12 de mayo de 2021
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El alcalde de Armenia ‘va perdiendo el año’ en tres materias

2 de septiembre de 2011
2 de septiembre de 2011

Son varios los puntos del municipio que la administración ha dejado perder para el ciudadano del común, como la carrera 17 entre las calles 14 y 15, donde luego de diferentes acciones se logró un despeje temporal para volver a ser ocupada por los vendedores de perecederos.

Asimismo, se desatendió un carril de la carrera 20 entre calles 15 y 16, donde otro grupo de informales ha armado casetas sin que la administración ejerza control alguno. Como las antes mencionadas hay otras vías que poco a poco pasan a manos de particulares que las usufructúan en detrimento del bien común, como la calle 21 entre las carreras 15 y 18.

Lo paradójico es que en el discurso de su posesión, hace tan solo un mes, el burgomaestre reiteró: “Parto del principio que nos indica cómo el espacio público pertenece a todos en general y a nadie en particular, y es un lugar de interacción humana y consenso. Partiendo de la observación de los principios de la confianza legítima y el de la proporcionalidad adelantaré una política de reubicación de los vendedores ambulantes teniendo como fundamento un acompañamiento efectivo, pues no pretendo desmejorar sus condiciones actuales, buscaré por el contrario mejorar su situación”.

Pues bien, hasta el momento no se conoce acción o estrategia alguna por parte de la administración, aparte de la que el gobierno central propuso hace unas semanas y que hace parte de la iniciativa nacional, la cual busca generar formación laboral y plazas de trabajo para parte de la población vinculada en la Red Unidos.

Cabe recordar que el mensaje principal de la intervención del mandatario local fue el compromiso de encargarse directamente de resolver la problemática del espacio público, sin que hasta ahora aparezca siquiera una intención tangible por cumplir la promesa.

Lo mismo ocurre con la economía informal. López al tomar posesión aseveró: “Además de la invasión del espacio público también resulta altamente negativo el incumplimiento de la ley y la invasión fiscal que menoscaba la economía de la municipalidad y de los empleadores del sector formal con quienes se ha establecido una competencia desleal”.
Pasado el primer mes de mandato, López todavía se encuentra en deuda en la materia: hasta el momento no se ha visto operativo o intento alguno por regular las actividades comerciales o productivas de tipo informal asociadas a la invasión de las calles por parte de los informales; es clara la pasividad de unas autoridades sin liderazgo por parte de la administración.

La anarquía se toma las calles. El desorden se evidencia desde los alrededores del mismo Centro Administrativo Municipal, CAM, donde se percibe que el desorden de la zona céntrica de la localidad ya ni siquiera es ajena al entorno del alcalde.

Este fenómeno se traslada a los lotes baldíos y a las esquinas, escenarios ya frecuentes de cúmulos de basura generados por almacenes y residentes que sacan sus residuos en días u horas no programados para la recolección. De manera similar sucede con la acción de algunos indigentes, que en ocasiones reciben la basura de comerciantes y residentes, y en otras rompen bolsas dispuestas para su correcta disposición y arrojan su contenido a dichos predios sin preocuparse de dejar el entorno limpio.

Es ampliamente conocido el uso de lotes aledaños para que estos habitantes de la calle hagan la selección de lo que les sirve y dejar allí lo que no; acciones que deberían ser sancionadas por el vigente comparendo ambiental, que parece haberse quedado en el papel sin que se haya aplicado con la preeminencia prometida por el alcalde López.
La negligencia de la alcaldía en la ejecución del comparendo ambiental se extiende hacia las comunas de la capital quindiana, en donde la situación se replica con cada vez mayor frecuencia, mostrando un municipio sucio y desorganizado.

Al alcalde López le faltan cuatro meses del periodo para el cual fue designado, de los que los dos últimos deberán estar dedicados al proceso de empalme con quien lo suceda en el cargo. Si bien las intenciones son buenas, existe una gran brecha entre la promesa y el cumplimiento, algo que el mandatario local parece estar aprendiendo de la manera más dura, frente a una comunidad que ya duda de su efectividad y ante una ciudad a la que le deberá comprobar que él no es un ‘pez que muere por la boca’.