23 de junio de 2021
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El portazo de Vladdo

7 de julio de 2011

Hicimos carreras paralelas. Él como caricaturista y yo como periodista. Pocas veces estuvimos de acuerdo, pero nos tolerábamos. De vez en cuando discutíamos algún tema o compartíamos algún dato. Vladdo fue el primero en decirme que los Macintosh eran los mejores computadores. Recomendación que demoré muchos años en atender. Vladdo tenía la razón.
Cuento esta historia porque desde que entró a Twitter, Vladdo se me convirtió en un desconocido. Después de años de criticar la radicalización en que había caído el país, terminó siendo el más radical que los radicales. De ser un tipo de buen humor, chispa punzante pero respetuosa se convirtió en un patán.
Vladdo acaba de cerrar su cuenta de Twitter. Me cuentan, porque dejé de seguirlo hace rato cansado de su intolerancia, que se fue dando un portazo. Me dicen que se fue porque no soportó los ataques que recibía a cambio de los suyos. Me dicen que se fue llamando idiotas a todos quienes no compartían sus posturas. Que vaina.
Que vaina que Vladdo no haya entendido la esencia de Twitter que es la misma de las redes sociales y los nuevos medios. La comunicación querido amigo, aquí y ahora, es de doble vía.
Vladdo, tenemos que “re-aprender” y aplicar lo que Álvaro Gómez no enseñó hace ya casi 30 años: escuchar. Hay que tolerar. Tenemos que ponernos en los zapatos del otro si queremos entender sus razones. Si queremos de verdad comunicarnos tenemos que asimilar los nuevos tiempos. Es tiempo de dialogar y eso, mi querido compañero de otros días, significa escuchar y argumentar.
Vladdo se fue de Twitter porque no entendió que Twitter es un medio caliente para cabezas frías. Que Twitter es ese mágico lugar en donde convergen y se funden las fuentes, los medios y el público. Que todos, en un segundo somos fuente, al siguiente público y un poco más tarde medio y receptor al mismo tiempo.
Vladdo no logró asimilar que en Twitter la clave está en compartir y que compartir significa dar y recibir.
Esta noche un Fake ocupa el lugar del Vladdo original. Una tragicómica manera de Twitter de enseñarnos que no importa cuán importantes seamos o nos creamos no somos indispensables. Que siempre habrá alguien dispuesto a ocupar nuestro lugar.

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