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Contencioso-administrativo, retaliar, es(superfluo), diferir

21 de septiembre de 2011
21 de septiembre de 2011


efraim osorio

por  Efraim Osorio López
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Esta norma debe ser seguida, por supuesto, por la combinación ‘contencioso-administrativo’, muy empleada en Derecho, y, por estos días, en los medios de comunicación de nuestra ciudad, pero mal.

“Estudio técnico-mecánico, práctica técnico-mecánica; estudios técnico-mecánicos, prácticas técnico-mecánicas”. Con estos cuatro ejemplos queda clara, muy clara, la norma gramatical que rige las palabras compuestas, cuando sus dos componentes son independientes por naturaleza, generalmente, adjetivos: El primero de los dos componentes es siempre invariable; el segundo, como cualquier adjetivo, varía en género y número. Además, los dos componentes deben ir separados con un guión (recordemos que sólo los prefijos van pegados a la palabra correspondiente (autodidacta, antirreligioso). Esta norma debe ser seguida, por supuesto, por la combinación ‘contencioso-administrativo’, muy empleada en Derecho, y, por estos días, en los medios de comunicación de nuestra ciudad, pero mal, como se puede ver en este destacado de primera página de LA PATRIA: “En la instalación del XVII Encuentro de la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativa el Presidente hizo un llamado a jueces y magistrados para que  utilicen mejor los recursos y sean más eficientes” (IX-8-11). Según la norma, el redactor debió escribir de esta manera: “…de lo contencioso-administrativo”, puesto que debe llevar el guión y concordar el segundo elemento con el artículo ‘lo’. Define El Diccionario, para quienes ignoramos el Derecho: “Contencioso-administrativo-va. adj. Der. Se dice del orden jurisdiccional instituido para controlar la legalidad de la actuación administrativa y el sometimiento de esta a los fines que la justifiquen. // 2 Der. Se dice de los asuntos de que es competente esta jurisdicción, y de lo referente a ellos”. Como cualquier adjetivo, se puede también sustantivar. Quedamos, pues, bien informados. ***

Todos sabemos que hay dos clases de lenguajes: el escrito y el hablado. En éste –me refiero exclusivamente a la conversación pueblerina (bien aprovechada por escritores costumbristas, como don Tomás Carrasquilla)- aparecen solecismos, corruptelas, muletillas y cuantas formas hay de quebrantar las normas gramaticales. Fenómeno que se aprecia también, aunque en menor grado, en las conversaciones de la gente culta, quizás por la imposibilidad de hacer ‘borrador’.  Y, con frecuencia, cuando estos últimos escriben, olvidan que lo están haciendo, y lo hacen como si estuvieran conversando. Eso le ocurrió a un redactor de LA PATRIA, quien se despachó así: “En cosecha manda es el trabajador” (Campo, titular, IX-3-11). El error del redactor es el empleo redundante de esa inflexión del verbo ‘ser’, ya que, como omite el elemento (antecedente, ‘el que’ o ‘quien’) que pediría la presencia de dicho verbo,  éste, lógicamente, está de más. El titular glosado pudo ser construido de dos maneras: “En cosecha manda el trabajador”; o, más enfáticamente, “en cosecha quien manda es el trabajador”. Y no me digan que el pronombre relativo está subentendido o tácito, porque, precisamente, “ahí está el detalle”, como decía Cantinflas. ¡Sí, señor! ***

A la edición de El Diccionario de 2001, muy tarde, llegaron los vocablos ‘retaliación’, ‘retaliador-ra’ y ‘retaliativo-va’; el primero, como regionalismo de México y Venezuela; los segundos, de Venezuela solamente. ¿Por qué? ¡Averígüelo Vargas! Nosotros también los empleamos, especialmente el primero, con el mismo significado de “represalia, respuesta de castigo o venganza”. El que sí no aparece en ningún diccionario es el verbo correspondiente, ‘retaliar’, del que echó mano el escritor Eduardo García Aguilar en su artículo “Vallejo y la Literatura Colombiana”. Esto escribió: “…lo que causó el nacimiento de violentas autodefensas campesinas y guerrillas, que retaliaron con pistola y machete, desolación y muerte” (LA PATRIA, IX-4-11). “…que se vengaron” o “que se desquitaron”, don Eduardo. Sin embargo, me parece ilógico que la Academia de la Lengua no haya bendecido aún el verbo correspondiente, puesto que el sustantivo ‘retaliación’ debe ser, por definición, “la acción y el efecto de retaliar” o “vengarse”. Tanto más cuanto que los latinos tenían el verbo ‘retaliare’ (“tratar según la ley del talión”), verbo compuesto de ‘re’ y ‘talio’ (de ‘talis’ = ‘tal, igual, semejante’), “talión, pena igual al daño causado”.  “Ojo por ojo y diente por diente”, es nuestra forma de expresar la ley o la pena del talión. Apúntelo, padre Jaume. ***

En su artículo sobre la inconveniencia del aeropuerto en Palestina, el señor Sebastián Trujillo S. escribió; “Es por eso que se le tilda de “traidor” y “pereirano” a quien piense que el camino del desarrollo de Caldas difiere al que proponen algunos dirigentes” (LA PATRIA, IX-3-11). Con la acepción de “distinguirse de una persona o de una cosa”, el verbo ‘diferir’ rige la preposición ‘de’. Y no menciono el, no por común menos horroroso, ‘que galicado’ “es por eso que”, que ‘fulgura’ dos veces en el escrito.