17 de junio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Caperucita roja, entre, las tildes, testaruda-testadura

17 de junio de 2011
17 de junio de 2011

El mensaje de este antiquísimo cuento, dirigido a los niños, les advertía que tuvieran mucho cuidado ‘allá afuera’, porque el mundo estaba lleno de peligros y maldad, disfrazada ésta muchas veces con el ropaje de la bondad. En el siglo XVII, Carlos Perrault recogió esa tradición y la puso por escrito, haciéndole inclusive algunas modificaciones, especialmente suprimiéndole uno de los pasajes más truculentos. Un siglo después, los hermanos Grimm publicaron el mismo cuento, después de hacerle otras modificaciones. Y ciento ochenta y un años más adelante, unas cuantas horas más o menos, el escritor Plinio Apuleyo Mendoza, en su artículo "Un país loco" (El Tiempo, V-27-11), en el que le sugiere al Presidente Santos que no se deje engañar por las Farc, se refirió al cuento, con otra modificación. Esto escribió: "Mirar la realidad de frente y no dejarse engañar por lobos vestidos de Caperucita es la mejor receta contra la locura". ¡Morrocotuda modificación, el lobo feroz disfrazado de Caperucita! ¡Hombre, Plinio! Nota: Cuando digo "a todos los niños", de acuerdo con el buen castellano, me refiero también a las niñas. No se desvele, pues, señora Thomas, que esto no es anatomía, esto es gramática.

Sebastián Felipe, cibernauta acucioso y educado, comenta: " ‘Entre’ es aceptado en el uso que usted critica; lea el Diccionario Panhispánico de Dudas (…). Deje de tildar palabras (éste, sólo, éstos, etc.) que ya no se tildan por transgredir las normas generales de la tildación. Deje de ser arcaico y anacrónico" (V-24-11). De entrada, decidí callar, pero, después de leer la siguiente frase de don Pablo Mejía Arango, resolví hablar: "El campesino es mejor persona entre más apartado de la civilización resida" (LA PATRIA, V-28-11). ‘Entre más’, don Pablo, suena maluco. E insisto, don Sebastián, en que ‘entre’ es preposición, nada más, nada más, razón por la cual no puede modificar adverbios. Además, la fuente que usted me recomienda, el diccionario aquel, dice esto: "Con la excepción de México y Centroamérica, donde es normal entre hablantes de todos los niveles, la norma culta general rechaza el uso de ‘entre más’ por ‘cuanto más’ ". O por ‘mientras más’, añado. En cuanto a las tildes que me reprocha, seguiré usándolas, no sólo por lo cabeciduro que soy, sino también por lógica gramatical, por el vigor gráfico y para facilitar la lectura. Allá, por los lados de El Cable, construirán un edificio. En una de sus dos vallas se lee: "Todas las empresas de la salud en un sólo sitio". La persona que redactó esta frase no sabe analizar gramaticalmente, porque en ella ‘solo’ es adjetivo, no adverbio. De aquí, la importancia que tienen las excepciones de las reglas, como ésta de ponerles la tilde a ciertos pronombres demostrativos para diferenciarlos de sus respectivos adjetivos; y al adverbio ‘sólo’ para distinguirlo del adjetivo ‘solo’; y a algunos monosílabos. Y en ésta, como en otras de sus determinaciones, me aparto de los Académicos de la Lengua, no porque yo sepa más que ellos (si usted ojea el índice final de la "Nueva gramática de la lengua española", verá que yo tengo niguas comparado con ellos), sino porque poseo los argumentos que me autorizan para hacerlo. No estoy de acuerdo, por ejemplo, con que les quiten a los verbos ‘abolir’ y ‘agredir’ su naturaleza de defectivos. Los verbos irregulares de nuestro idioma son un tesoro incalculable, que debe ser defendido incansablemente. Los cambios son buenos cuando significan avance, no retroceso. Nota: El sustantivo ‘tildación’ (acción y efecto de tildar), aunque bien estructurado, no está aceptado aún por la Academia. Ésta, para expresar esa misma idea, dice "acentuación gráfica", y a la tilde la llama también "acento gráfico".

* * *

El doctor Mario Calderón Rivera, parece, le tiene miedo a la preposición ‘a’ en ciertos casos, por ejemplo, en los siguientes: "… dentro de ese gran territorio (…) también se produce y se va seguir produciendo café"; "En cinco años se aspira convertir las actuales 33.000 hectáreas…". (LA PATRIA, V-28-11). Los verbos, doctor, que denotan "inclinación o tendencia" piden la preposición ‘a’, no importa que esa letra esté por ahí cerca: "Vamos a armarnos hasta los dientes"; "aspiramos a aumentar el número de socios", etc.

* * *

Hay ‘testarudas’ y hay ‘testaduras’. Como hay también, ‘testas duras’. El padre Efraín Castaño transcribió una estrofa de alguna de las canciones de Shakira en su artículo del primero de junio de LA PATRIA. Así quedó en el papel: "Por ti me he convertido en ciega y sordomuda, una testadura, una cosa que no sabe más que amarte…". Desconozco la canción, por lo cual no sé de quién es el gazapo, si de la autora, si del sacerdote o si de quien lo puso así en el periódico. Gazapo, digo, porque debió aparecer así: "..una testaruda" o "una testa dura"; porque ‘testadura’ no es más que "la acción y el efecto del verbo testar". ¡Sí ve, pues!