16 de mayo de 2021
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Orlando Cadavid Correa
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Desde la Ciudad Milagro

28 de julio de 2011
28 de julio de 2011

Ahora que el encargado de  la alcaldía de Armenia José Jesús Domínguez, comienza un calvario ante las autoridades de control por la decisión adoptada por la junta de las empresas públicas de Armenia de extender la concesión del aseo a Servigenerales, inicialmente por nueve meses, determinó mostrar el cobre y la pasta maleable de  que está hecho.

La junta ciudadana ha puesto en conocimiento de la procuraduría una denuncia en este sentido porque se considera que se violó flagrantemente el plan de desarrollo de la ciudad donde estaba incluida la retoma del servicio de aseo por parte de las Epa este 15 de agosto.

Simple y llanamente hay una falta grave del funcionario interino por violar lo dispuesto por una norma superior del municipio: El plan de Desarrollo.

DESIGNACION DE GERENTE DE EPA

Nadie duda de las condiciones del ingeniero Juan Carlos Marín designado como gerente de las empresas públicas de Armenia y más cuando de cantar se trata.

Pero una cosa es el perfil del funcionario y otra muy clara es la intención de Domínguez de a cualquier precio dejar con las manos atadas al nuevo alcalde o alcaldesa que deberá seguramente posesionarse la próxima semana.

Un mínimo de cortesía indica que la ligereza con que obró Domínguez es sospechosa y tiene una alta dosis de politiquería.

Quienes han clamado desde algunos rincones sobre la necesidad de que el gobernador mantuviera en ese cargo a Domínguez qué se preguntarán ahora cuando en un acto de soberbia politiquera, para aclimatar sus aspiraciones futuras, porque no da puntada sin dedal, designa a la carrera a un funcionario de la importancia del gerente de las Epa y neutraliza a quien sí tiene una responsabilidad por lo menos decente para los próximos 5 meses en el ejercicio en propiedad de la alcaldía de Armenia.

La determinación fue consultada, por supuesto, con el gobernador Julio César López quien  a la postre incidió para que su subalterno alcalde encargado cometiera por lo menos la indelicadeza de echarse en los hombros esta nueva ignominia contra la ciudad.

Es evidente que seguimos con la misma cáfila de politiqueros que aprovechan el cuarto de hora para hacer de las suyas.

El nombramiento de Juan Carlos Marin es legal pero no  legítimo.

Le entregó el control de las Epa a un definido movimiento político liberal afín a las apetencias de Domínguez y el gobernador.

Muy mal mensaje le envían al pueblo de Armenia los amigos de Luz Piedad Valencia, quien como la que más está preparada para ser, seguramente, la próxima alcaldesa de la ciudad.

La doctora Valencia debe entender que no  hay necesidad de atropellar con nombramientos ligeros porque en nada contribuye a solidificar su muy respetada candidatura.

Juan Carlos Marin es uno de los más sobresalientes militantes del partido liberal, línea Emilio Valencia, y la decisión de nombrarlo es una congracia de Domínguez con el gobernador y sus aliados políticos en plena campaña electoral.

Repetimos, esa es la pasta maleable de que está hecho a quien le confiaron por desgracia las riendas del municipio de Armenia en interinidad.

Domínguez es poco serio y se ha ganado fama de chistoso, situación que debe dejar para sus rituales angelicales y no para contribuir al vejamen a que ha sido sometida la ciudad.

El alcalde o alcaldesa que sea designada, si es que ahora no le da al gobernador por hacer algo diferente, quedó en el limbo porque no podrá nombrar al más alto funcionario de su resorte y el latrocinio sigue campante. Qué falta de sindéresis.

Estamos de mal en peor.

Un alcalde en la cárcel, la otra destituida y el envalentonado encargado politiqueando.

Pobre ciudad.