2 de diciembre de 2021
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La financiación de programas sociales en el Quindío podría disminuirse gravemente para 2012

20 de septiembre de 2011
20 de septiembre de 2011

Y aunque aún no se tiene claridad sobre cómo estos cambios puedan impactar realmente el comportamiento de las transferencias nacionales destinadas a este tipo de programas, desde ya se teme por un ‘golazo’ a la capacidad de inversión del ente territorial, toda vez que gran parte del presupuesto con el que se trabaja en el ámbito regional se deriva de esta fuente.

Armando Rodríguez Jaramillo, secretario de Planeación y Planificación del departamento, explicó el confuso panorama, que además de no ofrecer claridad sobre la aplicación del nuevo marco normativo, amenaza la construcción del proyecto de presupuesto 2012 de los municipios y el departamento, cuya fecha límite para presentar la propuesta a la asamblea vence el 1 de octubre, es decir, a menos de 15 días.

“Todavía tenemos algunos vacíos, en el sentido de que estamos pendientes de conocer la metodología que utilizó el Departamento Nacional de Planeación, DNP, para hacer la medición de pobreza en el país. Por este motivo no me quiero referir mucho al tema hasta que conozcamos el modelo y hasta que no conozcamos las cifras de pobreza por departamento, que es lo que entraríamos a comparar con las cifras anteriores. Necesitamos esa cifra, que aún no se sabe, para ajustar las políticas sociales del departamento y que definen además la línea base del plan de desarrollo del gobierno entrante”.

Aunque en principio el tema no parece de gran relevancia, hay que recordar que las cifras de pobreza son el criterio mediante el cual el ente central destina recursos para programas asistenciales como los operados por Acción Social o Red Unidos, además de tener una influencia directa en las transferencias para agua potable y saneamiento básico, educación y salud, todas consignadas en el Sistema General de Participaciones.

Teniendo en claro este punto, es lógico prever que, de reducirse la tasa de pobreza en el Quindío se disminuirían los ingresos destinados para atención a las comunidades.

¿Perdimos también con las regalías?
La otra duda que persiste en el ámbito regional tiene que ver con la distribución de las regalías luego de la modificación del sistema que las regula, concretamente con el fondo de Compensación Regional.
Como se recordará, el nuevo esquema de distribución creó varios fondos, con un aporte específico del total generado por la explotación y transporte de yacimientos mineros y de hidrocarburos.

De esta manera se dispuso del fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, que recibiría el 10% de lo arrojado por la actividad; el de Ahorro Pensional, diseñado para aportar al Fondo de Pensiones Territoriales, Fonpet; y el de Ahorro y Estabilización, pensado para sustentar la viabilidad financiera de las regiones en momentos difíciles, cuando la actividad minero-energética decrezca y para evitar fenómenos como un repunte en la inflación —por el monto de dinero circulando en el mercado— o para evitar la temida Enfermedad Holandesa.

Asimismo el 50% restante se distribuye, en un 20% de este porcentaje, en Asignaciones Directas a territorios productores o con puertos mediante los cuales se transporte el material generado por la actividad y destinado a la exportación, por lo que el Quindío no recibiría nada.

El 80% sobrante se direcciona, en primera instancia, en el fondo de Desarrollo Regional, que busca financiar proyectos con impacto regional y para el que los tres departamentos del Eje Cafetero trabajan conjuntamente con el fin de tener una cartera de iniciativas susceptibles a ser respaldadas para el 28 de noviembre, en una reunión programada en Armenia.
En segundo lugar, se encuentra el fondo de Compensación Regional, que busca asistir a las regiones con mayores deficiencias en temas sociales, sustentado esto último con base en tres criterios: población; Necesidades Básicas Insatisfechas, NBI; y desempleo.

Es en este último donde, con sorpresa, el gobierno departamental halló que la cuenta del Quindío aparece en cero para el periodo 2012-2020.
“Hablamos en la proyección del ministerio de Hacienda y Crédito Público que para 2012 contaríamos con un aproximado de $38 mil millones, cerca de $3 mil millones para Ciencia, Tecnología e Innovación; $14 mil millones para Desarrollo Regional; $15 mil millones para el Fonpet; $7 mil millones para Ahorro y Estabilización; sin embargo en el de Compensación Regional el departamento aparece en cero, mientras que de 2012 a 2020 Risaralda y Caldas, en conjunto, recibirían $572 mil millones”, señaló Rodríguez Jaramillo.

La inexplicable exclusión, que definió como “inequitativo y que rompe el equilibrio en el Eje Cafetero”, resulta aún más absurda si se examinan los tres criterios por los cuales el fondo fue creado.

“El NBI en Caldas es del 17,8%, en Risaralda del 17,5% y en Quindío del 16,2%, que resulta ser el menor índice. Sin embargo al analizar las cabeceras municipales o área urbana, Caldas registra el 13,2%, Risaralda el 13,1% y Quindío el 15,3%, el más alto. Hay que tener en cuenta que el 87% de la población quindiana reside en las cabeceras, por lo que el impacto sería muy alto, superior al de otros departamentos. Es ampliamente conocido que en desempleo el Quindío ha estado en los primeros lugares de acuerdo con las estadísticas del Dane. En cuanto a población, desconocemos cómo se está midiendo, pero por densidad poblacional el departamento es el primero en el país a excepción de San Andrés y Providencia”.

Por este motivo ayer en horas de la tarde el gobernador Julio César López Espinosa remitió al ministerio de Hacienda y Crédito Público una carta en la que se solicita una explicación clara del porqué de la situación, que a todas luces desconoce la grave situación por la que atraviesa la región.

Mientras tanto habrá que esperar la respuesta, tanto del DNP como de Minhacienda para saber si el Quindío puede sostener su inversión social en los próximos años o si definitivamente ‘no hay cama para tanta gente’.

Por: Andrés Felipe Mejía Álvarez