21 de junio de 2021
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La alegría de decir No

3 de julio de 2011

Este año, justamente, la editorial Planeta publicó Los días del arco iris , del escritor y filósofo chileno Antonio Skarmeta, el mismo autor de El cartero, de Neruda, un libro que tuvo grande reconocimiento mundial, así como la película basada en él.

Los días del arco iris es una novela en la que sus personajes se las ingenian, tomando como símbolo un arco iris, para derrotar la dictadura. La publicidad, que tuvo gran incidencia en esa decisión, tenía como fondo musical El Danubio azul, de Johan Strauss. Fue un "No" que apelaba para que la alegría volviera a Chile, pese a la atmósfera de tensión social.

La historia se centra en Adrian Bettini, un afamado publicista que es tentado por el Ministro de Gobierno para que se encargue de la campaña publicitaria del "Sí" -que buscaba que Pinochet continuara en el poder-. Sin embargo, Bettini le apostó al "No", pues meses antes había sido torturado.

Él mismo sabía que encarnaría a David en su lucha contra Goliat; que de su pulmón de canario tendría que salir un canto muy poderoso para vulnerar al ogro. De ganar el "Sí" en el plebiscito, muchas injusticias de los militares hubiesen quedado sepultadas.

Su hija, Patricia Bettini, le advirtió que Pinochet haría fraude, pues ningún dictador organiza un plebiscito para perderlo. Además, los políticos que estaban detrás del "No", eran un costal de gatos sin una idea clara de cómo conducir el país en caso de que ganaran. "No creo -dijo-, que poniendo papelitos en una urna se derroque a un dictador que tomó el poder disparando balas".

Pinochet tenía a casi todo Chile convencido de que sin él, el país se iría al abismo. Eso le haría el trabajo fácil a Bettini si aceptaba apoyar al dictador. Sin embargo, pensaba también que la oposición, compuesta por 16 partidos, debería tener identidad. Por ello, la publicidad debía definirse como una barrera frente a una feroz dictadura que agarró el poder a cañonazos, torturas, prisión, terror y exilio. Con el plebiscito, en realidad, Pinochet pretendía legitimar su dictadura como si fuese una democracia.

Y, de pronto, en los televisores de los hogares chilenos empezó a escucharse una canción:

Se empieza a escuchar el no, el no / en todo el país, no, no, / cantan los de allá, no, no, / también los de acá, no, no / canta la mujer, no, no / y la juventud, no, no / el no significa libertad / todos juntos por el no. / Por la vida: no / por el hambre: no / y el exilio: no / a la violencia: no / al suicidio: no / todos juntos bailaremos / este no. / no, no / no, no / no, nooo / no, no, no / no, no / no, nooo / no, no / todos juntos bailaremos este no. / no, no / no, no?

El tarareo de esta canción se escuchó en todo Chile. Pinochet fue derrotado por una abrumadora mayoría.