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La coma, ahíto-a, concordancia, palera

30 de agosto de 2011
30 de agosto de 2011


efraim osorio

por  Efraim Osorio López
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‘Atestadas, abarrotadas, henchidas, rebosantes, repletas, colmadas’ son los adjetivos adecuados para calificar las fosas.

Entre los que escriben, pienso yo, hay quienes lo hacen bien, pero no tienen la menor idea de dónde poner las comas. Uno de los errores más frecuentes es el de separar, mediante la coma, el sujeto de su respectivo verbo, especialmente cuando aquél consta de varios elementos, por ejemplo, “La anunciada Nueva Superintendencia Financiera, no es indispensable” (LA PATRIA, Jorge Raad Aljure, VIII-16-11). En esta oración sobra la coma, porque sus primeras cinco palabras son el sujeto gramatical de “no es indispensable”, predicado nominal. En cambio, hace falta en la siguiente: “Como Jesucristo predica evangelios redentores” (Ibídem, César Montoya Ocampo, VIII-11-11). Después de ‘Jesucristo’ debe ir una coma, señor, porque ésa es una frase incidental, y éstas siempre van entre comas. Como usted en su panegírico se refería al candidato Guido Echeverri, la oración completa, sin subentender el sujeto, sería ésta: “Guido Echeverri, como Jesucristo, predica evangelios redentores”. Verdadera o no, ésa es la forma castiza de expresar su idea. ***

Reza el refrán; “Muerta Marta, muerta harta”, es decir, ‘ahíta’, ya que su significado de ‘satisfecha en exceso’ (‘empachada’, como dicen en algunas regiones de habla castellana) es el que tiene el refrán citado. Figuradamente, ‘ahíto-a’ significa superabundancia de riquezas y comodidades. De acuerdo con lo anterior, el adjetivo tratado sólo puede calificar animales, racionales o irracionales, particularmente los primeros, ya que los segundos, por regla general, sólo comen cuando tienen la necesidad de hacerlo, sin llegar al hartazgo, por ejemplo, un cerdo come hasta sentirse satisfecho, y, luego, se echa a dormir y a engordar, vale decir, a ‘convertir el concentrado consumido’ en plata para su dueño, dicen los que dizque saben. José Obdulio Gaviria, columnista de El Tiempo, escribió lo siguiente: “Chávez dijo en un discurso contra Colombia que en Venezuela Bolivariana ‘no había ni sindicalistas asesinados, ni desplazados, ni fosas comunes ahítas de cadáveres’ ” (VIII-10-11). ‘Atestadas, abarrotadas, henchidas, rebosantes, repletas, colmadas’ son los adjetivos adecuados para calificar las fosas. Ni siquiera como figura literaria, personificando el sustantivo ‘fosa’, es aceptable la frase del amo de Venezuela. Por lo menos, traída de los cabellos sí es. ***

El ex ministro Fernando Londoño Hoyos redactó de la siguiente manera: “Que el señor Ministro de Hacienda y el Presidente piensan que con dos pases mágicos y con el cuento de las disponibilidades fiscales, pondrán a las otras dos millones de víctimas a esperar turno pacientemente” (El Tiempo, VIII-11-11). ‘Millón’ es un sustantivo masculino, razón por la cual las palabras que lo determinan deben concordar con él en género y, por supuesto, en número; no con su complemento: “Los otros dos millones de víctimas”. Al respecto dice la Academia de la Lengua: “Se produce a veces vacilación en la concordancia de género cuando el complemento del sustantivo ‘miles’ es femenino. Se atestiguan, en efecto, secuencias en las que los determinantes concuerdan con el sustantivo en lugar de hacerlo con el numeral, como en ‘las miles de veces que te lo he advertido’ (…). En estos casos se recomienda la concordancia con el sustantivo ‘mil’; por tanto ‘los miles de veces’, ‘unos miles de neuronas’ (…)” (“Nueva gramática de la lengua española”, 21.3g). Lo mismo, ¡cómo no!, para ‘millones’, ‘centenares’, ‘cientos’, etc. Quiero hacer hincapié en la expresión “se recomienda”, muy empleada por la dizque rectora de nuestro idioma en su “Nueva Gramática”, en lugar de enseñar con autoridad de este o parecido modo: “En casos como éstos debe hacerse la concordancia con el sustantivo ‘mil’ ”, porque ésta es la única manera gramaticalmente lógica de hacerlo, puesto que el artículo, determinado o indeterminado, tiene que concordar en género y número con su sustantivo. Elemental. ***

‘Palera’, señora, es una chumbera (higuera); un ‘palero’ es, entre otras cosas, quien trabaja con la pala; si es mujer, se le diría ‘palera’. La periodista María Isabel Rueda, en la entrevista que le concedió el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, empleó la palabreja con otro significado, enteramente equivocado. Esto le dijo al entrevistado: “Pero en los últimos días, el ex presidente Uribe viene recibiendo tal palera…” (VIII-16-11). Quiso decir la entrevistadora que al ex presidente Uribe lo han estado moliendo a palos últimamente. Esta idea, doña María Isabel, se expresa mediante el sustantivo ‘paliza’, definida por la Academia de la Lengua como una “serie de golpes dados con un palo o con cualquier otro medio o instrumento”. Puede también acudir a las palabras ‘pela, muenda, zurra, azotaina’, que todas las ha recibido y sufrido con estoicismo el ex presidente Álvaro Uribe Vélez. ***

Es casi fijo que no fue la intención del editorialista de nuestro periódico poner ese segundo adverbio de negación (‘no’) en la siguiente oración, pero así quedó impreso por los siglos de los siglos: “…pero el diálogo con el Gobierno Nacional no puede darse sin antes no haber realizado una serie de acciones que muestren una voluntad real de paz” (VIII-18-11). Y no aguanto las ganas de decirlo: Quienes aún creen que los terroristas de las Farc tienen voluntad de paz son los mismos que todavía creen que la luna es pandequeso; y las estrellas, bizcochuelos.