22 de junio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Habitantes de los bosques andinos

3 de junio de 2011

Y en esa tarea nos empeñamos todos nosotros desde que dejamos de recolectar los alimentos en los árboles y a unas antepasadas del género femenino – aún con vellos en sus mejillas – les dio por observar que de algunas semillas que  habían escupido al suelo después de una sesión de toma de alimentos días atrás, brotaba una blanquísima raíz que quería a toda costa ocultarse en la tierra y dos hojitas verdes sustentadas frágilmente por un tallezuelo que parecía querer alcanzar el sol.

Ahh…mujeres… Si Eva se hizo sacar del paraíso con Adán de la mano, esta fue la segunda vez que esa ambiciosa pareja tomó una decisión errada a más no poder: decidieron que la naturaleza era apta para desarrollar algo que llamaron agricultura, bajo la premisa de: “ si siembro una semilla saco 500, si siembro 2 saco 1000, si abro un claro en el bosque de cien pasos x cien pasos, puedo sacar 100.000 y…” así sucesivamente hasta llegar a nuestros días.

Pues no. Tomamos el camino equivocado y después de esos miles de años la sorprendida Naturaleza – de la cual nosotros hacemos parte – ha encontrado un roto en su velo atmosférico por donde penetran fotones ionizados impulsados por los vientos solares, pierde por momentos el control de la circulación antes predecible de los vientos Alisios y todos los demás, le suben fríos y calores tan extremos que después de juiciosos análisis y mediciones el hombre pensante ha declarado en 1980: “La Naturaleza está en medio de un Cambio Climático en el cual tenemos responsabilidad por nuestras acciones no sostenibles y hemos de encontrar caminos para adaptarnos”.

En 30 años más aquí no tendremos nieves perpetuas, las cuales han surtido de agua nuestras quebradas y ríos y faltará agua bien distribuida a lo largo del año. La temperatura continuará subiendo como lo viene haciendo ahora y tendremos entre 2 y 3° C a más, lo cual saca una cantidad de plantas y animales de sus hábitats;o buscan climas más frescos  o desaparecen. Y ya estamos en un sistema de lluvias impredecibles para la agricultura humana. Paremos esta lista que sería interminable y lleguemos a conclusiones importantes. Hablemos de medidas de adaptación para nosotros, habitantes de ecosistemas de la Cordillera de los Andes.

Así como están las cosas, la agricultura que desarrollamos por aquí en los últimos  miles de años es inviable. La Naturaleza nos indica que ella no fue diseñada para soportar la carga de los cultivos montados por el hombre y menos en sus ecosistemas de bosque, de humedales, de selvas húmedas. Hemos de producir nuestros alimentos de otra forma y ya venimos dirigiendo mayores inversiones a nuevos campos de investigación y producción: biotecnología con hongos, bacterias y algas riquísimos en proteínas, en aminoácidos, en vitaminas. Carbohidratos, fibras, azúcares, almidones. Sabores, olores, colores. Ingeniería de alimentos, Desarrollo Sostenible, Bio-Antropología, Responsabilidad Social, Ingeniería ambiental, Administración Pública, Riesgo Compartido…

Somos gentes de los bosques y valles interandinos, no de planicies vastas ni de Chapadas Diamantinas.  Hemos de permitir que los bosques repueblen nuestras montañas y aprender a aprovechar todo lo que nos ofrecen: alimentos, fibras, maderas, medicinas, agua. Hay que acelerar la investigación para tener bosques productivos y sistemas agroforestales y silvopastoriles apropiados, y así aprender a interactuar en forma sostenible con esos ecosistemas productivos, hermosos y poderosos.

Soy de la generación de las montañas cubiertas de pasto para potreros. De las montañas desnudas y la tierra calva. Soy de la generación del cáncer y antecedo a la generación de gente obesa. Soy de la generación de un país donde el 85% de sus habitantes pasa hambre monótona y lo que come es arroz, papa y plátano. Pero también pertenezco a la generación que ha hecho un alto en el camino equivocado y tiene ante sus manos la oportunidad de hacer aportes reales y hacerlos ya, encontrando nuevos horizontes.

 1 Ingeniera Agrónoma, Universidad Nacional Colombia ,Mestre  Agronomía, Universidad Federal da Bahía, Brasil. [email protected]