17 de mayo de 2021
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Concordancia, cuidar, amén, asesinar

10 de agosto de 2011
10 de agosto de 2011


efraim osorio

por  Efraim Osorio López
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La figura de dicción, ‘enálage’, como cualquier figura literaria, debe ser utilizada con mesura y en las circunstancias adecuadas, vale decir, en el lugar y momento oportunos.

Es una coincidencia, nada más, pero coincidencia de todos modos, el que dos columnistas de LA PATRIA, con un solo día de diferencia, hayan cometido la misma falta de concordancia. El primero, Ricardo Cardona Robledo, garrapateó: “Paralelo al discurrir de la corrupción vienen los esfuerzos por combatirla…” (VII-21-11).  Y el segundo, Jorge Enrique Pava Quiceno, hizo lo mismo de esta manera: “…paralelo con el proceso electoral, se van a ir desarrollando los procesos judiciales en contra de…” (VII-22-11). La única diferencia fue el empleo de dos preposiciones distintas; ‘a’ y ‘con’, que pueden se regidas por el adjetivo ‘paralelo-a’, empleado en las dos frases como adverbio, vicio gramatical muy común, especialmente con el también adjetivo ‘previo-a’, que está haciendo olvidar el adverbio ‘antes’. Es lo que Jacinto Cruz de Elejalde llama la ‘previomanía’. En las dos muestras, sus autores debieron echar mano del adverbio de modo, ‘paralelamente’, o conservarle a ‘paralelo’ su carácter de adjetivo, y hacerlo concordar en género y número (masculino plural, ‘paralelos’) con los correspondientes sustantivos, ‘esfuerzos’ y ‘procesos judiciales’, respectivamente. Existe, es cierto, la figura de dicción ‘enálage’ (por ejemplo, el uso de un adjetivo como adverbio, o de un tiempo verbal por otro), pero, como cualquier figura literaria, debe ser utilizada con mesura y en las circunstancias adecuadas, vale decir, en el lugar y momento oportunos. ***

El verbo ‘cuidar’ rige las preposiciones ‘a’, ‘con’ y ‘de’, por ejemplo, “cuidar a los niños”; “¡cuidado con las culebras!”; “cuidar de la apariencia personal”. Puede también emplearse sin preposición, cuando se trata de un complemento directo de cosa, verbigracia, “cuide sus pertenencias”. Lo anterior, para tratar de resolver la adivinanza que nos propuso el titulador de nuestro periódico: En el destacado de la primera página redactó: “600 policías cuidarán Manizales” (LA PATRIA, VII-23-11); y en el titular de la nota completa, en el interior del periódico, tituló: “600 policías cuidarán a Manizales durante el Mundial Sub-20”. La adivinanza es ésta: ¿Cuál de las dos oraciones es la castiza, la primera, sin la preposición; o la segunda, con ella? A pesar de la tendencia actual, y no obstante la enseñanza moderna de la Academia de la Lengua, insisto en que, aunque se trate de complemento directo de cosa, dicho complemento debe llevar la preposición ‘a’, para determinar el objeto, de acuerdo con la doctrina bien argumentada de don Andrés Bello. Además, suena mejor con la preposición. Hay otra opción, algo así como desatar el nudo gordiano: construir la oración con la preposición ‘de’, así: “600 policías cuidarán de Manizales”. Construcción clásica, sin duda. ***

El periodista Orlando Cadavid Correa dedicó su Contraplano de LA PATRIA del 24 de julio al presbítero Nazario Restrepo, hombre polifacético y meritorio como pocos. En él, transcribe estas palabras de Jorge Eliécer Zapata Bonilla: “Pero pese a ello, la vida y la obra de Nazario Restrepo no ha sido estudiada a profundidad, amén de una biografía suya aparecida en el libro “El clero sonsonés”, escrita por Monseñor Juan Botero Restrepo…”. Me pareció extraño el uso de ‘amén’, adverbio de modo o de cantidad o preposición, según su acepción, en esa oración, porque siempre había creído que sólo significaba “además de”. Sin embargo, consultadas algunas ediciones del Diccionario de la Lengua Española, de la Academia, encontré que hasta la edición de 1970, su primera acepción era “excepto, a excepción de”, precisamente, la que sugiere la cita del artículo del señor Cadavid Correa. Pero ya en la edición de 1984 aparece con la misma acepción, pero con esta anotación: “desusado”. Lo mismo está asentado en la del 2001. El diccionario de María Moliner obvia todo esto, pues, además del significado que le damos después de las oraciones de “así sea”, y otros menos usados, trae la locución ‘amén de’ con este sentido: “Además de o así como también: ‘Se comió dos chuletas amén de media docena de salchichas’ ”. ¡A propósito!, don Manuel Seco dice que es una ‘locución prepositiva’ “equivalente a ‘aparte de’ con sus dos sentidos de agregación (‘además de’) y exclusión (‘excepto’)”. ¡Báileme, pues, ese trompo en la uña! ***

Cualquiera puede matarse o quitarse la vida, en otras palabras, ‘suicidarse’, ya que los dos primeros verbos son la acepción del tercero; pero nadie puede ‘asesinarse a sí mismo’, como lo dice el redactor de “Al correr de las horas” en esta oración: “El asesino no es un extremista musulmán, sino un extremista de esa nación, y en lugar de asesinarse al final, como sucede…” (LA PATRIA, VII-26-11). Ello es que ‘asesinar’ (“matar a alguien con alevosía, premeditación, etc.) es un verbo ciento por ciento transitivo, en ningún caso, pronominal, porque la acción de ese verbo, ‘asesinar’, siempre la recibe una persona o una cosa distinta del sujeto que la ejecuta. ‘Suicidarse’, en cambio, es un verbo ciento por ciento pronominal, que no admite complemento directo, que siempre debe emplearse con un pronombre personal, y cuya acción vuelve al sujeto que la ejecuta. Esto es tan elemental, que podemos ponerlo de esta manera: Es tan absurdo decir “se asesinó a sí mismo” como “suicidó a otro”.