20 de junio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

De la cultura del Cusco para la Tierra del Café

11 de julio de 2011
11 de julio de 2011

… tras intensas jornadas necesarias para consolidar un proceso de acreditación documentada emprendido por los Comités Técnicos Departamentales de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca como responsables del proyecto, labor donde ha brillado el trabajo coordinado de funcionarios e investigadores de varias instituciones y universidades a lo largo de una década.

En lo concerniente a la centenaria efemérides, para unos la parte del encanto de Machu Picchu parece estar en que continúa sin descifrarse la justa razón que explica la razón de ser de la magnífica construcción inca de bloques graníticos pulidos y justamente acoplados, a pesar de las teorías que se han escrito sobre el verdadero carácter de este mágico lugar, ubicado a 2430 msnm sobre uno de los infranqueables riscos andinos que demarcan el Cañón del Urubamba, en la ceja de selva que delimita la cuenca amazónica peruana.

Para otros el esplendor de la preciosa construcción de mediados del Siglo XV, que permaneciera perdida en la jungla del departamento de Cuzco hasta el 24 de julio de 1911 cuando el Profesor Hiram Bingham descubriera sus ruinas, es un escenario donde armonizan el frágil medio ecosistémico de los Andes y las transformaciones del medio natural requeridas para semejante proeza de la arquitectura e ingeniería precolombina, dos asuntos que justifican plenamente la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad hecha en 1983 para este singular conjunto de estructuras con sumo valor cultural y ecológico.

Y respecto al Paisaje Cultural Cafetero PCC, donde la declaratoria de la Unesco es el punto de partida para un compromiso de enorme responsabilidad que exige la recuperación del paisaje deforestado hace cuatro décadas para dar paso a una caficultura no amigable con el medio ambiente, urge buscar la reconversión del modelo socio-ambiental para hacer del PCC un verdadero factor de desarrollo sostenible para la ecorregión del grano de oro: todo empieza por entender de otro modo esa economía rural que ha palidecido frente a los centros urbanos de las capitales cafeteras, así estas aparezcan agobiadas por las dinámicas de desindustrialización y la profunda crisis de empleo, toda vez que con el PCC la suerte de los pequeños poblados cafetaleros dependerá, no de la agroindustria e industria ni de los corredores ferroviarios interregionales, sino del transporte rural, del bahareque, del sombrío, de las sanas costumbres, del arrullo de pájaros y cigarras, y de esta clase de elementos tangibles e intangibles para lo que denominaríamos bioturismo: esto es, de la cultura local con una producción campesina y artesanal limpia, en un medio más natural que artificioso, y con una oferta de servicios de mayor valor agregado y profundo sentido humano.

Si deseamos un turismo de talla internacional y al tiempo autóctono, debemos generar una oferta de bienes rurales y servicios ambientales de alta calidad con identidad cultural, garantizar la seguridad y la conectividad vial hacia adentro, y apostarle a un desarrollo aeroportuario con vuelos que vayan más allá de las 3000 mil millas para alcanzar mercados como el europeo, el norteamericano y el del cono sur. Lo primero supone, además de educación en ciencia y tecnología articuladas a saberes locales, cerrar la brecha de productividad que afecta desfavorablemente al agro y desencadenar procesos sociales, ambientales y económicos de largo aliento en el medio rural, y por lo tanto emprender cambios profundos ambientales, culturales e institucionales de carácter estratégico para tales lugares y sus comunidades.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 618