28 de febrero de 2024

La salud, un problema que reclama decisión y compromiso con la nación

20 de mayo de 2011
20 de mayo de 2011

Durante varios años he intercalado mi profesión con actividades políticas que me llevaron a ser Concejal, Diputado, Representante a la cámara y Senador por el departamento de Caldas, y finalmente en los últimos años afición por el estudio  sobre la ley 100, además escribir sobre ella.

Comienzo por decir que los problemas de la salud comprometen a todas las personas  en todos los momentos de su vida y a la nación entera. Para el Gobierno y demás autoridades nacionales la salud es un problema político y un compromiso social, que los obliga a cumplir la constitución. “La salud es un derecho Constitucional consagrado en la Asamblea Nacional Constituyente del año 1991”, que tienen todos los colombianos y residentes en Colombia,  y es un Servicio Público a cargo del Estado. En cambio para las personas un derecho social que ellos lo consideran como la condición ideal de bienestar físico, psíquico y social, en un ambiente sano en ausencia de enfermedad, que viene a corresponder a la definición de Salud de OMG (Organización Mundial de la Salud), que aspiran a tenerlo para ellos y para todos los Colombianos, durante toda su vida y lo debe proporcionar el Estado.

Conseguido este derecho universal, los pueblos consideran que deben luchar por él, por esta razón es un tema de política, que busca de cada Gobierno tener el mejor servicio de este derecho.
Como bienestar social, no es  tema de negocio, ni de utilidades si no un derecho, simplemente mejor cada vez y de obligación estatal.
La problemática de salud en Colombia es pues, político,   obligación  y responsabilidad del Estado, y atenderla o mejor dicho servirla, como lo dice la Constitución, “de ser un Servicio Público”, que si por alguna razón no funciona adecuadamente, corregirlo sin dilaciones para estar a la altura de sus responsabilidades.

El manejo de la salud es un servicio complejo que exige la participación de muchos y no el capricho de unos pocos, o del gobernante, o de cualquiera que tenga la responsabilidad de dirigirlo, por eso para servirlo se han creado un sistema o sistemas de salud. En Colombia esa labor de crear estos organismos duró 200 años desde la independencia hasta  la Constitución de 1991 y era un modelo en los países de América.
Al asumir el Estado la obligación de la salud, debería dar origen a un sistema gubernamental  único, pero como este ya estaba funcionando, no era necesario crearlo, pero si  obligación para lograr  una financiación, la cual se conseguiría con la tributación obligatoria de los patronos y empleadores,  para constituir el régimen Contributivo,  y por ende el Subsidiado, que se reglamento en el artículo 152 de esta ley, no obstante que no resultó del todo único, puesto que siguieron existiendo los subsistemas que ya existían, Fuerzas Armadas, la policía, el Magisterio y otros, entre ellos el Seguro Social, que a propósito  fue condenado a muerte por los intereses de las EPS, a fin de eliminar esta competencia constituida, lo cual lograron rápidamente con el apoyo de entidades del Estado,  y no solo esto, si no quedarse con sus Instituciones de Salud por ridículos precios.

La ley 100 en definitiva es un sancocho de micos con sus muchos numerales y literales en los artículos, para todos los gustos, en los cuales las EPS tienen las facultades para afiliar, cobrar, administrar, retener el dinero, ser jueces y retirar al personal que les estorbe para sus fines, utilizar dineros públicos para otros objetivos, eludir el control fiscal y así evitar la acción de la Contraloría General de la República y de otros entes Fiscalizadores del Estado.
No se sabe cuándo apareció esta redacción en la ley 100, pero es un hecho que yo denuncié hace unos 7 u 8 años en documento enviado al Presidente Uribe y al Ex presidente Gaviria y de las cuales obtuve respuesta respectiva. Pero sea lo que sea, esta es la ley de las EPS que les sirve para hacer todo lo  que quieran.

Estas son Instituciones dañinas que entran a saco en la Organización del Sistema de Salud, lo paralizan y se instalan en él, como operadores de ese servicio de salud, lo demás es lo que hoy se ve. Yo utilizo un símil con la justicia, que si ésta cayera en iguales circunstancias a la de la salud, en manos de mercaderes,  ignorantes e inescrupulosos como estas, para manejar y fallar en  justicia, ningún país  ni gobierno, ni cuerpo colegiado lo toleraría. A las tinieblas los hubieran enviado.
Las EPS en definitiva son entes ignorantes en salud, que por mecanismos dudosos en una ley, la ley 100 de Seguridad Social, se introduce en el Sistema de Salud existente establecidos en los 200 años de vida republicana por los médicos con colaboración del Estado. La situación que han generado en el momento actual es insostenible, y no tiene reversa, razón por la cual la ley que los originó o sea la ley 100, debe modificarse, ya que ha generado una situación que puede poner en riesgo la paz del país, quizás a través de un contexto explosivo y público como consecuencias imprecisas, por esta razón he considerado que el Gobierno debe tomar una conducta clara, precisa, corta y oportuna como sería la expedición de un proyecto de ley con  carácter de urgencia que solo tuviera dos o más artículos, para que se discutan y salgan rápido del Congreso.

Un primer artículo sería, la eliminación de la administración de la salud y prestación de los servicios de salud por las EPS a partir de la sanción de esta ley y la restauración del sistema tradicional de salud pública que existía antes de la ley 100.

El segundo consistiría en revestir al señor Presidente de facultades extraordinarias para expedir los decretos leyes de la  reforma o ajuste a la ley 100,  previa consulta de las recomendaciones dadas por una junta convocada por el Gobierno, debidamente integrada con representación de todos los estamentos de la salud, y que laboraran durante un periodo de 40 días calendario.

Y una tercera recomendación, se reduciría a proponer autorizaciones del congreso al Presidente para expedir los decretos leyes a que haya lugar con los bienes y dineros de la salud utilizados con fines distintos a la salud.  

Una posición diferente a esta oportunidad para darle solución a la situación de la salud, es esperar a que se presenten hechos dolorosos de orden público como sucedió en África que obligaría a tomar decisiones imprevistas a gran costo.