2 de diciembre de 2021
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La desaparición de una inteligencia superior

28 de agosto de 2011
28 de agosto de 2011

El periodista Daniel Samper Pizano resumió en veintiuna palabras el triste suceso, en el cierre de su Cambalache del domingo 21 de agosto:

Esquirlas: Con la muerte del profesor Emilio Robledo Uribe desaparece una figura mítica del Derecho en Colombia, un patriarca sabio y centenario.

No obstante, al día siguiente, en su Campanario,  el colega Tomás Nieto se ocupó sin avaricia del óbito:

Acaba de fallecer en Bogotá a los 104 años de edad el académico manizaleño Emilio Robledo Uribe, suegro del ex ministro Jorge Mario Eastman y abuelo del ex viceministro homónimo.

Se le recuerda porque cuando asistió a la Asamblea Nacional Constituyente, ANAC,  en 1953, fue el único miembro de esa corporación que tuvo el valor civil de votar negativamente la reelección del general Gustavo Rojas Pinilla.

El profesor Robledo, nacido el 2 de noviembre de 1907,  se doctoró en derecho en la Universidad Nacional, el 25 de agosto de 1934,  y dictó cátedra en las principales facultades, en las que formó a unas cinco generaciones.

El libro ¿Quién es quién en Colombia? subraya que actuó como abogado en procesos tan sonados como la liquidación de la Handel y en la comisión paritaria encargada de señalar los derroteros para el reajuste institucional que dio paso al Frente Nacional.

Google dice sobre Robledo: En el tratadista, jurisconsulto, políglota, filósofo, literato y teólogo eminente, Colombia reconoce a un verdadero maestro de juventudes. Decano Emérito de varias Academias: la de Jurisprudencia acaba de recoger sus obras selectas en cinco tomos que enriquecen, sin duda, la bibliografía de nuestros más preclaros pensadores

Un corresponsal en la sombra del Contraplano aporta esta explicación sobre el episodio de la ANAC: El doctor Emilio, de ancestro salamineño,   votó en la Constituyente  contra la permanencia en el poder de Rojas Pinilla, no en señal de independencia ni de criterio, sino para  no legitimar la reelección y para demostrar que  se podía disentir  del gobierno sin que pasara nada. El doctor Robledo fue una lumbrera. Hace cuatro años, cuando se celebró el centenario de su nacimiento, la Administración Postal Nacional emitió una estampilla con su vera efigie.

Justamente, en dicha conmemoración,  en la Academia Colombiana de Jurisprudencia, dijo el notable escritor boyacense Gustavo Páez Escobar:

“Ha sido la suya una existencia de pleno y jubiloso desarrollo en los campos del derecho, la cátedra universitaria, la academia y las humanidades, y de entrega total a su familia y al cultivo de sus convicciones filosóficas y religiosas. Su maestría como tratadista le ha hecho ganar cimentado prestigio en las ciencias jurídicas, siendo de destacar el texto “Instrumentos negociables”, convertido en venero constante de estudio y consulta de miles de estudiantes y abogados.

Entre sus discípulos aprovechados recuerda al presidente Alfonso López Michelsen, de quien en un reportaje dijo que era dado a las travesuras, travesuras por supuesto ingeniosas –como todas las suyas–, y en quien siempre reconoció una aguda inteligencia. Formador de juventudes y de futuras celebridades, Emilio Robledo tuvo el don de la intuición al descubrir e incentivar muchos talentos ocultos”.

La apostilla: En 1939, el doctor Robledo, en asocio del historiador Enrique Otero D'Acosta, dirimió el conflicto existente entre Anserma Nuevo, en el Valle, y Anserma, en Caldas, sobre cuál había sido la ciudad fundada por Don Jorge Robledo. El veredicto fue a favor de Santa Ana de los Caballeros, bello nombre que  le puso el Mariscal, a Anserma la nuestra, la de Caldas, la de Oscar Salazar Chaves y de Guillermo González Ospina.