22 de junio de 2021
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Educación superior con ánimo de lucro: riesgo para la calidad

7 de julio de 2011
7 de julio de 2011


universidad

La idea de la creación o financiación de IES privadas por parte de las empresas implica dos grandes preocupaciones: disminución de la calidad y mercantilización de la educación.

La Ley 30 de 1992, entre muchos aspectos fundamentales, reglamenta los requisitos mínimos que deben cumplir las IES para ser clasificadas académicamente: universidades, instituciones técnicas profesionales, instituciones tecnológicas, instituciones universitarias o escuelas tecnológicas. A su vez, señala que puedan ser públicas o privadas y puntualiza en que estas últimas se deben organizar como personas jurídicas de utilidad común, sin ánimo de lucro.

Colombia tiene 286 IES, de las cuales 80 son públicas y 206 son privadas. Y entre estas, 32 son universidades públicas y 48 privadas.

En cuanto al número de estudiantes matriculados, el país pasó de 937.889 en pregrado (técnica profesional, tecnológica y universitaria) en el 2002 a 1.591.010 en el 2011. Es decir, tuvo un aumento de la tasa de cobertura bruta (total de matriculados con respecto a la población entre 17 y 21 años) de 24,4% a 37,1%. Ello representa la creación de 653.121 cupos adicionales durante este periodo, pero también indica la necesidad de ampliar cobertura, especialmente a la población entre 17 y 21 años (en el 2010, el Departamento Nacional de Estadística, Dane, reportó 4.285.741 individuos en este rango de edad).

Cobertura: una obsesión

En este contexto, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) insiste en que es imposible atender la creciente demanda de educación superior con las instituciones existentes, que además tienen restricciones presupuestales para expandir su infraestructura y contratar profesores con dedicación exclusiva.

Por eso, propone una reforma que permitirá la creación de 645 mil cupos para alcanzar el 50% de cobertura en el 2014 mediante tres estrategias: destinar nuevos recursos a las IES públicas (que los rectores consideran insuficientes para atender la creciente demanda con calidad), disminuir las tasas de interés de los créditos otorgados por el Icetex y permitir la creación de IES privadas con ánimo de lucro.

Esta última propuesta ha generado bastantes críticas, especialmente por parte de rectores de diversas universidades: primero, se plantea que aumentará la cobertura, pero amenazando la calidad de la educación que recibirán miles de personas. La preocupación principal es que en la búsqueda de ganancias financieras estas IES reduzcan las inversiones en infraestructura (por ejemplo en laboratorios para prácticas profesionales) y en personal docente altamente calificado.

Además, señalan que el país debería contar con un sistema de aseguramiento de calidad fortalecido para que la inspección y vigilancia sobre estas instituciones sea efectiva. Ello implica un cambio profundo en los procedimientos actuales, ya que, por ejemplo, únicamente 20 de las 286 IES tienen acreditación de alta calidad.

Segundo, se indica que la estrategia fomentará la creación de carreras poco pertinentes con la realidad nacional (no ofrecerán aquellas de alto costo como las ciencias básicas, fundamentales para el desarrollo del país) o programas de bajo costo, como derecho, que ya tienen una sobreoferta.

En tercer lugar, los rectores consideran que estas instituciones desvirtúan el carácter integral de la educación superior al suprimir, por cuestiones de costos, programas de bienestar universitario.

Industrias educativas en el ojo del huracán

Aunque el MEN asegura no haber copiado el cuestionado modelo de otro país, insiste permanentemente en los buenos resultados de IES con ánimo de lucro en otros contextos. En un análisis más amplio, las lecciones de lo que ha sucedido en Estados Unidos o Brasil ayudan a entender la posición crítica de diversos sectores.

En el 2010, el Congreso de Estados Unidos reveló mediante un informe que universidades con ánimo de lucro engañan a los estudiantes e incurren en fraude al sobreestimar las oportunidades laborales e ingresos de sus egresados y ostentar falsas acreditaciones.

En otra denuncia, se muestra que los graduados de las IES con ánimo de lucro tienen las mayores tasas de mora crediticia, en gran parte por la diferencia entre los costos de la educación y las expectativas laborales después del grado. Es el caso presentado por el documental College Inc., producido por Frontline para el servicio de teledifusión pública de EE. UU., el cual presenta a tres jóvenes que obtuvieron su diploma en enfermería en el Everest College después de endeudarse cada una con un préstamo estatal de 30 mil dólares para pagar el curso de un año. Nunca visitaron un hospital, no recibieron el entrenamiento adecuado, están desempleadas y se encuentran en desventaja en el mundo laboral.

En Brasil, este modelo ha tenido diversos impactos negativos, a pesar de ser un punto de quiebre en el aumento de la cobertura: en 1996, antes de la llegada de las IES con ánimo de lucro, la matrícula era de 1.868.529 estudiantes. Posteriormente, en el 2008, la cobertura creció a 5.958.135, alcanzando una tasa bruta de 34,4%. El sistema lo componen 220 IES públicas, frente a 2.032 de carácter privado (un 80%, aproximadamente, son con ánimo de lucro).

Ryon Braga, presidente de Hoper Consultoría e Investigación (empresa especializada en educación superior en diferentes lugares de América Latina) e invitado al Foro sobre el Impacto de la Inversión Privada en Educación Superior, organizado por el MEN en Bogotá, destacó que este tipo de instituciones en Brasil han concentrado su oferta en disciplinas de bajo costo como administración de empresas y derecho (con más del 32% de los estudiantes matriculados). La situación ha llevado a que el Gobierno fomente la inmigración de ingenieros de la India para respaldar el desarrollo económico y científico de su país.

También resaltó que se creó una cultura inmediatista en detrimento de acciones que crean valor a largo plazo. A esto añadió: “Si hay algo cierto es que la educación de calidad no se puede combinar con el corto plazo”.

Se mantiene la propuesta, aumentan los controles

Ante las críticas recibidas, el Gobierno ha planteado varias precisiones al articulado inicial: se establece que los recursos públicos para incentivar la calidad solo se destinarán a las IES públicas y privadas sin ánimo de lucro, se dará un periodo de cinco años renovables para que las nuevas IES privadas con ánimo de lucro obtengan la acreditación institucional de alta calidad y se prohibirá que tengan un número de estudiantes que supere el 10% del total de matriculados en las IES colombianas.

A pesar de las acotaciones, la llegada de IES con ánimo de lucro no convence a un importante número de rectores, profesores, estudiantes y sectores sociales. Las inquietudes continúan y la discusión sigue abierta, pero los puntos más complejos de la propuesta continúan inmodificables.

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(Por: Fin/cehd/feb/lrc)