30 de noviembre de 2021
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El yipao busca reconocimiento en la comunidad con miras a declaratoria

3 de septiembre de 2011
3 de septiembre de 2011

Durante todo septiembre —mes del Patrimonio— se llevará a cabo en la plazoleta Centenario de la ciudad de Armenia la exposición El yipao rueda, actividad organizada por la fundación Territorio Quindío con el apoyo de la Corporación de Cultura y Turismo de Armenia, Corpocultura, con la que se busca sensibilizar a la comunidad quindiana y las autoridades del ente territorial sobre la importancia de buscar alternativas para evitar la progresiva desaparición de esta manifestación, reconocida como bien de interés cultural por medio de la ordenanza 0003 del 5 de mayo de 2006.

Martha Lucía Usaquén, presidenta de la fundación, reiteró el propósito de la iniciativa: “Queremos establecer entre los ciudadanos un proceso de valoración de este bien por medio de actividades que, como esta, hagan parte de un proceso educativo. Ya empezamos a ver cómo circula el público conociendo más de la historia y características por medio de la lectura de los paneles. El patrimonio primero tiene que asentarse y acendrarse en aquel lugar de donde es originario para poder replicar la estrategia en otros lugares del país y del mundo”.

Por tal motivo, reveló, las acciones se centrarán en una primera etapa en concienciar entre la comunidad de la región un sentido de pertenencia y un conocimiento más amplio de lo que ha representado históricamente para el departamento la operación de este tipo de transporte, así como lo que se podría perder en caso de desaparecer.

“En el plan de acción inmediato también se incluirán exposiciones en colegios y los municipios del Quindío porque lo que más importa es que los ciudadanos locales entiendan el valor de esta manifestación. Pero pretendemos además sensibilizar a las autoridades, porque el yipao pertenece a un momento histórico distinto en el que cumplió una función de apoyo total a la economía y al proceso de comunicación entre el campo y los centros urbanos. Sin embargo las condiciones han cambiado y resulta necesario encontrar para estos vehículos una nueva función social en el contexto actual”.

Esta necesidad se hace tangible al tener en cuenta que, por variables como las disposiciones del ministerio de Transporte en cuanto a los requisitos de operación para el transporte público de pasajeros y por las exigencias de la cartera de la Protección Social en materia del pago de la seguridad social —que resulta oneroso en relación con el nivel de ingresos de los yiperos—, se considera el yipao como un elemento destinado a desaparecer.

“Por tal motivo desde la fundación estamos trabajando para que termine integrándose a la lista de bienes culturales inmateriales de este país, ya que tiene todos los elementos históricos, de trayectoria, estéticos y comunitarios para ganarse ese reconocimiento”.

Esto como una fortaleza que se sumaría a la indiscutible relevancia de dicho componente en proyectos como La Ruta del Café, así como en el Paisaje Cultural Cafetero, dándole continuidad a la iniciativa de Luis Fernando Ramírez Echeverri y John Jaramillo Ramírez, quienes en 1988, como funcionarios de la Corporación de Fomento y Cultura de Armenia crearon el tradicional desfile, como respuesta al desfile de los Silleteros, en Medellín.

“Como industria cultural uno no puede obrar al revés; no se puede inventar un asunto para que dé plata, sino desarrollar una manifestación con una calidad tal, que de esta se desprenda la necesidad de que surjan nuevos productos alrededor de ella. Lo bueno en este caso es que no nos tenemos que inventar nada, pero hay que encontrar el nicho en donde siga cumpliendo una función social”, sugirió.

Usaquén consideró como potenciales aplicaciones para este objetivo su uso en circuitos culturales de carácter turístico, tal como sucede con otros vehículos como las chivas, victorias o calesas, en otras regiones.
“Estamos buscando concesiones representadas en beneficios tributarios, porque los yiperos deben llevar vidas dignas, el asunto tiene que resultar rentable porque si no desaparece, es un patrimonio en vía de extinción, pero si somos inteligentes perfectamente podríamos adelantar proyectos de articulación entre el campo y la ciudad, empleándolo como transporte”.

Por: Andrés Felipe Mejía Álvarez