1 de diciembre de 2021
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Mientras el Ministro sigue contando sus muertos…

28 de agosto de 2011

Sin embargo, parece que nosotros estamos anestesiados ante las situaciones de violencia que ganan más terreno en el país. Muchos colombianos optaron por guardar silencio. "No vale la pena hacer nada", dicen muchos. Y no es para menos, hay un sentimiento de desprotección pese a que la Constitución ordena al Estado salvaguardar la vida, honra y bienes de sus ciudadanos. Pero eso, parece, es letra muerta.

Marta Sáenz, gobernadora de Córdoba, ha hecho un desesperado llamado al ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, sobre el crudo panorama de su región. Según ha dicho, el tema de la seguridad ha entorpecido su gestión. Por ejemplo, ha señalado, los jóvenes ven como opción laboral a las bandas criminales, que los contratan para vigilar y apoyar acciones delictivas.

Las 'bacrim' o paramilitares, o, como se quieran llamar, han logrado que la gente se encierre en sus casas. Nadie se mueve por miedo a ser señalado como un 'sapo', pues saben que la muerte ronda por sus calles. Se han incrementado las extorsiones a los finqueros. Algunos ni se atreven a visitar sus tierras. Lo más asombroso es que estos grupos ilegales. En el caso de las Farc, el frente 50 les están cobrando con retroactividad lo que dejaron de pagar en el gobierno de Uribe. Así ocurrió en uno de los municipios del Quindío, según me contó el mismo gobernador Julio César López Espinosa.

En Córdoba, los homicidios se han incrementado en un 40 por ciento en un año. Así que, si como recomendó Amartya Sen, leemos lo que sentimos y lo que parece que vemos, es fácil concluir el grado de injusticia que está padeciendo ese departamento. ¿Acaso eso no es una señal para movernos? No lo hacemos porque tenemos miedo y porque el Estado no está siendo capaz de contener las manifestaciones de violencia urbana y rural. Como señaló Marco Romero, profesor de la Universidad Nacional y experto en estos temas, "no estamos sólo ante un fenómeno de narcotráfico y venganza entre bandas; en Córdoba hay una república independiente".

Como si fuera poco, se ha dado un vergonzoso rifirrafe macondiano entre el Ministro de Defensa y la gobernadora Sáenz. El primero recorre el país con estadísticas en mano, contando los muertos para demostrar que el número se ha reducido; la segunda, señala lo contrario. La diferencia entre uno y otra era de seis muertos. Mientras el Ministro volaba hacia Bogotá ocurrió una masacre en la vereda Las Pailas, en Tierra Alta. Asesinaron a ocho personas.

La comparación es irrespetuosa, pero como si se tratara de un cuadrilátero, la gobernadora terminó ganándole por dos muertos. Justamente antes de partir, el Ministro le dijo en público que no conocía a otra "gobernadora más negativa y con una actitud tan poco constructiva para asumir responsabilidades". Ella le respondió que con gusto le cedería su puesto por un mes para que conociera lo difícil de la situación.

Da tristeza que el Ministro esté más interesado en blindarse con cifras que en establecer estrategias efectivas para solucionar la situación. Y lo que es peor, que decida exponerse en una discusión poco diplomática y humana. Lo cierto es que mientras los funcionarios rivalizan y las cifras se quedan en el papel. Y la gente llora sus seres queridos. Eso es lo que sentimos, vemos y percibimos: ¡nos están ganando! Mientras el Ministro de Defensa sigue contando sus muertos.