4 de diciembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La sucesión en la Gobernación

20 de septiembre de 2011
20 de septiembre de 2011

La elección por varios motivos fué histórica y no solo por la cantidad de votos sin precedentes con que lo elegimos, sino porque se puso fin a dos períodos de gobierno que, si bien fueron exitosos en aspectos bien precisos, apuntaban al establecimiento de una hegemonía banderiza y a la resurrección de conocida y porfiada disidencia.

Buenos gobiernos ha tenido Antioquia a través de los años y, para recordarlos merecidamente, están las memorias que reposan en archivos y bibliotecas y en el recuerdo de quienes los han sobrevivido. La administración Ramos Botero merece consideración aparte.

La profundización de programas como  la vivienda de interés social y el ornato de poblaciones a cargo de VIVA; la seguridad alimentaria dirigida a los desposeídos y a la población estudiantil; la cobertura educativa sin antecedentes; el liderazgo deportivo en el concierto nacional; la pronta atención humanitaria en las emergencias derivadas de sucesivos inviernos; el mantenimiento de las vías a cargo del departamento; el apoyo financiero a los municipios; las marcas que ha batido en producción y ventas la Fábrica de Licores; el fortalecimiento del IDEA; el significativo repunte de la Lotería de Medellín y mención destacada la realidad que empieza a ser HIDROITUANGO; la generación de energía eléctrica a base de pequeñas centrales con participación municipal; el auge de la hacienda pública y la disciplina con que ha sido administrada.

Bueno, y también las Autopistas de Alta Montaña con participación de la nación, el departamento y el municipio de Medellín puestas en manos de ISA para  su ejecución y el Túnel de Oriente, obra previsora, necesaria para la mejor comunicación entre los valles de  Aburrá y San Nicolás, conducto cuyas obras de alguna manera entorpece en época electoral el alcalde Alonso Salazar Jaramillo de la corriente del doctor Fajardo Valderrama, aspirante a la gobernación.

Solo motivaciones sectarias podrían negar el inusitado auge del progreso en Antioquia bajo el gobernador Ramos Botero. El sol, señoras y señores, no se puede tapar con las manos.

Todo lo que ha ganado Antioquia en estos cuatro años no se puede echar por la borda y se impone votar con responsabilidad y no por novelería y menos movidos por promesas y frases de féretro, algunas de ellas demagógicas e irresponsables, fronterizas con el agravio y el vituperio.

Lo que indica la prudencia es disponernos a elegir un gobernador que afirme la necesaria continuidad a la obra de gobierno de Ramos Botero, con los ajustes que las necesidades y las condiciones cambiantes que traen los tiempos, pero respetando el eje conductor de la excelente administración que él viene presidiendo.

Para el caso, el sucesor indicado es el candidato del conservatismo Álvaro Vásquez Osorio, no solo porque fue seleccionado en la consulta partidista sino porque, habiendo hecho parte principalísima del gobierno, nos da la seguridad de un obrar y una conducta acordes con el legado que recibirá, agregando a ello la claridad y lucidez de su inteligencia privilegiada.

Tiro al aire: en la mesa y en el juego se conocen las damas y los caballeros y, en política, por el respeto de las reglas.