2 de julio de 2020
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La industria petrolera, ¿el futuro de Colombia?

16 de septiembre de 2011
16 de septiembre de 2011

 

 

Pero nos reconfortan esas noticias que hablan de una Colombia positiva, que busca superar las dificultades propias de un país en vías de desarrollo. Mientras sigue hablándose del robo de los dineros destinados a la salud o del saqueo de los recursos para obras públicas, también se habla de crecimiento económico, de incremento en las exportaciones, de llegada de capitales  extranjeros para fomentar la producción.

Las noticias positivas nos llenan de júbilo, Y, sobre todo, de esperanza. Porque uno como analista de la realidad cotidiana sabe que el país está sumido en una crisis de valores inmensa, que la delincuencia cada día descubre nuevas formas de intimidar a los ciudadanos de bien, que los delincuentes de cuello blanco están buscando cómo apoderarse de los recursos del Estado. Pero cuando se escuchan noticias positivas uno piensa en la riqueza de este país, en que no todo está perdido, en que es posible superar los malos momentos ocasionados por el invierno. Eso es lo que sucede cuando uno escucha que la producción petrolera se está incrementando de manera notoria.

En la instalación del Séptimo Congreso Internacional de Minería, Petróleo y Energía, realizado en Cartagena, el presidente  Juan Manuel Santos reveló que Colombia se ha convertido en el tercer país productor de petróleo en la región. Dijo que en los últimos nueve meses la producción del crudo pasó de 783 mil a 903 mil barriles diarios. El primer mandatario señaló que en materia de producción petrolera el futuro de Colombia es promisorio. Es decir, se están descubriendo yacimientos que le pueden generar al gobierno un incremento importante en el ingreso de divisas. Hace poco se reveló que en el primer trimestre de este año Ecopetrol obtuvo utilidades cercanas a los 3.4 billones de pesos, un crecimiento del 62% en relación con el año inmediatamente anterior.

El presidente Santos reveló que la meta es alcanzar, antes de terminar su cuatrienio, una producción de 1 millón 150 mil barriles diarios de petróleo. Esta cifra está basada en el hecho concreto de que en lo corrido del presente año se han perforado 49 nuevos pozos, lo que ha elevado las reservas a 47 billones de barriles. Esta es una noticia que nos llena de optimismo en el futuro. Ojalá que las regalías que su explotación genera para las regiones productoras sean bien invertidas. Y que no se conviertan en un botín para la clase política de esas regiones. Que es lo que hasta ahora ha pasado. Porque duele ver cómo en regiones como Arauca o Casanare, no obstante su riqueza petrolera, todavía sus pobladores no cuentan con calidad de vida.

Para que nuestro país se pueda consolidar como una nación con proyección petrolera se debe crear la infraestructura necesaria para lograrlo. En su intervención en Cartagena, el Primer Mandatario dijo que el gobierno tiene como objetivo, para incrementar la producción de crudo, firmar de aquí al año 2014 mínimo 205 nuevos contratos de asociación, que permitirían perforar 570 pozos nuevos. Señaló igualmente que el segundo objetivo para alcanzar la competitividad es duplicar la infraestructura para su transporte, que en este momento es de 700 mil barriles diarios. De la misma manera, el gobierno está comprometido con un gran proceso inversionista que permitirá la modernización de las refinerías. La meta es superar ese 5.4 por ciento que el sector de hidrocarburos representa en el Producto Interno Bruto del país.

Escribimos al principio de este artículo que a veces se producen noticias que nos devuelven la fe en Colombia. El incremento de la producción petrolera es una noticia de esas que a los colombianos nos devuelve la esperanza en un futuro mejor. Sobre todo porque nos despeja un poco el horizonte en materia económica. Y, de paso, nos hace avizorar mejores perspectivas de crecimiento. Pero estos logros en materia de producción de hidrocarburos deben venir acompañados de una política social que beneficie a todos los colombianos. El primer objetivo en este sentido podría ser la reducción del precio de la gasolina para consumo interno. Las exorbitantes ganancias de Ecopetrol son fruto, en buena medida, del elevado costo que los colombianos pagamos por el combustible.