiquero y burocrático del país-. Más seriedad señores, sobre todo con las regalías.