22 de junio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Viva Festival en etapa clasificatoria

18 de junio de 2011
18 de junio de 2011

La apuesta del Viva Festival en esa fase clasificatoria no es solamente por seleccionar el cartel de bandas que tocarán en el evento central el 16 y 17 de julio, no se queda solo en la realización de un concierto, sino que va más allá, quiere en su proceso superar sin negar lo hecho en la ciudad hasta el momento en materia de proyección y producción musical de géneros alternativos relacionados con el rock, y entendido este último más como una actitud que como un sonido.

Es por esto que la diversidad, la exploración y la experimentación fueron los ejes en cada uno de los días en que tanto asistentes como músicos pudieron ver y escuchar bandas de las ciudades donde se han generado mejores plataformas para la creación y distribución de estos géneros. Sin embargo el festival, siendo un evento aún muy joven, convocó agrupaciones de Cartagena, Ibagué, de todo el Eje Cafetero y hasta de regiones tan lejanas y tan poco referenciadas en el mapa musical como Pasto y Sibundoy.

Fueron 254 bandas de todo el país que respondieron a la convocatoria inicial y 78 de las 130 preseleccionadas llegaron a Biker Town, sitio de los conciertos clasificatorios, a mostrar su música, y que se perfila como uno de los lugares para activar un circuito de conciertos permanentes donde las bandas puedan con más regularidad interactuar entre ellas y con el público.

Si bien, la mayoría de agrupaciones que visitaron a Pereira son emergentes, es indudable el nivel y la maduración que traen como resultado de los procesos llevados a cabo en cada una de sus ciudades de origen.

La diversidad no se quedó solo en lo geográfico sino que también trascendió a lo sonoro. La paleta que abrió y cerró con metal esas ocho jornadas tuvo además la presencia de otros géneros como el rock alternativo, hip hop, punk, hard core, heavy, blues, reggae, ska y la fusión. Y aún, dentro de los mismos géneros, las posibilidades creativas tenían una amplia apertura a otras expresiones sonoras, como el caso de dos agrupaciones de hard rock con la inclusión del charango y la percusión dentro de sus propuestas, sin perder la base de su sonido inicial. Siendo esto muestra de la diversidad además de las posibilidades que el Viva Festival en esta etapa de eliminatorias brinda a la ciudad una oportunidad de convertirse en punto de encuentro de la música experimental e independiente de Colombia.

 También hubo en algunas de las jornadas un concierto de cierre con artistas invitados entre los cuales se destacaron La Toma de Medellín y la hiphopera Diana Avella, de Bogotá. Ambas propuestas demostraron en su show en tarima por qué son de las figuras más representativas del país en cada uno de sus géneros. Flama de Cartago, La Funky Sunset y Sociedad Real por Pereira completaron ese cartel.

La diferencia
Una estrategia para hacer de las audiciones que por lo regular son cerradas al público en verdaderos conciertos y formas de intercambio musical. Ver y escuchar estas agrupaciones es un acercamiento a gran parte de la realidad musical actual de nuestro país. Además el agradecimiento y hasta el asombro que la mayoría de los músicos de afuera manifestaron en las entrevistas y en los comentarios escritos en la página en Facebook del Viva Festival, por el sonido, la tarima y el respeto con que fueron tratados, es un pulso de que las cosas en materia de producción del evento se están haciendo de manera correcta.

En esa vía el Viva Festival es más un proceso acelerador de la industria cultural donde no solo los implicados son los artistas sino que también productores, medios, periodistas independientes, público, técnicos y productores de eventos pueden empezar a hacer parte de la plataforma que la organización busca generar y por ende fortalecer.

La parada por unas cuantas horas de agrupaciones de todo el país a nuestra ciudad no debe quedarse solo en una audición o un concierto sino que debe dejar señales de cómo se deben hacer las cosas en un proceso de mutuo aprendizaje. Las piezas del ajedrez son diversas y poco a poco deben ordenarse para poder ganarle la partida a la indolencia y la falta de producción que ha caracterizado estos procesos en la capital del departamento de Risaralda, como en toda la región.