8 de diciembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Armenia requiere caridad contra la mendicidad

8 de septiembre de 2011
8 de septiembre de 2011

Dichosos esos tiempos en que la gente podía disfrutar de un refrigerio o una cena en los múltiples negocios de la capital quindiana con vista a la calle, donde el simple hecho de comer era acompañado con el pasar de la gente. Ahora la situación es intolerable pues los comensales no han terminado de pagar cuando ya tienen dos o tres indigentes pidiendo comida o la devuelta.

El método para lograrlo va desde la intimidación física a la sicológica, utilizan su mal olor y su inquietante apariencia para obtener una limosna, para la que muchas veces hasta tienen una tarifa establecida.

Los actos altruistas
La situación se empeora cuando algunos ciudadanos en un acto altruista reparten comida en la noche, acción que incentiva el interés de esta población por llegar a Armenia.

Dicha circunstancia salió a relucir cuando La Crónica del Quindío le preguntó a un habitante de la calle la razón para haber elegido a la capital como destino de sus operaciones, a lo que respondió que acá los tratan muy bien: “Nosotros por lo regular nos levantamos a las 9:00 o 10:00 a.m. y salimos a recorrer las calles.

En las diferentes cafeterías la gente nos da un pan o cualquier cosa y se libra el desayuno, es así que uno va pidiendo hasta que se lévente lo de la ‘traba’. Por la tarde uno come nuevamente cualquier cosa que las personas nos dan y por la noche llegan a repartir colada con pan, lo que permite que uno se acueste lleno”.

Las promesas
A la entrada de Gilberto López a la administración, se vio una luz de esperanza cuando afirmó que “implementaría mecanismos de cultura ciudadana, consciente de que procesos como la política de no dar limosna no soluciona el estado de indigencia de algunas personas”.

En ese emotivo discurso, López exaltó que no se debía buscar reducir los efectos producidos por la mendicidad: “Debemos encontrar soluciones que ataquen las causas del problema”, afirmó en ese momento.

No obstante, a un mes de haber tomado la batuta de la alcaldía de Armenia y faltando tres meses para entregarla, el motivado funcionario no ha hecho un intento visible por generar la tan esperada cultura ciudadana, que en esa calurosa mañana del 2 de agosto aseveró promovería con el ánimo de neutralizar la mendicidad.

El mandatario, en su enérgico discurso de posesión, dio a entender que hasta ese momento no se habían empleado los mecanismos adecuados para sopesar la dificultad que se vive con los mendigos, por eso para muchos de los asistentes fue una luz de esperanza para la municipalidad, que busca generar un atractivo para propios y visitantes.

Fue en este ‘magno’ discurso de López en el que se señaló que no se puede desconocer que la indigencia se ha convertido en una condición de vida existente, “que en nuestro país hay familias e individuos que viven en condiciones infrahumanas por la falta de oportunidades, la pobreza extrema, la inequidad; para estas personas implementaremos una de las políticas vigentes en gran parte del territorio nacional que consiste en canalizar las ayudas que generosamente los ciudadanos ofrecen a los llamados habitantes de la calle a través de instituciones, parroquias, voluntariados, hogares infantiles, ONG y ancianatos que trabajan y desarrollan todo un proceso de atención con las personas necesitadas. En este sentido, asumo como asumiré todo mi gobierno con soluciones ,con cultura”.

Si bien es cierto la comunidad debe atender los llamados y colaborar para disminuir la problemática de la indigencia, también lo es que la administración en cabeza del alcalde debe generar políticas claras y establecer las directrices necesarias para atacar todo aquello que no beneficie a la ciudad, posición que no se ha visto hasta el momento.