5 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Desde la Ciudad Milagro

22 de julio de 2011
22 de julio de 2011

Ahora que tanto se habla en Armenia de la corruptela inmersa en las administraciones públicas salta el concepto de los que se hacen llamar dignos representantes de la sociedad civil a través de las empresas y los gremios y que  son tan responsables como los mismos que han asaltado la fe colectiva y el erario.
 
Porque no pueden más que ser co-partícipes del despelote general.
 
Muchos se han eternizado en su puestos por veinte o más años y de vez en vez salen a proponen pendejadas para neutralizar la avalancha de críticas que se vienen encima.
 
El informe del Dane  nos pone en primer lugar en el país en desempleo, porque el 0.1 de diferencia con Quibdó nos ubica en su mismo rasero, cuando  los altisonantes voceros de los gremios pasan de agache y se les escucha muchas veces que la responsabilidad es del sector oficial.
 
Vaya majadería. Los empresarios tímidos en su mayoría sacan sus dineros o los ponen a dormir en los bancos a través de papeles económicos o la compra de acciones como ocurrió cuando se hizo la primera promoción de Ecopetrol donde en el Quindío se vendieron 13 mil millones de pesos en esos papeles.
 
La insolidaridad es absoluta.
 
Prefieren enconcharse en sus apetencias muy personalistas en lugar de poner esa plata a favor de crear empresas que generen empleo y que mejoren la calidad de vida de los quindianos.
 
Ejemplos hay a porrillo en donde empresarios dignos se mueven en dirección de favorecer a  través de Fundaciones a sectores empobrecidos para ir rescatando de las garras de la indigencia a los pobres de este país. Casos hay múltiples, por ejemplo Carvajal y Cía. que decidió hace muchos años invertir socialmente en Cali y favorecer a muchas familias de asentamientos como Aguablanca. Y así se podrían mencionar grupos de esta naturaleza en Bogotá, Medellín y otras ciudades del país.

Pero aquí solamente es la búsqueda de un prestigio desgastado a través de bobaliconas propuestas que no pasan de ser nuevos clubes de habladuría  de mierda que terminan en focos de relaciones públicas personales y cáfila de personajillos en trance de más poder.
El tal centro de pensamiento es un embeleco y nada más.

Qué podrán pensar los que se han lucrado de todo y de todos sin que les importe un pito el destino de la región.

Ya están sintiendo pasos de animal grande ante una necesidad enorme del relevo  en esos aquelarres.
El tal centro del pensamiento es un antojo parecido a la pendejada de un gobernador que en su posesión por allá en los años ochenta habló dizque de una “fábrica de líderes”. Todavía anda por ahí especulando y criticando a la clase política mientras ha sido un beneficiario absoluto de la politiquería de este país. No cabe duda de que detrás de este nuevo esperpento está el ‘pensador’ de la parroquia.
 
Pero esos son los sonsos que ahora nos quieren esquilmar con el cuento de un grupo de ‘intelectuales’ para que piensen en cómo seguir jodiéndonos más.
 
Deben  coger oficio y abrir el paso para que lleguen nuevas personas al comando de lo que han llamado el comité de aplausos o de gremios que a la postre es la misma vaina.

Cuando la noche está llegando la oscuridad se hace notoria mientras que es menester esperar la madrugada para un nuevo sol.

El susodicho centro de pensamiento para el Quindío no deja de ser una evidente lagartería más de los que sabemos.