18 de junio de 2021
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Europa dividida por la crisis

22 de junio de 2011
22 de junio de 2011

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroHay dos hechos que muestran la magnitud de la crisis por la que atraviesa el continente europeo: la tremenda situación económica de Grecia, al borde del abismo, y las desventuras de España donde los votantes acaban de castigar al Partido Socialista de Rodríguez Zapatero, con su voto protesta, premiando al Partido Popular, lo que permite avanzar más hacia la derechización y al neoliberalismo.
Los europeos no han podido salir de la horrible pesadilla que los atrapó desde hace tres años. Lo que empezó como una crisis económica para 27 países, ahora se viene complicando porque llueven nuevas desgracias: la ausencia de liderazgo, la crisis de valores, la desconfianza entre países pobres y ricos, la crisis del euro, el auge de la xenofobia y la débil política exterior. Sin embargo hubo otra Europa.

Cuando culminó la Segunda Guerra Mundial los líderes se propusieron salir de la postración, no sólo con el apoyo económico de Estados Unidos, país enriquecido por la guerra, sino apoyados en su vieja historia, en los valores, tradiciones y cultura. Organizaron la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, sobre aranceles a los materiales básicos para la reconstrucción; luego imaginaron la moneda  única y la eliminación de aduanas.

Y soñando crearon la Unión Europea (UE); un poderoso bloque de naciones sin problemas económicos, con historia y cultura. A lo anterior le sumaron el euro, que nació en 1999, como moneda única. De este modo aparecía Europa como la economía más fuerte, dinámica y competitiva del mundo. La integración europea significaba la libertad, la seguridad y la justicia. El presente estaba garantizado y el futuro aparecía próspero. Sin embargo la euforia sólo duró 10 años, porque la crisis económica despertó la arrogancia y el egoísmo de países poderosos como Alemania; pero, además, surgieron los miedos ¿Qué había pasado?

La economía se ahoga en el capitalismo salvaje

Europa sigue en la incertidumbre. La crisis económica que se inició en 2007 en los Estados Unidos se extendió rápidamente hacia Europa y Japón, porque la globalización produjo la interconexión y el control de los mercados por las transnacionales; esta es la consecuencia del capitalismo salvaje. Pero la tormenta golpeó con más ímpetu a los países más débiles como Grecia, Irlanda, Portugal y España, y se extendió el pánico a las demás naciones de la eurozona. En este punto se formularon varias teorías: Europa no estaba madura para la integración, el euro nació prematuro y había profundas diferencias entre los países.

Con la moneda única se fueron endeudando los países débiles de la UE y cuando estalló la actual crisis económica saltaron problemas serios como el incumplimiento de los pagos, el desempleo alcanzó la cifra de 23 millones, se activó el movimiento huelguístico, y creció la inflación. Fue apareciendo una Europa tercermundista y se evidenciaron las diferencias entre los países ricos (Alemania, Inglaterra y Francia) y los pobres (Grecia, Portugal, Irlanda y España).

Los dirigentes de los países ricos de Europa aprueban préstamos, para que las naciones pobres salgan de la crisis; pero a cambio de programas salvajes, de austeridad económica. Quieren que los trabajadores asuman el peso de la recesión, mientras los monopolios aumentan sus ganancias. El pueblo respondió con el movimiento huelguístico que se desató en las principales ciudades de Europa, desde septiembre del año pasado. Pero el descalabro de Grecia y el  tamaño del movimiento produjeron pánico y sobresalto en toda Europa.

Las  protestas se trasladaron a España. En este país hay cinco millones de desempleados, 40 por ciento entre los jóvenes. La llamada Revolución Española empezó a gestarse hace tres meses y estalló en el pasado mes de mayo. Los jóvenes protestan porque “nuestra generación parece condenada a vivir peor que nuestros padres y muchísimo peor que nuestros abuelos”. Como consecuencia el pueblo pasó la cuenta de cobro en las pasadas elecciones. Fue derrotado el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) del presidente Rodríguez Zapatero y venció la derecha, el Partido Popular.

La fragmentación de Europa

Los economistas de los gobiernos no encuentran salidas a la crisis.El Banco Central Europeo viene exigiendo la austeridad, el incremento de las tasas de interés y el recorte del gasto de los gobiernos; lo anterior a pesar de que puede provocar una crisis financiera en las economías de países débiles, como Grecia. Esta estrategia es practicada por Alemania, donde sus dirigentes vienen ejerciendo una línea dura, seguramente para proteger a sus bancos de las posibles pérdidas. De este modo las economías fuertes de la UE se están convirtiendo en otra versión del antipático y detestable Fondo Monetario Internacional (FMI).

Hay muchos factores que muestran el resquebrajamiento de Europa y no se explica sólo por la crisis económica. Se debe tener en cuenta la pérdida de competitividad y el envejecimiento de la población. Aunque el continente europeo es el principal bloque económico del mundo sus dirigentes han perdido capacidad de maniobra y liderazgo. No se entiende por qué no aprovechan mejor la influencia que tienen en organismos tan poderosos como el FMI, la ONU y el G-20, instituciones donde el peso político de los europeos es evidente.

Otro aspecto a considerar es la pérdida de fe. Los europeos ya no confían en Europa. El caso más ilustrativo lo ofrece Alemania, donde el 63 por ciento de sus habitantes perdió la confianza en Europa y el 53 por ciento no se imagina el futuro dentro de la UE. Y como no quieren reconocer los propios problemas están buscando otros culpables mientras se encierran en sus fronteras. Dinamarca exagera los controles en sus propios límites, alegando temor frente al terrorismo. Francia, Italia y Alemania piden limitar la libertad de circulación dentro de la UE. En el fondo los consume la xenofobia, el odio a los gitanos y a los llamados inmigrantes irregulares del norte de África, en especial musulmanes.

En esta cruzada han venido ganando espacio y protagonismo tanto liberales como conservadores, quienes agitan la bandera de los inmigrantes en las campañas políticas. De este modo se están apropiando del discurso de la ultraderecha; un ejemplo lo ofrece Sarkozy, en Francia quien,  ante los fracasos de su gobierno, impulsó la batalla contra los gitanos para obtener el apoyo de la derecha. Lo mismo sucede con Silvio Berlusconi en Italia; por su parte Gran Bretaña marcha a su propio ritmo.

La Unión Europea se va convirtiendo en sueño

Alemania no desea pagar la deuda de Grecia y Portugal. Como vemos Europa no es capaz de marchar unida para enfrentar la crisis económica y social. La UE está mostrando una profunda fragmentación alimentada por el desequilibrio entre los países; y las naciones fuertes están aprovechando la coyuntura para imponer  su modelo económico.

Hoy se llegó a un punto peligroso pues el eslabón más débil es Grecia; el ministro de Finanzas espera que su país reciba la quinta fase de ayuda externa para evitar la quiebra y así lo entienden el FMI y la UE. Si Grecia no recibe 12 mil millones de euros se afectará el pago de sueldos y de pensiones y entraría en bancarrota. En este caso Grecia tendría que salir del grupo euro y luego llegaría el turno a los demás países débiles.

Por último, no es claro el futuro del Euro. Nació por presiones políticas, pues decía Francois Mitterrand, en 1989, que “Sin una moneda común, terminaremos sometidos a la voluntad de Alemania”. Pero el Euro está a punto de morir arrastrado por la crisis económica y política.